lunes, 18 de enero de 2021

La rutina de mañana que cambiará tu vida: 6 hábitos para el éxito

Los hábitos y actividades con los que comenzamos el día pueden determinar nuestra motivación y productividad. Así, te presentamos una de las metodologías que más éxito están cosechando.

Son muchas las personas que desean mejorar su productividad y su motivación. Anhelan emprender y sacar adelante diversos proyectos, quieren mejorar y ocuparse de su desarrollo personal. Sin embargo, sienten que no tienen tiempo para ello. ¿Y si te dijera que la clave del éxito se encuentra en tu rutina de mañana? Esta es la propuesta de Hal Elrod en su libro Mañanas milagrosas: los 6 hábitos que cambiarán tu vida antes de las 8:00h.

Y es que muchos de nosotros nos levantamos con el tiempo justo y comenzamos el día en piloto automático, sin conciencia. Vencer la pereza y la desmotivación para lograr cumplir con nuestras obligaciones matutinas ya parece una tarea lo suficientemente dura.

En resumen, nuestras mañanas son agobiantes y desorganizadas. Sin embargo, en su método basta con levantarnos una hora antes y dedicar 60 minutos a nuestro desarrollo para experimentar un cambio profundo en este sentido.

Mujer apagando el despertador

Los 6 hábitos de tu rutina de mañana

Estos son los seis hábitos que el autor de Mañanas milagrosas nos propone incorporar en nuestra rutina matutina. Tras beber agua, ponerte ropa deportiva cómoda y salir de tu dormitorio, estarás listo para comenzar. 

1. Silencio

Dentro de nuestro frenético ritmo de vida no parece haber lugar para el silencio. Incluso en muchas ocasiones lo evitamos a toda costa, tapándolo con la radio o la televisión, pues lo consideramos aburrido o perturbador. Sin embargo, el silencio nos proporciona un espacio de sosiego y autoconocimiento realmente necesario.

Así, inicia tus mañanas con unos minutos de silencio con propósito. Puedes utilizarlo para respirar de forma consciente y profunda, realizar alguna meditación o simplemente rememorar y agradecer por todo lo bueno que acontece en tu vida.

2. Afirmaciones

Nuestros pensamientos (conscientes e inconscientes) se articulan en torno al lenguaje. Y este mismo es una de las herramientas más valiosas de las que disponemos para generar un cambio en nuestros patrones internos.

Por ello, la siguiente actividad de tus mañanas ha de consistir en repetir afirmaciones profundas y significativas que te acerquen a la versión de ti mismo que has dibujado en el horizonte.

Escríbelas en presente, en modo afirmativo y en primera persona. Pueden referirse a cualquier área de tu vida que desees mejorar.

Por ejemplo: “todas mis relaciones son sanas y armoniosas”, “soy una persona segura de sí misma”, “me siento realizado y enriquecido por el trabajo que desempeño”. A base de repeticiones, tu inconsciente captará los mensajes y comenzará a trabajar de acuerdo a ellos.

3. Visualización

La visualización creativa es una técnica que nos ayuda a enfocarnos en lo que deseamos y en cómo podemos alcanzarlo. Para ello, dedica unos minutos cada mañana a visualizarte en esas situaciones que deseas experimentar.

Imagínate viviéndolo en primera persona, utiliza todos tus sentidos para introducirte en la escena. El ensayo mental te pondrá en el camino de lograr aquello que visualizas.

4. Ejercicio para activarte en tu rutina de mañana

Comenzar el día practicando algún tipo de deporte o actividad física nos proporciona numerosos beneficios. Mejora nuestra salud, nuestra autoestima y nos llena de energía para el resto de la jornada.

Puedes escoger practicar deporte del modo que más te guste, con unos minutos cada mañana será suficiente.

5. Lectura

Todos tenemos un libro que deseamos leer y para el que nunca encontramos tiempo o un área sobre la que deseamos aprender y formarnos, pero que siempre queda pospuesta y relegada por el resto de nuestras obligaciones.

Este es el momento de que lleves a cabo esta tarea. Reserva un tiempo cada mañana para ponerte al día con tus lecturas pendientes.

6. Escritura

Escribir nos conecta con nosotros mismos, con nuestras emociones, deseos y temores. Nos aporta perspectiva y claridad. Por ello, cada mañana dedica unos momentos a escribir.

