Mostrando entradas con la etiqueta danza clásica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta danza clásica. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de mayo de 2021

10 curiosidades sobre la danza que no sabías

 

10 curiosidades sobre la danza que no sabías | Tienda de Danza

Existe una especie de hechizo que inunda la sala de un teatro cuando hay una función de ballet o cualquier tipo de danza. La próxima vez que tengas el placer de asistir a una función, toma un par de segundos para ver las caras del público asistente.

Lo que encontrarás es una cantidad de rostros en un estado de éxtasis, contemplando a los bailarines sin siquiera atreverse a pestañear.

Como especie, aprendimos a expresarnos con nuestros cuerpos antes que con nuestras cuerdas vocales. Por miles de años, la danza fue nuestra forma de expresión de sentimientos negativos y positivos. Esos recuerdos han quedado en nuestro cerebro reptiliano, la parte primitiva del cerebro que ha permanecido inmóvil por cientos de miles de años.

Es por ello que la danza y la música son las expresiones artísticas que más alegran al espíritu, pues su comprensión no obedece a idiomas, culturas o edades.


La danza en 10 pasos

A pesar que la danza es una de las expresiones artísticas más antiguas de la humanidad, aún existen muchas curiosidades que permanecen ocultas para muchas personas.

1. Es genética

10 curiosidades sobre la danza que no sabías | Tienda de Danza

El planeta tierra tiene 7.000 millones de personas. No existe un sólo ser humano en la faz de la tierra que no tenga la capacidad de bailar.

Incluso, según un estudio de la Universitat Autónoma de Barcelona, personas con serias discapacidades intelectuales y/o físicas, han experimentado reacciones a nivel cerebral, al observar a bailarines ejecutando una danza.

La capacidad de bailar y reaccionar ante la danza, se encuentra en nuestro cerebro primitivo y estimula el cerebro límbico, el encargado de las emociones.

2. Puede sanar

La danza se ha aplicado con éxito como tratamiento terapéutico para pacientes con lesiones medulares posteriores a eventos cerebrovasculares, traumatismos, ICTUS y otras afecciones.

El éxito de la danza como parte del tratamiento de rehabilitación física, consiste en la combinación de dos elementos importantes: la motivación e involucración de los grupos musculoesqueléticos del paciente.

3. Involucra cuerpo y mente

La práctica de la danza, estimula de igual manera a mente y cuerpo. El esfuerzo que realiza el cerebro en seguir el compás de la música, en coordinación con el cuerpo y el equilibrio, estimula partes del cerebro como el hipocampo, la corteza premotora y el lóbulo frontal.

4. Es antiaging

La danza contribuye directamente en la producción de antioxidantes cerebrales, mantiene estimulada la corteza cerebral y los dos hemisferios cerebrales. Sin contar con la estimulación positiva que genera el movimiento en la masa muscular y esquelética.

5. Mejor que el crossfit

10 curiosidades sobre la danza que no sabías | Tienda de Danza

Durante 1 hora de baile se pueden quemar entre 200 y 600 kilocalorías. Esto supone un gasto superior al mismo tiempo en cualquier otra actividad física como el crossfit, la bicicleta o incluso el running.

¡Además que es mucho más divertido!

6. Es para todos

No hay límites físicos, mentales, raciales, sexuales, etarios o de cualquier otra naturaleza que impida bailar.

¡Cualquiera puede bailar! Desde un lento vals a una super movida salsa, todos los ritmos tienen beneficios y son igual de divertidos.

7. Solo para humanos

Los seres humanos, somos los únicos seres vivos en la naturaleza que podemos compaginar el ritmo de la música y asociarlo a un movimiento voluntario acompasado. 

A pesar que hemos antropomorfizado movimientos animales como danza, en realidad, el cerebro humano es el único bendecido con esta gran capacidad. 

8. En monos es mejor

Los monos de baile han probado ser la mejor vestimenta para practicar la danza. Son elásticos y ayudan a la transpiración cutánea. Es la ropa ideal para la práctica diaria y los ensayos. 

9. Un antidepresivo natural

La danza estimula la producción de neurotransmisores como la serotonina, norepinefrina y dopamina. Estos neurotransmisores bloquean la acción del cortisol y otros químicos que están asociados con estados depresivos. 

10. Es gratis y es universal

10 curiosidades sobre la danza que no sabías | Tienda de Danza

No necesitas nada para bailar, ni siquiera música. Dos palmas son suficientes para producir los beats necesarios para que tu cuerpo sienta la necesidad de moverse al compás.

No se necesita ser un bailarín para bailar, de hecho, no se necesita ni siquiera hacerlo bien. Los beneficios para la salud de cuerpo y espíritu no necesitan de la ejecución de una coreografía perfecta, solo que el cuerpo se mueva y que el espíritu se alegre. 


La danza es un bálsamo para el alma, panacea del cuerpo y el esperanto: el lenguaje universal. 

Donde sea que podamos mover nuestro cuerpo y dejarnos seducir por el ritmo de nuestra música preferida, debemos hacerlo. Hacerlo como preparación para un duro día cada mañana, es una excelente manera de comenzar el día.

Como liberador del estrés del trabajo cada noche, es la mejor manera de eliminar las cargas emocionales y físicas antes de dormir. Como sea, donde sea y con quien sea, ponte la ropa de baile y… ¡A bailar!

Fuente: https://danzaidashop.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 12 de abril de 2021

Los beneficios del ballet clásico para adultos

 Los beneficios del ballet clásico para adultos

El clásico para adultos tiene multitud de beneficios para las personas que están entrando en la madurez. ¿Quieres saber todo lo que este estilo de baile puede ofrecerte?

Tenemos asimilado que hay algunas actividades que solo pueden aprenderse si las estudias de pequeño. Esto se debe, teóricamente, a que así entrenas tu cuerpo y tu mente para adquirir una habilidad que de más adulto sería imposible conseguir. Esto al final crea la sensación de que a partir de la adolescencia hemos perdido la oportunidad de hacer estas actividades. Mucho más cuando hablamos de gente que quiere practicarlas a partir de los 30.

Algunas de estas actividades es el aprendizaje de ciertos instrumentos, como el piano o el violín, que se presupone apto solo para aquellos que comienzan a practicar desde muy pequeños. Pero también actividades físicas. La gimnasia rítmica o el ballet clásico entran dentro de estas habilidades que solo se adquieren de pequeños. Pero ¿sabías que en realidad el ballet clásico tiene multitud de beneficios para los mayores de treinta?

Beneficios del ballet clásico para adultos

Efectivamente, el ballet clásico para adultos no solo no es imposible, sino que además puede ayudarte a llevar una vida más sana y cómoda por todos los beneficios que le aporta a tu cuerpo y a tu mente. Si tu sueño siempre ha sido practicar ballet pero nunca te has atrevido por considerarte demasiado mayor, sigue leyendo y descubre todo lo que puedes ganar con esta práctica.

1. Actividad cardiovascular

Todos los estilos de danza constituyen una forma excelente de perder peso, mejorar la respiración y la resistencia y llevar un estilo de vida saludable. Esto se debe a que los movimientos aeróbicos aceleran el metabolismo y permiten eliminar grasas y toxinas innecesarias. Pero, además, el ballet clásico es especialmente bueno para el drenaje linfático. Con el balllet clásico para adultos podrás tener una piel tersa y un cuerpo ligero en el que no se acumulen los líquidos ni las grasas.