Puedes anotar tus principales logros, avances o vivencias del día anterior. O puedes emplearlo para generar gratitud y optimismo en ti plasmando por escrito los aspectos más positivos que te han ocurrido o esperas que te ocurran.

Mujer escribiendo propósitos

Personaliza tu rutina de mañana

Puedes adaptar y personalizar los anteriores pasos de modo que se adapten más a tu personalidad. Escoge el orden en el que vas a implementarlos y el tiempo que dedicarás a cada uno de ellos.

Igualmente, puedes elegir cómo utilizar el silencio o que escribirás cada día en el diario. Únicamente asegúrate de ser constante y de cumplir todos los puntos.

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lunes, 11 de enero de 2021

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando bailamos o escuchamos música?

 

Aprender a bailar cualquier estilo no sólo es bueno para nuestro cuerpo, sino también para el cerebro. Así como lo estás leyendo. Los movimientos que se requieren para las coreografías permiten que los músculos generales se impliquen, incluyendo los del lóbulo frontal. Pero atención que lo mismo ocurre cuando se nos da por bailar frente al espejo o cuando estamos solos en casa y en la radio pasan ese tema que tanto nos gusta.

En nuestro cerebro muchos son los acontecimientos que ocurren mientras estamos bailando. Por ejemplo, se evalúan señales de ubicación en el espacio, se deciden qué músculos estirar y cuáles contraer, se mantiene el equilibrio, se perfeccionan los movimientos, etc.

No hay dudas que bailar es bueno para la salud, seguramente eso lo sabías o lo habías leído antes. Pero se ha comprobado que contonearte al escuchar cierto tipo de música es la terapia perfecta para huir de la depresión, la tristeza y el estrés. Pero además, sirve para mejorar la capacidad pulmonar y cardíaca, bajar de peso y quitarnos la vergüenza.

Los científicos de la Escuela de Medicina de Nueva York dicen que bailar es la actividad más efectiva para evitar el envejecimiento del cerebro. Está incluida dentro del grupo de tareas que no podemos dejar de realizar, tales como resolver crucigramas, hacer sudoki o leer. Si aún no practicas nada de ello, no tardes más ya que los doctores dicen que cuánto antes lo hagas, más estimularás los dos hemisferios cerebrales y conservarás tu lucidez.

La gerontología durante años ha tratado de identificar cuáles son las acciones que permiten a las personas no padecer problemas de la ancianidad. Entre las conclusiones a las que llegaron, se encuentran el hecho de bailar asiduamente, sea de manera profesional o casera. La danza o el baile exigen creatividad para realizar cada paso, produciendo reestructuraciones en las estructuras neuronales. Entonces, se recomienda bailar 20 minutos por día cada mañana para llenarse de energía y afrontar la jornada con una gran sonrisa, dejando de lado los problemas.

Los movimientos que se realizan al bailar nos ayudan a liberarnos de las contracturas musculares y dejar de tener la postura erguida. Además, oxigena la sangre, nos ejercitamos y nos divertimos. Como si todo esto fuera poco, bailar mejora la flexibilidad y evita el dolor en las extremidades, así como también disminuye los niveles de colesterol y fortalece las actividades pulmonar y cardíaca.

El estilo de música tiene mucho que ver

Además de los beneficios detallados por bailar, se sabe también que cada subgénero de música tiene una relación diferente en el cerebro de quiénes la escuchan.

El Hard Rock permite quitar la angustia y el dolor, que olvidemos los problemas, mejoremos los ánimos, reduzcamos el estrés y “seguir adelante”.

La música clásica hace que las personas estén más tranquilas y concentradas (una terapia muy interesante consiste en que las mujeres embarazadas escuchen Mozart o Vivaldi para que su bebé sea más calmado al nacer). Además fomenta hábitos de aprendizaje, nos hace más inteligentes y razonables.

La música romántica estimula la hormona “del amor”, conocida científicamente como oxitocina. Abre los sentimientos y la excitación, permite que una persona se sienta más confiada de si misma al tener una cita.

El “Metal” aumenta la producción de las hormonas calmantes y estimulantes de una manera especial, ya que el cerebro recibe como si fuera una “explosión de energía” y al terminar de escuchar esos compuestos se disuelven y nos permiten sentirnos más reflexivos o nostálgicos.

El Hip Hop y la música electrónica tienen efectos similares en el cuerpo, ya que estimulan la producción de hormonas “energéticas”, hacer actividad constante, ejercitar, moverse más rápidamente, etc.

La música Disco y la Pop fomentan la alegría y el gozo, nos permiten perder los miedos, tomar coraje para hacer lo que queramos, disfrutar del momento y no sentir vergüenza.

Por último, el jazz y el blues son sinónimo de liberación espiritual, pero a través de la tristeza y la angustia. Igualmente tienen buenos efectos ya que agudiza los sentidos, permite la seducción, tranquiliza la mente, libera las tensiones, fomenta la sinceridad y la serenidad.

Así que ya lo sabes, para cada sensación, una canción. Y para entrenar el cerebro, un poco de baile.

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lunes, 4 de enero de 2021

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

¿Conseguiremos este año cumplir nuestro propósito de hacer deporte? Descubre qué importancia tienen la motivación y la disciplina.

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

Hacer deporte es uno de los propósitos de año nuevo que, casi todas las personas, se plantean llevar a cabo. Por eso, no es extraño que durante las primeras semanas del año los gimnasios estén abarrotados y las calles se llenen de ciclistas y runners.

Estas ganas con las que todos solemos iniciar el año nuevo son fruto de una motivación que, a medida que pasa el tiempo, se va disipando. Pero, ¿qué es lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo, pero otras no?

Como bien expone en su libro Estudio de la motivación humana, David McClelland (profesor de psicología de la Universidad de Harvard) afirma que la motivación de cumplir un propósito nace de un deseo inicial, de la emoción por adquirir una nueva habilidad y la agradable sensación de progreso.

Sin embargo, ¿por qué sin la disciplina será difícil que las personas cumplan sus propósitos de año nuevo?

Hombre pensando en no precipitarse

Se necesita la disciplina para cumplir los propósitos

Debemos tener en cuenta que cuando iniciamos el año acabamos de llegar de las vacaciones. Estamos descansados, repletos de ganas por hacer cosas nuevas y con esa sensación del nuevo año que invita a un cambio.

Sin embargo, las agujetas, los cambios que no se manifiestan, el cansancio del trabajo, las agujetas, las responsabilidades… Todo esto empieza a notarse a partir del segundo mes.

Es entonces cuando nos olvidamos de hacer deporte, nos ponemos excusas (llueve, hace frío, estoy enfermo) y, poco a poco, esa motivación inicial se diluye. A todo esto, le sumamos que en un mes y sin haber hecho modificaciones en la dieta no se aprecia casi ningún cambio en nuestro físico, lo que nos frustra y hace que tiremos la toalla sin miramiento. Esto todo se podría evitar con la disciplina.

La disciplina es un conjunto de normas y reglas que cumplimos porque nos hace sentir bien o porque debemos. Por ejemplo, todos los días al levantarnos nos lavamos los dientes, por mucha pereza que esto no dé. Esto es la disciplina y se puede incorporar, también al deporte. ¿Cómo? Haciendo lo más importante que es empezando a introducirlo en nuestras vidas de forma progresiva.

¿Cómo mantenernos motivados?

Lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo es la motivación que consiguen mantener. Por eso, para no perder de vista nuestro objetivo y seguir practicando deporte es conveniente que tengamos en cuenta algunos consejos.

  • Escoger una actividad que nos interese: no tiene por qué ser correr, sino practicar yoga, spinning o dar un paseo cada noche después del trabajo. Será imposible sentirnos motivados y ser disciplinados si una actividad no nos gusta o no nos interesa. ¡Hay un amplio abanico entre el que elegir!
  • Empezar poco a poco: un hábito no se construye de la noche a la mañana. Es importante ir introduciendo algunos cambios, por ejemplo, ir al gimnasio dos días a la semana, tras un mes sumarle un día más y, así, progresivamente. De esta forma, se irá ajustando a nuestra vida.
  • Conocer a gente a la que le guste el deporte: si nos apuntamos a clases dirigidas o vamos a correr todos los días por el mismo sitio, terminaremos conociendo a las personas que nos cruzamos y que también practican este deporte. Quizás, acabemos quedando para hacer deporte juntos o trabando amistad.

“Nunca cambiarás tu vida hasta que no cambies algo que haces todos los días”.