2. Fortalecimiento de los músculos

El ballet clásico se basa mucho en el mantenimiento de posturas erguidas y estiradas en las que hay que mantener el equilibrio. Esto hace que las bailarinas necesiten unos músculos abdominales (lo que habitualmente se llama core) muy fuertes, que les permitan moverse en perfecto equilibrio sobre las puntas sin perder la gracia y el control de los movimientos. Además, esta danza también necesita de mucha elasticidad de los músculos, de manera que sean resistentes pero también moldeables. Esto es especialmente relevante cuando hablamos de ballet clásico para adultos, ya que la fuerza y la flexibilidad que se consigue en zonas del cuerpo que con la edad se resienten, como caderas y tobillos, te evitará lesiones o dolores que te impidan llevar una vida plena y dinámica.

3. Mejora de la postura y la coordinación

El hecho de que el ballet clásico requiera que las bailarinas mantengan la columna estirada y la frente alta hace que quienes practican esta danza sean muy conscientes de su cuerpo y de los músculos que trabajan con cada movimiento. El ballet clásico para adultos te permitirá corregir las malas posturas que has adquirido con el tiempo y modular tus movimientos hasta hacerlos ágiles y fluidos. No solo te verás mucho más elegante con tu nueva postura, sino que además te sentirás mucho mejor y evitarás dolores de espalda y cuello.

4. Mejora de la memoria y la disciplina

El ballet es difícil. Requiere mucho entrenamiento, concentración y disciplina para avanzar, la repetición de movimientos y el trabajo constante de músculos que probablemente nunca habías forzado para mejorar tus límites. La práctica del ballet clásico para adultos fomentará tu concentración, tu memoria y tu gestión de la frustración conforme veas que el trabajo duro da sus frutos.

Si bailar ballet ha sido tu sueño frustrado, no lo dudes ni un segundo más. Gracias al ballet clásico para adultos conseguirás ese cuerpo ágil y elegante que siempre has deseado mientras practicas ese bello arte que tanto te gusta. 

Fuente: https://pre.dancemotion.es/

https://www.escuelaflow.es/clases/clases-de-danza-clasica 

lunes, 11 de enero de 2021

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando bailamos o escuchamos música?

 

Aprender a bailar cualquier estilo no sólo es bueno para nuestro cuerpo, sino también para el cerebro. Así como lo estás leyendo. Los movimientos que se requieren para las coreografías permiten que los músculos generales se impliquen, incluyendo los del lóbulo frontal. Pero atención que lo mismo ocurre cuando se nos da por bailar frente al espejo o cuando estamos solos en casa y en la radio pasan ese tema que tanto nos gusta.

En nuestro cerebro muchos son los acontecimientos que ocurren mientras estamos bailando. Por ejemplo, se evalúan señales de ubicación en el espacio, se deciden qué músculos estirar y cuáles contraer, se mantiene el equilibrio, se perfeccionan los movimientos, etc.

No hay dudas que bailar es bueno para la salud, seguramente eso lo sabías o lo habías leído antes. Pero se ha comprobado que contonearte al escuchar cierto tipo de música es la terapia perfecta para huir de la depresión, la tristeza y el estrés. Pero además, sirve para mejorar la capacidad pulmonar y cardíaca, bajar de peso y quitarnos la vergüenza.

Los científicos de la Escuela de Medicina de Nueva York dicen que bailar es la actividad más efectiva para evitar el envejecimiento del cerebro. Está incluida dentro del grupo de tareas que no podemos dejar de realizar, tales como resolver crucigramas, hacer sudoki o leer. Si aún no practicas nada de ello, no tardes más ya que los doctores dicen que cuánto antes lo hagas, más estimularás los dos hemisferios cerebrales y conservarás tu lucidez.

La gerontología durante años ha tratado de identificar cuáles son las acciones que permiten a las personas no padecer problemas de la ancianidad. Entre las conclusiones a las que llegaron, se encuentran el hecho de bailar asiduamente, sea de manera profesional o casera. La danza o el baile exigen creatividad para realizar cada paso, produciendo reestructuraciones en las estructuras neuronales. Entonces, se recomienda bailar 20 minutos por día cada mañana para llenarse de energía y afrontar la jornada con una gran sonrisa, dejando de lado los problemas.

Los movimientos que se realizan al bailar nos ayudan a liberarnos de las contracturas musculares y dejar de tener la postura erguida. Además, oxigena la sangre, nos ejercitamos y nos divertimos. Como si todo esto fuera poco, bailar mejora la flexibilidad y evita el dolor en las extremidades, así como también disminuye los niveles de colesterol y fortalece las actividades pulmonar y cardíaca.

El estilo de música tiene mucho que ver

Además de los beneficios detallados por bailar, se sabe también que cada subgénero de música tiene una relación diferente en el cerebro de quiénes la escuchan.

El Hard Rock permite quitar la angustia y el dolor, que olvidemos los problemas, mejoremos los ánimos, reduzcamos el estrés y “seguir adelante”.

La música clásica hace que las personas estén más tranquilas y concentradas (una terapia muy interesante consiste en que las mujeres embarazadas escuchen Mozart o Vivaldi para que su bebé sea más calmado al nacer). Además fomenta hábitos de aprendizaje, nos hace más inteligentes y razonables.

La música romántica estimula la hormona “del amor”, conocida científicamente como oxitocina. Abre los sentimientos y la excitación, permite que una persona se sienta más confiada de si misma al tener una cita.

El “Metal” aumenta la producción de las hormonas calmantes y estimulantes de una manera especial, ya que el cerebro recibe como si fuera una “explosión de energía” y al terminar de escuchar esos compuestos se disuelven y nos permiten sentirnos más reflexivos o nostálgicos.

El Hip Hop y la música electrónica tienen efectos similares en el cuerpo, ya que estimulan la producción de hormonas “energéticas”, hacer actividad constante, ejercitar, moverse más rápidamente, etc.

La música Disco y la Pop fomentan la alegría y el gozo, nos permiten perder los miedos, tomar coraje para hacer lo que queramos, disfrutar del momento y no sentir vergüenza.

Por último, el jazz y el blues son sinónimo de liberación espiritual, pero a través de la tristeza y la angustia. Igualmente tienen buenos efectos ya que agudiza los sentidos, permite la seducción, tranquiliza la mente, libera las tensiones, fomenta la sinceridad y la serenidad.

Así que ya lo sabes, para cada sensación, una canción. Y para entrenar el cerebro, un poco de baile.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 4 de enero de 2021

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

¿Conseguiremos este año cumplir nuestro propósito de hacer deporte? Descubre qué importancia tienen la motivación y la disciplina.

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

Hacer deporte es uno de los propósitos de año nuevo que, casi todas las personas, se plantean llevar a cabo. Por eso, no es extraño que durante las primeras semanas del año los gimnasios estén abarrotados y las calles se llenen de ciclistas y runners.

Estas ganas con las que todos solemos iniciar el año nuevo son fruto de una motivación que, a medida que pasa el tiempo, se va disipando. Pero, ¿qué es lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo, pero otras no?