-John C. Maxwell-

Hombre corriendo

Todos estos consejos serán fundamentales para conseguir esa disciplina que nos ayudará convertirnos, por fin, en personas que cumplan sus propósitos de año nuevo. Además, con el tiempo, empezaremos a ver cambios. Notaremos cómo perdemos peso, nos sentimos más ágiles, nuestros abdominales se marcan. Esto nos animará a seguir esforzándonos y mejorando.

A pesar de que la motivación nos permita tomar decisiones y empezar a dar esos pasos para introducir el deporte en nuestras vidas, solo la disciplina conseguirá que este propósito de año nuevo, al fin, lo cumplamos. No siempre nos vamos a sentir con ganas, a veces el tiempo no será el mejor…

Pero, ¿cuántas veces hemos vencido la pereza y, tras haber hecho deporte, nos hemos sentido genial? No dejemos que este año sea otro intento frustrado de introducir el ejercicio entre nuestros hábitos.

Elijamos bien, empecemos lento y tengamos paciencia. Con disciplina conseguiremos saber, por fin, por qué algunas personas cumplen sus propósitos de año nuevo y por qué antes, nosotros, no éramos capaces de hacerlo.

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lunes, 28 de diciembre de 2020

Cómo conseguir lo que quieres según la neurociencia

 

Comprender cómo funciona el cerebro puede ser el mejor punto de partida para alcanzar aquello que deseas. Se trata de estar en sintonía con cada proceso, con cada necesidad psicobiológica para desarrollar al máximo su potencial. Veamos cómo lograrlo.

Para conseguir lo que quieres no necesitas pedir un deseo a un cometa o soplar un diente de león. Los deseos son metas y las metas propósitos que uno puede planificar con esfuerzo, resolución, compromiso y unas pequeñas pinceladas de entusiasmo. En ese camino hacia el logro puede ayudarnos la neurociencia y lo consigue al permitirnos, entre otros hitos, comprender cómo funciona el cerebro en dicho proceso.

Si bien es cierto que últimamente vemos un exceso de disciplinas que llevan como prefijo el término «neuro» (neuroeducación, neuromárketing, neuroplasticidad, neuroeconomía…) hay un hecho innegable. Nos interesa todo aquello que tenga que ver con nuestro cerebro. Comprender su funcionamiento es un primer paso para entendermos mejor, para ser menos disonantes.

Como señaló una vez Carl Sagan en su libro El cerebro de Broca, la comprensión es sinónimo de alegría y pocas cosas nos satisfacen más que el aprendizaje, que adquirir un saber que nos es útil. Así, entender qué enfoques, estrategias y dimensiones facilitan la satisfacción de nuestros deseos nunca está demás.

Puede incluso, que pueda cambiarnos la vida. Descubrámoslo.

Cerebro representando cómo conseguir lo que quieres

Conseguir lo que quieres es posible y el cerebro puede ayudarte

Las personas tenemos poderes, capacidades que, lejos de ser sobrenaturales, se nutren de habilidades que todos podemos despertar, desarrollar y aplicar. Hablamos de dimensiones, como la creatividad, la confianza, la capacidad de ilusionarnos, de no rendirnos, de planificar, de soñar y hacer uso, en esencia, de todo ello que articula y facilita el cerebro.

Por tanto, saber qué es lo que más le favorece puede servirnos de valiosa estrategia para lograr lo que deseamos. Muchas veces, y casi sin saberlo, actuamos en su contra y asumimos unos hábitos claramente nocivos para su equilibrio interno. De esta manera seremos capaces de sintonizarnos mucho más con él, conectando con nuestras necesidades para sacar el máximo rendimiento.

Como señalaba el genetista Francis Collins, el cerebro es el órgano más complicado del universo. Tiene cien mil millones de neuronas y cada una de ellas conforma, a su vez, unas 10 000 conexiones. Usémoslo para el bien, porque más allá de los misterios que encierre, es emocionante ponerlo a nuestro servicio para ser más felices, para hacer de este mundo un escenario mucho mejor.

Descubramos por tanto qué estrategias te ayudarán a conseguir lo que quieres.

Si tienes un deseo, traza un plan y establece unos hábitos que repetir día tras día

El cerebro necesita hábitos, rutinas, actividades que organicen el tiempo y que le ofrezcan seguridad. Todo ello, reduce el estrés y regula un sin fin de procesos internos. Asimismo, la región cerebral que nos permite adecuarnos a esos hábitos para poder concentrarnos y focalizarnos en objetivos, es el cuerpo estriado.