Como bien expone en su libro Estudio de la motivación humana, David McClelland (profesor de psicología de la Universidad de Harvard) afirma que la motivación de cumplir un propósito nace de un deseo inicial, de la emoción por adquirir una nueva habilidad y la agradable sensación de progreso.

Sin embargo, ¿por qué sin la disciplina será difícil que las personas cumplan sus propósitos de año nuevo?

Hombre pensando en no precipitarse

Se necesita la disciplina para cumplir los propósitos

Debemos tener en cuenta que cuando iniciamos el año acabamos de llegar de las vacaciones. Estamos descansados, repletos de ganas por hacer cosas nuevas y con esa sensación del nuevo año que invita a un cambio.

Sin embargo, las agujetas, los cambios que no se manifiestan, el cansancio del trabajo, las agujetas, las responsabilidades… Todo esto empieza a notarse a partir del segundo mes.

Es entonces cuando nos olvidamos de hacer deporte, nos ponemos excusas (llueve, hace frío, estoy enfermo) y, poco a poco, esa motivación inicial se diluye. A todo esto, le sumamos que en un mes y sin haber hecho modificaciones en la dieta no se aprecia casi ningún cambio en nuestro físico, lo que nos frustra y hace que tiremos la toalla sin miramiento. Esto todo se podría evitar con la disciplina.

La disciplina es un conjunto de normas y reglas que cumplimos porque nos hace sentir bien o porque debemos. Por ejemplo, todos los días al levantarnos nos lavamos los dientes, por mucha pereza que esto no dé. Esto es la disciplina y se puede incorporar, también al deporte. ¿Cómo? Haciendo lo más importante que es empezando a introducirlo en nuestras vidas de forma progresiva.

¿Cómo mantenernos motivados?

Lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo es la motivación que consiguen mantener. Por eso, para no perder de vista nuestro objetivo y seguir practicando deporte es conveniente que tengamos en cuenta algunos consejos.

  • Escoger una actividad que nos interese: no tiene por qué ser correr, sino practicar yoga, spinning o dar un paseo cada noche después del trabajo. Será imposible sentirnos motivados y ser disciplinados si una actividad no nos gusta o no nos interesa. ¡Hay un amplio abanico entre el que elegir!
  • Empezar poco a poco: un hábito no se construye de la noche a la mañana. Es importante ir introduciendo algunos cambios, por ejemplo, ir al gimnasio dos días a la semana, tras un mes sumarle un día más y, así, progresivamente. De esta forma, se irá ajustando a nuestra vida.
  • Conocer a gente a la que le guste el deporte: si nos apuntamos a clases dirigidas o vamos a correr todos los días por el mismo sitio, terminaremos conociendo a las personas que nos cruzamos y que también practican este deporte. Quizás, acabemos quedando para hacer deporte juntos o trabando amistad.

“Nunca cambiarás tu vida hasta que no cambies algo que haces todos los días”.

-John C. Maxwell-

Hombre corriendo

Todos estos consejos serán fundamentales para conseguir esa disciplina que nos ayudará convertirnos, por fin, en personas que cumplan sus propósitos de año nuevo. Además, con el tiempo, empezaremos a ver cambios. Notaremos cómo perdemos peso, nos sentimos más ágiles, nuestros abdominales se marcan. Esto nos animará a seguir esforzándonos y mejorando.

A pesar de que la motivación nos permita tomar decisiones y empezar a dar esos pasos para introducir el deporte en nuestras vidas, solo la disciplina conseguirá que este propósito de año nuevo, al fin, lo cumplamos. No siempre nos vamos a sentir con ganas, a veces el tiempo no será el mejor…

Pero, ¿cuántas veces hemos vencido la pereza y, tras haber hecho deporte, nos hemos sentido genial? No dejemos que este año sea otro intento frustrado de introducir el ejercicio entre nuestros hábitos.

Elijamos bien, empecemos lento y tengamos paciencia. Con disciplina conseguiremos saber, por fin, por qué algunas personas cumplen sus propósitos de año nuevo y por qué antes, nosotros, no éramos capaces de hacerlo.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 23 de noviembre de 2020

La música y la danza disciplinas convergentes: elementos comunes

La música y la danza son dos disciplinas distintas, impartidas por profesionales especializados, que tienen objetivos y contenidos diferenciados. Sin embargo ambas tienen numerosos aspectos en común, de los que pueden beneficiarse mutuamente. Autores de reconocido prestigio en la pedagogía musical como Dalcroze y Orff, no conciben la enseñanza musical si esta no va acompañada de movimiento. Por su parte, la música proporciona al bailarín o bailarina los elementos que necesita para apoyarse, expresar y comunicar sentimientos. Ambas disciplinas poseen elementos comunes que permiten su conexión. Estos elementos son:
 
 1. El ritmo. 
El ritmo se puede definir como una organización temporal del sonido, que nos permite predecir como van a ir apareciendo en lo sucesivo. Los pasos de danza tienen un ritmo interno propio. Este debe interactuar con el ritmo de la música para poder coordinarse y conseguir una base firme en el movimiento. Para los/as bailarines/as el ritmo es una constante que proporciona la principal fuerza de movimiento. El ritmo tiene dos componentes que son el pulso y el acento. El pulso es una percusión que se repite periódica y regularmente en una obra musical. En danza constituye un latido que permanece siempre y que todo bailarín/a debe seguir internamente, para evolucionar adecuadamente dentro de su desarrollo coreográfico. El acento se define como la mayor intensidad de una pulsación con respecto a otra y va a definir las diferentes clases de ritmos. En Danza, el bailarín/a utiliza estos acentos musicales en correlación con los acentos musculares, para marcar el impulso de salida de un movimiento, para fijar la posición en el espacio en un punto culminante de la coreografía o para marcar el momento final del movimiento. 
 
 
 2. El compás. 
Es un instrumento que permite ordenar los distintos ritmos naturales, con la finalidad de hacer más fácil su lectura y ejecución. Existen distintos tipos de compases según el acento base se repita cada dos, tres o cuatro pulsaciones. En danza, gran parte de la música que se utiliza para bailar es contada y el compás musical nos indica cómo se debe contar la pieza que se está coreografiando o interpretando. Así por ejemplo un compás binario se contaría “ un y dos y tres y cuatro ….”. Un compás ternario sería por ejemplo “ 123, 223, 323, 423…”. Las palabras que se utilicen en una frase de movimiento pueden ser diferentes ( 1ya, 2ya, 3ya, 4ya…), pero la medida no varia. 
 
 3. El tempo. 
Señala aspectos relacionados con la rapidez, es decir, hace referencia al grado de lentitud o velocidad con que deben ser marcados los tiempos de un compás. Para ello se utiliza un vocabulario especial que permite calificar sus matices: adagio, allegro etc. En danza los movimientos tienen también su propio tempo. El tempo de un movimiento podemos sentirlo a través de la velocidad de su realización, la duración, el intervalo entre dos acontecimientos, las pulsaciones, acentuaciones, silencios y la intensidad de su ejecución. Así existen movimientos grandes y ligados que tienen un tempo lento o largo, y otros movimientos que son más precisos y rápidos que se realizan tipo allegro. Sin embargo, cualquier variación o combinaciones de pasos, se pueden ejecutar a diferentes velocidades (en función de las necesidades coreográficas), el requisito indispensable es que vaya acoplado y coordinado con el tempo que la música lleve. 
 
 4. Los matices. 
Se define como los diferentes contrastes que pueden aparecer en el transcurso de una composición y que afectan a un fragmento de la misma, en un momento determinado. Hay dos tipos de matices:
  • Uno que afecta al grado de rapidez o lentitud con el que se ejecuta determinado fragmento o agógica.
  • Otro que afecta al grado de intensidad con que se ejecutaría determinado fragmento o dinámica. 
 
La acción de la dinámica en la música viene dada por la variación de los matices de fuerza, suavidad, gravedad o ligereza de los sonidos, bien por transición o bien progresivamente. 
En danza, los grados de intensidad (altos y bajos) de la música, ayudan al bailarín/a a la realización de una interpretación variada, no aburrida. 
Se suelen asociar determinados niveles de dinámica, con algunas variaciones o combinaciones de movimiento. Por ejemplo los grandes saltos se asocian con una dinámica fuerte. 
 
Por otro lado se puede asociar expresión de sentimientos a los diferentes tipos de dinámica, por ejemplo una dinámica fuerte puede servir para expresar alegría. 
La agógica permite apreciar la duración con la que se ejecuta un fragmento musical (su lentitud o rapidez).En la danza se suelen utilizar diferentes tipos de agógica: 
  • Hay pasos que por sus características necesitan ralentizar o acelerar la música.  
  • Hay momentos en los que las variaciones de movimientos, están constituidas por dos partes bien diferenciadas que necesitan agógicas distintas.
  • Por último en el desarrollo de una coreografía se pueden alternar diferentes tipos de agógicas, cambiando a más rápido o más lento en distintas ocasiones. 
 
Podemos comprobar que existen muchos elementos de conexión entre la música y la danza y no nos cabe duda de que la danza, está íntimamente ligada a la música, sin embargo, la música para danza tiene un objetivo diferente al de la música para un concierto. 
La música para concierto tiene como finalidad ser escuchada. La música para la danza tiene como finalidad realzar el movimiento. La interacción entre los diferentes aspectos que tienen en común la música y la danza, motivan al bailarín hacia la ejecución de los diferentes pasos y estimula al espectador hacia el disfrute de lo que está percibiendo. 
 

lunes, 7 de enero de 2019

Estos 5 consejos de respiración transformarán tu danza

Si un profesor o un coreógrafo ha comentado alguna vez que tu baile parece rígido, el problema podría ser que no estás respirando de manera efectiva. "Cuando los bailarines no respiran, sus hombros están levantados y no hay amplitud en sus movimientos. Empieza a parecer como si solo estuviesen esperando a hacer el siguiente paso", dice Maria Bai, directora artística de Central Park Dance en Nueva York.

Puede parecer una obviedad, por supuesto que no te puedes mover sin respirar. Pero los bailarines principiantes suelen contener la respiración porque están muy concentrados en aprender la coreografía, dice Sarah Skaggs, directora de danza en Dickinson College. Incluso los bailarines avanzados pueden beneficiarse de centrarse más en su respiración. "A veces prestan tanta atención a lo que hacen sus extremidades que se olvidan de los pulmones, el tórax, el tronco. La respiración es lo último en lo que están pensando, pero en realidad debería ser lo primero", dice Skaggs. Cuanto más integrada esté su respiración, más relajado y presente te sentirás.

Practicar la integración de la respiración


Aprender a conectar la respiración con el movimiento comienza antes de que incluso empieces a abordar la frase musical. Lauren Sanford, directora de jazz, lírico y contemporáneo en Image Studio of Dance en Washington, incorpora las contracciones de Graham en su calentamiento para que sus estudiantes puedan sentir la relación entre la respiración y el movimiento. También les hace tumbar en el suelo, respirar hondo, lento e imaginar que están enviando esa respiración a diferentes partes de sus cuerpos. Esto puede ayudar a los bailarines a pensar en la respiración como una acción que involucra a todo el cuerpo, no solo el pecho y los pulmones.

Bai sugiere que los bailarines practiquen yoga para trabajar en el control de la respiración. "El yoga te hace concentrarte conscientemente en tu respiración, y eventualmente eso se convierte en un patrón que puedes encontrar cuando estás bailando", dice ella. De manera similar, Lindy Fines, directora artística de GREYZONE e instructora certificada de Pilates, con sede en la ciudad de Nueva York, encuentra que el Pilates se focaliza en la coordinación de la respiración con cada movimiento y esto puede ayudar a los bailarines a respirar de manera integral y pueden usar el inhala-exhala para facilitar tipos específicos de movimiento.

Prográmala estratégicamente


Incluso con mucha práctica, las coreografías difíciles o desconocidas pueden hacer que luches por integrar la respiración. Si este es el caso, intenta elegir puntos específicos en una frase donde respirarás. "Cuando estás haciendo un adagio, port de bras o vals, hay lugares para inhalar y elongar", dice Bai. "Es más difícil en frases rápidas. En esas situaciones, las transiciones son donde puedes encontrar la respiración".

Acostúmbrate a la respiración fuerte


Bailar a veces te dejará sin aliento. En lugar de luchar contra esto, aprende a trabajar con ello. No trates de ocultar el hecho de que estás respirando pesadamente, dice Skaggs; solo hace que sea más difícil recuperar y traer más oxígeno. "Los bailarines tienen que aprender a respirar profundamente y continuar sin colapsar. Si estás tranquilo al respecto, puedes ir más lejos", dice. Recomienda entrenarse con actividades como correr, andar en bicicleta y nadar para acostumbrarse a respirar pesadamente y desarrollar su resistencia cardiorrespiratoria.

Acentúa tu movimiento


Usar respiraciones intencionales y audibles también puede ser una opción estética. "La respiración agrega dinámica y textura a tu baile. Puede ayudarte a sentir la diferencia entre lo áspero y suave, el staccato y el sostenido", dice Sanford. Trata de usar la respiración para acentuar un movimiento brusco, o para alargar una extensión.

Cuando bailas una coreografía familiar, puedes insertar estas respiraciones intencionales de forma espontánea para ver cómo pueden cambiar tu ejecución de la frase. También puedes coreografiar la respiracón, pero ten cuidado de no exagerar. "Veo muchos respiros excesivos en las competiciones. Si respiras con fuerza todo el tiempo, el movimiento se ve robótico", dice Sanford.