Gracia a esas rutinas, cuerpo y mente trabajan en armonía para ayudarnos a conseguir metas y propósitos. Por otro lado, el saber qué debemos hacer en cada momento, nos permite reducir la dilación y la procrastinación.

Así pues, no lo dudes: si deseas algo traza un plan y diseña un horario.

Desactiva los pensamientos negativos mediante la actividad física y la música

Para conseguir lo que quieres debes hacer frente a tu peor enemigo: el derrotismo y la negatividad. Estas dimensiones harán acto de presencia mediante frases como «mejor olvídate de esa meta porque no la vas a conseguir» «eso que tienes en mente es un imposible… »

Cada vez que surjan estas ideas tenemos dos estrategias. La primera, es movernos, dar actividad al cuerpo mediante el ejercicio físico, el baile, etc. Se trata simplemente de activar el cuerpo y el corazón para dar un aporte de endorfinas y serotonina al cerebro. A veces, basta con media hora de actividad para ver las cosas de otro modo.

Por otro lado, tenemos a nuestro alcance otra herramienta sensacional: la música. Esta, no solo mejora nuestro estado de ánimo. Además, algo tan relajante como escuchar música de fondo favorece nuestra capacidad de atención. Estudios, como el llevado a cabo en la Universidad de Ginebra, apoyan esta interesante relación.

Para conseguir lo que quieres debes confiar en ti

Científicos del Wellcome Trust, un centro de investigación biomédica de Londres realizaron un interesante trabajo en el 2012. La finalidad era comprender por qué hay personas que toman mejores decisiones y eligen mejor, personalidades que aciertan en lo que hacen y que a menudo, logran lo que desean.

Algo que descubrieron mediante resonancias magnéticas es que ante cada decisión tomada, se activa en mayor grado una región en la parte frontal del cerebro, la corteza prefrontal ventromedial. ¿Qué significa esto? Esta área tiene como finalidad el ayudarnos a valorar las opciones que se nos presentan. Para hacerlo de manera correcta, debe activarse también un proceso muy decisivo: la autoconfianza.

Es necesario por tanto que confíes en ti. Solo cuando tenemos claro lo que deseamos y confiamos en nuestras capacidades, tomamos mejores decisiones al discriminar qué es mejor para nosotros y qué no lo es. Así, quien duda, quien tiene miedo o se muestra inseguro, difícilmente se abrirá camino hacia su objetivo.

Chica escuchando música

Cuando estés cansado, haz algo creativo

En nuestro trayecto hacia esa cima dorada en la cual se asientan nuestros deseos, de vez en cuando, aparece el agotamiento psicológico. Lo habitual cuando surge ese cansancio que da paso a la niebla mental es hacer algo mundano, como ver series; actividades que no nos requieran esfuerzo y en las que seamos sujetos pasivos.

Ahora bien, hay una iniciativa más interesante que tu cerebro agradecerá: haz algo creativo. Tareas como dibujar, modelar, componer, pintar o cualquier otra tarea en la que activar la creatividad, logran que la mente se encienda y surja de nuevo la motivación. Entramos además en ese estado de flujo del que nos habla el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi y al poco, aparece el bienestar.

La ansiedad debe estar a nuestro favor, nunca en contra

Por último, en ese propósito por conseguir lo que quieres, nos queda por tener en cuenta un aspecto capital. Más allá de lo que podamos pensar, para lograr algo necesitamos una adecuada activación interna y por tanto, la ansiedad debe estar presente.

No obstante, hablamos de esa ansiedad saludable que enciende la motivación, que nos insta a movernos a estar pendiente de los estímulos que nos rodea, atentos a las oportunidades. Un nivel justo y adecuado de activación es siempre necesario.

Ello implica por tanto, ser conscientes de que esta no debe sobrepasarnos en ningún momento. Porque entonces, la mente dejará de ser nuestra aliada, la ilusión se transformará en preocupación y ese viaje hasta nuestra meta se volverá muy dificultoso. Tengámoslo presente.

Para concluir, estas estrategias no son más que pequeños puntos de partida que tener en cuenta en el día a día. Son también, estrategias de bienestar que cuidarán un poco más de nuestro cerebro. Pongámoslas en marcha.

 

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

 Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

El tiempo ha dejado de ser una realidad física para convertirse en una enfermedad. Vivir lentamente se ha convertido en un sinónimo de ineficiencia o de error. “Perder el tiempo” es para muchos casi un sacrilegio, porque siempre se asume que “cuanto más rápido, mejor”. Lo grave es que ya no se pierde el tiempo, sino que es la vida lo que se funde en ese ritmo de vértigo.

Vivir de prisa casi es no vivir. El contacto que tienes con cada experiencia es mínimo, casi como si no la vivieras. Apenas te queda tiempo para saborear, de manera epidérmica, cada vivencia. La rapidez más bien te lleva a eludir, a pasar por una situación sin realmente pasar por ella. A dejar de lado los detalles y, con ellos, la esencia de muchas realidades.

“El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”

–Alejandro Dumas–

Cuando vives a alta velocidad, difícilmente encuentras tiempo para pensar. No hay lugar para que te detengas a reflexionar sobre lo que estás haciendo o sobre la manera en la que estás viviendo. Simplemente tienes que pedalear más rápido, tratando de alcanzar ese segundo inmediato, para que no se pierda.

Quien lentamente vive, lentamente envejece

La cultura de la prisa trae consecuencias obvias. La primera de ellas, que tu organismo permanece hiperestimulado todo el tiempo. Tienes altas descargas de adrenalina constantemente y también de cortisol, la hormona del estrés. Actúan casi como un psicoactivo dentro de tu cuerpo y te haces más o menos adicto a ellas.

mujer nenúfares

Sin embargo, el precio es muy alto. Cuando tu cuerpo se acostumbra a vivir a ese ritmo y no te queda tiempo ni siquiera para respirar profundamente, aumentan las probabilidades de que caigas enfermo. Este estrés es el mejor caldo de cultivo para que empiecen a aparecer esos dolores que se vuelven compañeros inseparables.

Por el contrario, vivir lentamente -o lo que es mejor, manejar las dos velocidades- conduce a tener una salud más sólida y estable. Es algo que te permite digerir adecuadamente tanto las experiencias que vives, como todo lo que comes y hasta el aire que respiras. A mediano y largo plazo, esto se traduce en mayor bienestar orgánico, lo que a su vez contribuye a tu buena salud mental.

La multitarea: uno de los males de la época

Estamos en el tiempo de la multitarea. Ahora resulta que ya no solo importa hacer todo con mucha rapidez, sino que para algunos lo ideal es que también se puedan hacer muchas cosas a la vez. Se supone que si realizas varias actividades a gran velocidad y al mismo tiempo eres alguien “eficiente”.

Quizás es algún aspecto lo seas -aunque muchos estudios apuntan en sentido contrario-, pero esa eficiencia no te beneficia a ti, sino a un sistema en el que el tiempo es dinero. El mundo está lleno de baratijas, zapatos que no aguantan más de 5 posturas o ideas que duran lo que dura la moda. Para fabricar artículos básicamente desechables se necesita gente que produzca en cantidad. Y, por supuesto, rápidamente.

Hombre estresado en su trabajo

Estamos en una cultura en la que lo importante es abarcar mucho, aunque se apriete poco. Lo de menos es si te gusta o no lo que haces o si logras ponerle un plus a ello. La lógica de la gran producción es otra, pese a que está completamente comprobado que trabajar menos y más lentamente genera mejores resultados.

La rapidez es un elemento tóxico en tu vida

La extrema velocidad reduce tu nivel de tolerancia, porque para soportarla tienes que desarrollar un importante nivel de estrés. Si no estás en alerta, difícilmente puedes seguir el ritmo frenético de una producción en serie, o de un plan de metas ansioso, o de los 3 ó 4 trabajos que has conseguido.

Sin darte cuenta, olvidas cómo disfrutar de los pequeños placeres cotidianos. Estos solo se pueden experimentar si vives lentamente. ¿Con qué tiempo vas a detenerte para contemplar la sonrisa de tu hijo?, ¿con qué cabeza podrías lograr percibir que la vida se te está pasando y que no eres el protagonista de ella? En una carrera de gran velocidad solo hay tiempo para pensar en no demorar el siguiente paso.

gif hojas mojadas

Cuando te vuelves un adicto de la rapidez, la paciencia es una palabra que no tiene significado para ti. De hecho, te exasperas continuamente y el motivo de esa irritación suele ser alguna demora, por mínima que sea. Cuando menos lo piensas, estás también haciendo el amor en 3 minutos y almorzando en 2. Un día te miras al espejo y no sabes a dónde fue a parar ese joven vital que ahora se ve como un adulto fatigado y vencido.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

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lunes, 14 de diciembre de 2020

¿La música fomenta la creatividad?