Respira como un grupo


Ser consciente de tu respiración también es una forma comúnmente olvidada de conectarse con tus compañeros artistas, especialmente en las secciones al unísono. "Es realmente difícil moverse exactamente de la misma manera que otra persona. Pero si se combina con la respiración, su iniciación y seguimiento serán los mismos", dice Sanford. "Me encanta cuando puedo escuchar a un gran grupo de bailarines respirar juntos. Me pone la piel de gallina".

viernes, 14 de diciembre de 2018

Carlos Acosta: la increíble historia del futbolista bailarín que no quería bailar

Bailando break dance callejero y soñando con ser futbolista en un barrio marginal de La Habana, Cuba, llamado Los Pinos: así pasó su infancia Carlos Acosta, el primer bailarín negro en interpretar a un Romeo y cuya historia cuenta Icíar Bollaín en «Yuli». Pero su padre –un camionero de origen esclavo– tenía otros planes para él. Para que huyera de la violencia y los trapicheos, le obligó a ir a la escuela elemental de ballet con apenas nueve años. Dos autobuses y un madrugón parecían ser la única consecuencia que le traería este nuevo «hobbie»; sin embargo, Acosta comenzó a meterse en peleas con aquellos que lo llamaban «maricón» y dejó de ir a clase. Las continuas faltas y alguna que otra indisciplina hicieron que el cubano fuese expulsado del colegio, algo que a su padre no le sentó bien. La expulsión desencadenó una fuerte pelea padre-hijo que terminó con una paliza a un Carlos Acosta que fue internado en una escuela de artes en la provincia de Pinar del Río.


Carlos Acosta ya sabía lo que era sufrir la división racial en su propia familia, y lo seguiría viendo en las diferentes compañías en las que trabajaría. La parte materna era blanca; es decir, podían ir a la playa de Varadero y tenían pasaporte. Sin embargo, ni él ni su hermana Marilín tenían acceso a esos privilegios por ser hijos de Pedro Acosta, un hombre de carácter difícil y orgulloso de su origen esclavo que les inculcó que por su condición de negros y pobres tendrían que esforzarse y luchar el triple que los demás. Y así fue. Por «suerte» para Acosta, el estar alejado de su familia le dio la rabia y la pasión que necesitó para entregarse en cuerpo y alma a la danza. Cada miércoles, los alumnos de la academia recibían la visita de sus familiares. Le traían comida y materiales para las clases; sin embargo, Acosta siempre pasaba el día solo. A él no iba a verle nadie.

Este bailarín cubano fue el encargado de romper con la idea de que los bailarines de ballet tienen que ser «príncipes blancos y rubios»; es decir, que lo que importa es la capacidad y el esfuerzo, no la raza. Con apenas 16 años, ganó la medalla de oro en el Grand Prix de Lausanne. Dos años después pasó a formar parte del English National Ballet, contando con el apoyo del gobierno cubano. «Nunca tuvo demasiado problema para salir del país», comentó Icíar Bollaín durante el rodaje en el Teatro del Canal. También estuvo en el Ballet Nacional de Cuba, pero, al no sentirse valorado, decidió cambiar de compañía y estuvo en el Houston Ballet como figura principal o en el American Ballet Theatre. Hasta 1998, cuando recibió una prometedora llamada de Anthony Dowell, entonces director artístico del Royal Ballet.

El exbailarín quería que se incorporase a su equipo y lo hizo. Allí desarrolló la parte más destacada de su carrera, y fue en el Royal Ballet donde consiguió protagonizar «Romeo y Julieta», un papel que había sido reservado hasta entonces para bailarines blancos y con el que conquistó al público. Trabajó con ellos como miembro permanente hasta 2003, año en el que pasó a ser actor principal invitado. Esta posición, además de reducir su comportamiento con el Royal Ballet, le permitió aumentar sus apariciones internacionales. Aun así, Acosta continuó su relación con la compañía hasta noviembre 2015. Fue entonces cuando se despidió de esta etapa con una coreografía propia de Carmen, que bailó con la española Tamara Rojo, en el escenario del Royal Opera House.


Ahora, Acosta vive con su esposa y sus tres hijas en una hermosa casa de Siboney. No muy lejos, en La Habana, tiene su propia academia de danza, donde forma a los futuros miembros de su agrupación. Lo hace tras haberse «reconciliado» con su pasado al escribir «No way home» (2006), el libro en el que reveló las idas y venidas de su increíble carrera. Una novela difícil de escribir, que inspiró al guionista Paul Laverty para escribir el guion de «Yuli», la película que dirige Icíar Bollaín.

La directora define esta película, producida por Morena Films y BBC, como un filme «opuesto a Billy Elliot», ya que las historias que se muestran en la gran pantalla suelen contar la vida de un niño que quiere bailar y al que su familia no le deja, pero aquí es al revés. «Su biografía recorre los últimos 30 años de la isla, cómo parte de su familia se fue a Miami y la otra se quedó, o cómo volvió con el 'periodo especial'», recuerda. Pero no es un biopic al uso. «La historia está rota, dividida en dos mundos. En uno está Carlos Acosta en el presente en La Habana ensayando con su compañía un espectáculo –que comparte nombre con la película– en el que recorre su vida coreografiada por María Rovira y que ha sido inventada para la película. Pero es en ese teatro en el que él está bailando esos momentos de su vida, cuando se va al pasado y nos vamos a la ficción», cuenta.

Cuba tiene un papel importante en «Yuli». Sin embargo, se trata de una historia personal de alguien que tuvo una relación buena con su país. «Se benefició de las oportunidades que se les daba a los artistas de crecer, aun viniendo de barrios humildes. Y él le devolvió el favor al retornar a La Habana primero con el Royal Ballet y luego creando su propia compañía», matiza.

Con acento español

Bollaín rodó «Yuli» en La Habana, Londres y Madrid. La directora se muestra meticulosa en el rodaje. Busca la perfección en cada plano así que no duda en repetir la escena una y otra vez, exigiendo un esfuerzo titánico a Kevin Martínez, el encargado de interpretar a Carlos Acosta en su juventud.

Para esta película, Icíar Bollaín se ha rodeado de profesionales españoles para asegurarse de que hasta el más mínimo detalle de esta historia esté cuidado. Álex Catalán, que dio luz a la desolación de los últimos españoles en «1898: Los últimos de Filipinas» o que puso color a la transición española en «La isla mínima», se asegura de que reluzcan los saltos de las tres versiones de Carlos Acosta que veremos en el filme de la madrileña. Mientras que Alberto Iglesias, compositor de las bandas sonoras de películas como «Hable con ella» o «Julieta», ha hecho lo propio con la música.

Rompiendo barreras

Al igual que Carlos Acosta ha cambiado los prejuicios que existían en el ballet, Bollaín también ha hecho lo propio en el cine. La madrileña es una de las tres únicas mujeres que han ganado el Goya a la mejor dirección. Aún así, la representación femenina en el mundo cinematográfico no es el que le gustaría. «Cuándo yo estrené ‘Hola, ¿estás sola?’ hace 20 años, entramos en el cine más de 30 mujeres y pensamos que ya estaba solucionado, pero ha pasado el tiempo y no llegamos a ser más del 10%, entonces, ¿qué hacemos?», reflexionaba Bollaín sentaba en una butaca del Teatro Canal.

lunes, 26 de noviembre de 2018

Festival Madrid en Danza 2018


La danza en todas sus particularidades y estilos debe estar precedida de dos propósitos fundamentales: rigor y entrega. Este pronunciamiento lleva implícito la calidad, la innovación y esa poesía del movimiento, esa belleza a la que muchas veces no sabemos dar un nombre. La danza, de todas las expresiones artísticas, es la que posee mayor capacidad comunicativa por encima de cualquier barrera, desde la idiomática hasta la geográfica. Un cuerpo, dos cuerpos, aun viniendo de las Antípodas, son capaces de entenderse, comunicarse y expresarse a través del movimiento danzado. Madrid en Danza 2018 se mantiene fiel a esta filosofía y continúa en la senda de ser un festival prismático, abierto y cosmopolita, de servir de plataforma en forma de crisol, de unir en su programa desde el ballet académico y clásico más ortodoxo a las formas más actuales de la danza contemporánea y el teatro físico. No hay más limitación que la que ponga nuestro intelecto. Madrid en Danza es una celebración del Arte con mayúsculas.

Es verdad que seguimos viviendo una época nada fácil; puede decirse que convulsa en todos los ámbitos de la vida, de la política a la economía, de lo social a lo cultural. La danza no vive de espaldas a todo eso, sino, muy al contrario, responde con lo mejor de su expresión artística y así se hace presente, necesaria, y nos atrevemos a decir que imprescindible. Bailamos para reafirmar nuestro lugar en el mundo y en la vida.

El programa 2018 de nuestro festival, que será en diciembre, trae tres semanas de espectáculos cuidadosamente seleccionados y algunos de ellos concebidos especialmente para la ocasión. Hemos exprimido los recursos hasta obtener una oferta sólida, compacta y amena, que sea una respuesta acorde a la fidelidad que ha demostrado el público en estos años. Del Ballet Nacional de China a Hervé Koubi y sus Noches bárbaras, de Kukai Dantza a imPerfect Dancers Company. A esas prestigiosas compañías de éxito debemos sumar apuestas que parten de individualidades de gran magnetismo, como son The Great Gatsby Ballet con Denis Matvienko, una de las más dinámicas estrellas internacionales del ballet de hoy. Lo mismo sucederá con la danza española y el flamenco, con nombres señeros que encabezan el cartel -Eduardo Guerrero y Joaquín Grilo- y con la presencia de jóvenes pujantes que buscan su sitio desplegando su talento, como Marco Flores y Cristian Martín Cano.

Otras aportaciones que no debemos dejar de mencionar son el Ballet British Columbia, que dirige Emily Molnar y que trae, entre otras obras, una de Cayetano Soto y otra de Crystal Pite, la gran revelación como coreógrafa de la actualidad mundial; la compañía Danza Mobile con El festín de los cuerpos; la agrupación Resodancer con un programa mixto de coreografías de Shi Pratt, Guy Shonroni y Yaniv Abraham; el Proyecto Larrua, liderado por Jordi Villaseca, e imPerfect Dancers, que ofrecerán una revisión propia de Lady Macbeth, con la dirección coreográfica de Walter Matteini e Ina Broeckx. Se completa el aporte de las compañías españolas con LaMov, de Zaragoza, que fundó y dirige el coreógrafo y bailarín Víctor Jiménez desde 2008, que acerca al festival la creación Terrenal, con música de Mozart y Jorge Sarnago.

Este año 2018 se celebra en todo el mundo el 200 aniversario del nacimiento de Marius Petipa, sin duda, el coreógrafo más grande todos los tiempos y eje estético de la mejor herencia del ballet universal. Su huella y su prodigiosa creatividad siguen presentes y vivas hoy. Madrid en Danza contribuye a tan importante efeméride con una gala de artistas rusos, primeros bailarines de las principales compañías de aquel país, donde Marius Petipa desarrolló toda su madurez y su carrera artística y donde murió a los 92 años, después de haber legado obras maestras que se siguen bailando hoy, como La bella durmiente, Raymonda, La Bayadera o El lago de los cisnes.

Recientemente se ha puesto en marcha la Academia para la Difusión de la Danza Española, cuyo principal propósito es obtener la denominación de la Danza Española como un bien patrimonial y público de gran importancia. Para reforzar y respaldar esta idea, Madrid en Danza nos ofrece una gala de presentación que reunirá piezas de repertorio desde la escuela bolera hasta la danza estilizada y el clásico español, con el aporte de nuestros mejores coreógrafos y bailarines tanto históricos como actuales.

Como acto colateral excepcional, llevaremos la danza a las salas del Museo del Prado con un variado grupo de artistas como Mattia Russo, Antonio de Rosa, Fabrice Edelman, Allan Fallieri y Javier Monzón, con el colofón de una muy escogida pincelada testimonial de la danza española: tres bailarinas acompañadas por cuerdas harán una versión de Goyescas de Granados.

PROGRAMACIÓN
 
5, 6 y 7 diciembre: El destacamento rojo de mujeres - Ballet Nacional de China. (Teatros del Canal - Sala Roja)

8 y 9 diciembre: Radio & Juliet​ - Quatro - The Great Gastby Ballet (Teatros del Canal - Sala Roja)

8 diciembre: Faro​ - Compañía Eduardo Guerrero (Teatro Real Coliseo Carlos III)

9 diciembre: Terrenal - LaMov Compañía de Danza (Teatros del Canal - Sala Verde)

13 y 14 diciembre: Triple Bill -  Ballet British Columbia (Teatros del Canal - Sala Roja)

15 y 16 diciembre: Gala de Ballet homenaje a Marius Petipa (1818-1910)​ - Primeros bailarines de los Teatros Bolshoi de Moscú y Mariinski de San Petersburgo (Teatros del Canal - Sala Roja)

16 diciembre: Salvatio - Kor'sia (Museo Nacional del Prado)

16 diciembre: Bashdoor, la victoria absurda - FM Art Collective (Museo Nacional del Prado)

16 diciembre: KJAJ - Fabrice Edelmann (Museo Nacional del Prado)

16 diciembre: Goyescas (Museo Nacional del Prado)

18 diciembre: Oskara - Kukai Dantza (Teatros del Canal - Sala Verde)

19 y 20 diciembre: Subject #1​ - Resodancer Company (Teatros del Canal - Sala Verde)

21 diciembre: Fase alterna - Cia Marco Flores (Teatros del Canal - Sala Verde)

21 diciembre: Cositas mías - Compañía Joaquín Grilo (Centro Cultural Paco Rabal)

22 y 23 diciembre: Lady Macbeth​ - imPerfect Dancers Company (Teatros del Canal - Sala Verde)

22 diciembre: Baserri​ - Proyecto Larrua (Centro Comarcal de Humanidades Cardenal Gonzaga)

27 diciembre: El festín de los cuerpos​ - Compañía Danza Mobile / INcubo Teatro (Teatros del Canal - Sala Negra)

28 diciembre: Gala de danza española - ADE (Teatros del Canal - Sala Verde)

29 y 30 diciembre: Les Nuits Barbares ou les premiers matins du monde​​ - Cie. Hervé Koubi (Teatros del Canal - Sala Verde)

30 diciembre: SER - Cristian Martín (Cuarta Pared)

lunes, 11 de junio de 2018

La danza, un misterio que es el mismo Hombre

La Danza, como ninguna otra manifestación artística, está íntimamente ligada al Hombre. Es una prolongación del ser humano. Desde los mismos comienzos de la vida en la Tierra, el movimiento impulsó al cuerpo a deambular, e “inspiró” a aquellos hombres primitivos, en sus más lejanos anhelos, para comunicarse con los Dioses, que supuestamente le ayudarían a sobrepasar las penurias cotidianas y a alcanzar sueños y realidades. Por eso bailaban para ellos. Era la manera de hablarles, de llegar tan alto…

El tiempo ha pasado, millones de años nos separan de los inicios, y la Danza sigue impertérrita en su lugar privilegiado, de interlocutora de aquellas divinidades, como ninguna otra expresión humana. Captar ese instante de diálogo con lo extraterrenal no es tarea fácil. Es un segundo, un soplo fugaz, un relámpago que nos acerca al mismo misterio de la existencia y subsistencia de los seres que habitamos este planeta. En Cuba, desde mediados del pasado siglo, un grupo de seres (hombres y mujeres) liderados por Alicia, Fernando y Alberto, con continuadores cercanos como la propia Ramona y aquellos alumnos de las primeras generaciones, sembraron una semilla que da muchos frutos, manteniendo la tradición de formar interlocutores con los Dioses. Porque no hay dudas, los bailarines son los que más se les acercan, pues conocen los laberintos y las coordenadas para alcanzar ese sitial en las alturas y dialogar con ellos. ¿Quién duda que en ese momento supremo de bailar no estén también involucrados, ellos (los Dioses)?