 

¿Sueles ponerte música para trabajar o crear? ¿O prefieres hacerlo en silencio? Tu elección podría afectar a tu nivel de creatividad. ¿Cómo es esto posible?

Entre muchas clasificaciones, se podría dividir a la gente entre la que escucha música de fondo mientras trabaja y la que no. Para quienes lo hacen, la música les ayuda a concentrarse y a generar más ideas. Para quienes no, es una fuente de distracción que no les permite trabajar adecuadamente e inspirarse. Por otro lado, se encuentra el debate sobre si la música fomenta la creatividad.

Esta creencia es bastante popular. Desde mucho tiempo atrás, la música se ha relacionado con el desarrollo cerebral gracias a su estructura e influencia en el estado de ánimo. Tanto es así, que se ha definido lo que se llama el efecto Mozart, por la cual se piensa que escuchar música del compositor que da nombre mejora las capacidades intelectuales.

Con todo ello, por un lado, cabría plantearse si la música afecta a la creatividad a la hora de hacer una tarea simultáneamente. O, por otro lado, si la música fomenta la creatividad a largo plazo. Pero, si esto es así, ¿funciona cualquier tipo de música? ¿bajo que condiciones sería realmente útil? ¿depende de la tarea que haya que realizar?

Mujer escuchando música

¿Qué se entiende por creatividad?

La creatividad se define como la capacidad de generar ideas, pensamientos o soluciones que son originales y útiles. Según la respuesta que se espera, la creatividad agrupa al pensamiento divergente y al convergente.

El primero, lo coloquialmente conocido como creatividad, consiste en producir, en base a una información o recursos concretos, múltiples respuestas realizadas por combinaciones inesperadas. O bien, transformando el recurso (ideas, materiales…) en algo diferente.

El pensamiento convergente, por su parte, es la capacidad de usar la lógica y agudeza mental para resolver un problema, usando la búsqueda, reconocimiento y toma de decisiones. Para muchos, este tipo de pensamiento no sería creativo. Sin embargo, lo es, ya que requiere relacionar conceptos a priori no asociados, combinar información y establecer una estrategia eficaz para dar un resultado.

Ambos tipos de pensamiento son totalmente necesarios cuando nos enfrentamos a una tarea y como cualquier otra capacidad cognitiva, no todo el mundo posee los mismos niveles, aunque se pueden fomentar. Generalmente, ese desarrollo se adquiere entrenándose en tareas que requieren poner en marcha ese proceso.

No obstante, especialistas de varias disciplinas buscan maneras de mejorar nuestras capacidades de una forma más pasiva con elementos de nuestro entorno. ¿Es la música uno de ellos?

¿Cómo influye la música en la cognición?

El interés por la relación entre la música y la cognición surgió a partir del estudio que hablaba sobre el efecto Mozart. Incluso se llegó a indicar que también se producía cuando se le ponía música a bebés aún no nacidos.

Sin embargo, el número de estudios que ha investigado el efecto directo de la música en las capacidades cognitivas es bastante escaso. De hecho, la mayoría de ellos terminan sugiriendo que el efecto potenciador que puede existir es debido al nivel de atención y al estado de ánimo que la música genera.

Así, un estado de ánimo más positivo se ha asociado con mejoras en el pensamiento divergente, pero no en pensamiento convergente. Esto podría deberse a que el estado de ánimo facilita la flexibilidad cognitiva, una capacidad fundamental para generar ideas diferentes. Mientras que para el pensamiento convergente influiría más la capacidad de razonamiento lógico y toma de decisiones.

Mujer trabajando mientras escucha música

¿La música fomenta la creatividad?

Un estudio realizado por la Universidad de Radboud (Países Bajos) en 2017 encontró que la música fomenta la creatividad, aunque no cualquier tipo.