La danza, como ninguna otra arte, respira en su propio seno con las demás. Música, teatro, literatura y artes plásticas… se involucran siempre como en un todo amalgamado en el tiempo. Pero, más allá del baile, se pone nuevamente de manifiesto la relación nutricia entre el arte danzario y la plástica, un fenómeno abarcador de dos expresiones de la cultura: la plasticidad del baile y la forma de su espacio sustentante, algo que ocurre en nuestro escenario cubano desde lejanos tiempos. Existe, desde el comienzo, una historia común porque la plástica es indisoluble de la danza y el ballet, es su “ropaje y su mundo”. Pero están también los artistas (pintores, dibujantes, escultores, fotógrafos, grabadores…) que la han hecho fibra de sus creaciones en algún instante de su historia. Por eso, en ocasión del 24. Encuentro y Concurso Internacional de Academias para la Enseñanza de Ballet se abrieron, al unísono con la escena, las cortinas de la exposición Homenaje, de los fotógrafos Eric Politzer (Estados Unidos) y Ramsés H. Batista (Cuba), en la que ofrecen sus maneras de estremecerse ante ese prodigio del movimiento transformado en arte.
ADRIAN SANCHEZ Foto Eric Politzer
Los invito a reflexionar a partir de estas imágenes, retratos, estampas, instantáneas, relámpagos fugaces, y tantos otros nombres que reproducen el momento preciso en que llegan a ser los danzantes, captados por la diestra mirada, el talento y prisma singular de estos artistas. Ellos seleccionaron a un grupo de bailarines hoy dentro del Ballet Nacional de Cuba, nacidos de esta Escuela Nacional de Ballet Fernando Alonso, semillas que brotan desde que un día las puertas se abrieron a la Danza en esta Isla del Caribe para no dejarla ir jamás. En ellos vibran todos los antecesores, las enseñanzas recibidas en este largo camino que alcanza un momento especial en estos Encuentros Internacionales de Academias para la Enseñanza del Ballet, que existen gracias a los fundadores y a los continuadores, para mostrar al mundo cuánto se puede hacer por el arte desde cualquier punto del planeta, cuando sobra espíritu, deseos de hacer, tesón y fuerza. Aquí yacen los frutos que regalan las semillas para seguir.

Atrapados por el mágico y lírico lente, más allá de la escena, vestidos de cotidianeidad, con ropa de ensayos, sin maquillaje, como hombres y mujeres del diario devenir humano, lejos de los mundos de hadas y príncipes, en su misma dimensión, ellos “hablan” con sus cuerpos el lenguaje misterioso de alcanzar el cielo con sus gestos, movimientos, anhelos y fuerza, acomodados siempre en diversos rincones del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, porque con ellas se rindió homenaje a esta institución en su 180 aniversario. Unos se asemejan al viento: como huracán o suave brisa, otros a la poesía, hay quienes exhalan la ternura del vuelo de un ave, o la destreza del águila, o dibujan el contorno de un cisne, o se expresan como la lava del volcán hacia el cielo, o reposan cual estatuas de célebres artistas, en carne y hueso esta vez, o hasta imitando poses del animalario con toda la fuerza que puede caracterizarlos… Visten y desvisten recuerdos de la vida que bulle a su alrededor, como seres extraordinarios que convocan el tiempo en su decir. No hay magia alguna, hay arte, del bueno. Minutos, horas, días, años, vida, en una palabra, dedicada a esculpir la danza en sus cuerpos para enseñarnos a los mortales que todo es posible de alcanzar con esfuerzo y dedicación. Las instantáneas reproducen además sentimientos, porque ellos los conjugan en cada paso en que tienen que ser algo más que un hombre o mujer, para devenir haz de luz que encandila las miradas y nos hacen sentir/vivir en otra dimensión cuando se abren las cortinas a otros universos sobre las tablas. Pero ahora no hay cortinas, ni afeites, ni luces de color, candilejas, brillos, ni música… Son ellos mismos, ataviados con el gesto.
 
VIENGSAY VALDES Foto Ramses H. Batista

Los artistas del lente los acercan en un común existir, atrapando sueños, vistiendo emociones, regalando sorpresas, buscando las alturas, escarbando sentimientos para entregarlos hechos Danza, palabra mágica que nos reúne a todos los amantes, fervorosos admiradores, de esa suerte de aire que necesitamos para respirar/vivir. Saeta fugaz, como el movimiento, que no cesa, que seguimos hasta que llega a reposar en la diana. Y sin embargo, allí no encuentra el final, continúa su camino abrazada a esos Dioses de los que nunca se podrá desembarazar porque es inmortal, como ellos.

Autor: Toni Piñera

lunes, 25 de diciembre de 2017

Ballet "El Cascanueces": el encanto de la Danza Clásica

Una bella historia ambientada en Navidad, trasladada al lenguaje del Ballet.


El Ballet “El Cascanueces” es una de las obras dancísticas más vistosas en términos de su escenografía, vestuario y caracterizaciones, además que la música refleja las influencias de otras culturas (china, española, etc.) lo cual resulta muy placentero de escuchar. En la actualidad, “El Cascanueces” es el ballet más popular: muchas compañías a nivel mundial la mantienen en su repertorio, al igual que innumerables escuelas de danza y academias la ponen en escena cada fin de año.

RETROSPECTIVA HISTÓRICA DEL BALLET

El director de los Teatros Imperiales de Rusia –Ivan Vsevolozhky-, entusiasmado con el doble éxito alcanzado por el compositor Pyotr Ilych Tchaikovsky, con los ballets “La Bella Durmiente” y “La dama de Picas”, le encargó la realización musical de “El Cascanueces”.

El argumento fue realizado por el director del ballet de San Petersburgo, Marius Petipa, quien adaptó el cuento original de Hoffman a partir de la historia escrita por Alexander Dumas padre.

Muchos obstáculos ocasionaron que la obra llegara a estrenarse con más de un año de retraso a la fecha esperada. Tchaikovsky –al parecer por compromisos adquiridos con anterioridad en los Estados Unidos- no terminaba la partitura, mientras que Marius Petipa sólo pudo acudir a los primeros ensayos cuando cayó enfermo, y su asistente Lev Ivanov tuvo que terminar la coreografía.

“El Cascanueces” se estrenó el 18 de diciembre de 1892 en el Teatro Mariinsky en San Petersburgo, compartiendo programa con una ópera de Tchaikovsky: “Yolanda”.

 



FOTO: Dibujo original de Konstantin Ivanov para el escenario de El Cascanueces, primer acto (1892).
Créditos de la primera representación.






Composición y dirección musical: Pyotr Ilych Tchaikovsky; Adaptación argumental y composición coreográfica: Marius Petipa; Asistencia coreográfica: Lev Ivanov; Dirección de Escena: Riccardo Drigo; Hada del Azúcar: Antonietta Dell’Hera; Príncipe Koklyush: Pavel Gerdt; Clara: Stanislava Belínskaya; Príncipe Cascanueces: Serguey Legat; Drosselmeyer: Timofey Stukolkin.

Aunque la música gusto más que los elementos visuales, el ballet se representó solo catorce veces antes de ser retirado de cartelera.


FOTO: Dibujo original de Konstantin Ivanov para el escenario de El Cascanueces, segundo acto (1892)
Fue hasta el 30 de enero de 1934 que el ballet completo llegó a montarse en un escenario fuera de Rusia. Fue el Sadler’s Wells Theatre de Londres quien encargó a Nikolay Sergeyev la puesta en escena, basándose en los cuadernos de apuntes traídos de San Petersburgo. A partir de este montaje, el ballet “El Cascanueces” adquirió una creciente fama y popularidad en occidente. En la actualidad, es una tradición el montaje de este ballet en cada temporada navideña.

PERSONAJES

PRIMER ACTO 

Presidente
Su esposa
Invitados Niños, incluyendo: Clara y Fritz [hijos del Presidente]
Padres vestidos como incroyables ('increíbles')
Concejal Drosselmeyer
Muñecas [con resorte]:
Arlequín y Columbina, que salen de un repollo [1er regalo]
Soldado, que sale de un pastel o una tarta [2º regalo]
Cascanueces [3er regalo, al principio un juguete de tamaño normal, después un «hablante» de tamaño natural, luego un príncipe]
Búho [en un reloj, que se vuelve Drosselmeyer]
Ratones Centinela [personaje hablante] 
Conejos-tambores
Soldados [de la Cascanueces]
Rey de los ratones
Gnomos, con antorchas
Copos de nieve

SEGUNDO ACTO
Hada de Azúcar
Clara
Príncipe
12 Pajes
[Miembros eminentes de la corte]
[Bailarines de la danza española]
[Bailarines de la danza árabe]
[Bailarines de la danza china]
[Bailarines de la danza rusa]
[Bailarinas de la danza de las flautas de lengüeta (fr. mirlitons; rus. = п а с т у ш к и , pastoras)]
Madre Gigogne Payasos (fr. Polichinelles)
Flores
Príncipe Orgeat [Koklyush]

ARGUMENTO PRIMER ACTO

La obra empieza con una obertura «en miniatura», la cual también comienza la Suite. La música crea el ambiente cuento de hadas mediante los registros altos de la orquesta. El telón se abre y muestra la casa de los Stahlbaum, en la cual se prepara la fiesta de la víspera de la Navidad. Clara, su hermanito Fritz y sus padres están celebrando la noche con amigos y familia, cuando entra el padrino misterioso, Herr Drosselmeyer. Se saca deprisa un saco de regalos para todos los niños. Todos están felices, salvo Clara, quien no ha recibido un regalo todavía. Herr Drosselmeyer presenta entonces tres muñecas de tamaño natural, cada una bailando en torno a sí. Cuando están completas las danzas, Clara se acerca a Herr Drosselmeyer pidiendo un regalo. Parece que a él le faltan más regalos, y Clara corre a su madre teniendo un arranque de lágrimas.

Drosselmeyer presenta luego un juguete de cascanueces, en la forma tradicional de un soldado en uniforme de formación. Clara está encantada, pero su hermano siente envidia y quiebra el cascanueces. La fiesta termina y la familia Stahlbaum se acuesta. Mientras todos están durmiendo Herr Drosselmeyer arregla el Cascanueces.


Después Clara se despierta y ve que su ventana está abierta. Cuando el reloj toca la medianoche, Clara oye el sonido de ratones. Se despierta y trata de fugarse, pero los ratones la detienen. Tal vez Clara esté soñando todavía: El árbol de Navidad de repente se vuelve enorme, llenando la sala. El cascanueces cobra vida; él y sus soldados se levantan para defender a Clara, y el Rey de los ratones encabeza sus ratones en batalla. Aquí Chaikovski sigue el clima «de miniatura» de la obertura, poniendo la mayoría de la música de batalla en los registros altos de la orquesta.

Sucede un conflicto, y cuando Clara ayuda al Cascanueces sosteniendo la cola del rey de los ratones y tirándole un zapato, éste aprovecha la oportunidad y apuñala al rey, que muere. Los ratones se retiran llevándose a su líder. Luego, el Cascanueces se transforma en un príncipe. (En el cuento original de Hoffmann y en las versiones del Royal Ballet de 1985 y 2001, el príncipe es el sobrino de Drosselmeyer, a quien el rey de los ratones había convertido en un Cascanueces, y todos los acontecimientos después de la fiesta de Navidad se han arreglado por Drosselmeyer para eliminar el hechizo).

 
Clara y el príncipe viajan a un mundo donde copos de nieve bailarines los saludan y donde hadas y reinas bailan para darles la bienvenida a Clara y al príncipe a su mundo. La música expresa las imágenes maravillosas presentando un coro de niños sin palabras. El telón cae y termina el primer acto.

SEGUNDO ACTO

Clara, el Cascanueces y Drosselmeyer llegan al Reino de los Dulces donde los recibe el Hada de Azúcar, su Caballero y el resto de los dulces. Aparecen los bailadores españoles (a veces Chocolate), los bailadores chinos (a veces Té), los bailadores árabes (a veces Café), los bailadores rusos (a veces Bastones de caramelo — su danza se llama el Trepak, Mamá Jengibre y sus Polichinelles (a veces Bombones, o Payasos de corte), las Flautas de lengüeta (a veces Pastoras de Marzipan o Mirlitons), la Hada de Azúcar, y el Vals de las Flores. Las danzas en el Reino de los Dulces no siempre se ordenan así.


Después de las festividades, Clara se despierta debajo del árbol navideño con su cascanueces de madera, alegre por su aventura maravillosa, y el telón se cierra. (Sin embargo, en la versión de Balanchine, nunca se muestra Clara despertándose; sino, después de todas las danzas en el Reino de los Dulces, ella y el Príncipe Cascanueces cabalgan en un trineo en el estilo de Papá Noel incluyendo renos, y el telón se cae. Da la impresión que el «sueño» pasa en realidad, como en el cuento original de Hoffmann. La versión del Ballet Real parece implicar lo mismo; al final, el sobrino de Drosselmeyer, quien había sido transformado en un cascanueces, reaparece en una forma humana a la juguetería de Drosselmeyer).

En la actualidad, “El Cascanueces” es el ballet más popular: muchas compañías a nivel mundial la mantienen en su repertorio.

Autora: Isis Quintero