Para llegar a esa conclusión hicieron 5 grupos: 4 realizaron una tarea de creatividad con diferentes estilos musicales y uno en silencio. Así, vieron que a la hora de realizar tareas que requerían pensamiento convergente, el mejor resultado se obtenía en silencio. En cambio, el grupo que escuchó música alegre fue el que mejor rindió en pensamiento divergente, concretamente, con música de Vivaldi y Caille Saint-Saens.

Sin embargo, un estudio más reciente, realizado en 2019 en la Universida de Central Lancashire (Inglaterra) pone en duda lo afirmado por los anteriores. En este caso, se hicieron 3 condiciones experimentales. Para la primera, se realizaba una tarea que evaluaba la creatividad escuchando música desconocida y extranjera. En la segunda, música instrumental. Y, por último, música familiar en su mismo idioma.

En esta investigación encontraron que aquellos que tenían música de fondo, de cualquier tipo, hacían peor la tarea, independientemente de si estaban acostumbrados o no a trabajar o estudiar con música. Asimismo, el resultado fue independiente del estado de ánimo que inducía cada tipo de música. Los autores explicaron que este efecto perjudicial podría deberse a la interferencia de los estímulos auditivos en la atención.

Entonces, ¿qué?

Dada la escasez de resultados consistentes al respecto, no se puede afirmar que la música fomente la creatividad. Así como tampoco se puede afirmar que sea un obstáculo para la misma. Lo único que parece tener más apoyo es que el estado de ánimo que tengamos facilitará algunos procesos cognitivos frente a otros.

Así, mientras las conclusiones no sean tajantes, deberemos creer en lo que nos funcione a cada uno. Como todo, tener música de fondo y que ésta afecte a nuestro trabajo dependerá en buena medida de otras variables. Si te relaja tener música instrumental de fondo, muy probablemente tu eficacia y tu creatividad mejoren, pues permitirá a tu cerebro funcionar de una forma más eficaz.

En definitiva, hasta que no encontremos maneras de mejorar nuestra capacidad creativas de forma “mágica”, la mejor solución será entrenarla de manera activa. Haciendo ejercicios que requerirán atención y tiempo, pero de los que también obtendremos resultados consistentes.

 

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lunes, 7 de diciembre de 2020

Bailar es capturar el ritmo de la vida

Bailar es una manera de hacer poesía con el cuerpo. Dicen que la danza es una de esas artes en la que solo  destacan quienes se quieren mucho a sí mismos. Esto tiene mucha lógica, si se tiene en cuenta que para ser buenos bailarines tenemos que conocer bien nuestro cuerpo, conectarlo con nuestras emociones profundas y permitir que se expresen a través de movimientos dirigidos.

En el baile siempre opera una suerte de felicidad, aunque haya danzas que expresen un sentimiento dramático. En el baile también se pone en juego un acto de libertad, en tanto que se trata de una ruptura con los movimientos habituales y le permite a cada quien convertir su cuerpo en un medio artístico.

“Las expresiones más auténticas de la gente están en su baile y en su música. El cuerpo nunca miente”

-Agnes de Mille-

No todos podemos ser bailarines profesionales, pero definitivamente el baile está al alcance de todos y, de hecho, se encuentra presente en infinidad de situaciones sociales. Para eso están ahí las discos y para eso también se hacen fiestas regionales o familiares.

Muchos sentimos que una fiesta que no incluya baile es una fiesta incompleta, porque bailar es sinónimo de celebración y de alegría.

Los beneficios fisiológicos de bailar

Los beneficios fisiológicos de bailar
El primer gran beneficio de bailar es físico. La danza es un ejercicio exigente, que implica un gran esfuerzo físico al que se le suma una alta demanda de coordinación entre las diferentes partes del cuerpo y la música que está sonando.

Los conocedores indican que una hora de baile equivale a dos y media de ejercicios aeróbicos. Como todo ejercicio, el baile contribuye a liberar endorfinas, a canalizar la adrenalina y a reducir el estrés.

Algunos estudios

Un estudio publicado en la revista International Journal of Neuroscience, en 2005, evidenció que un grupo de adolescentes con depresión leve mejoró significativamente su condición gracias al baile. Este les permitió reducir los niveles de dopamina y aumentar los de serotonina, lo que al final mejoró su estado de ánimo.

En otra investigación llevada a cabo en la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, se estableció que bailar favorece las estructuras del cerebro y previene el envejecimiento de este órgano. Al parecer, la danza revierte la pérdida de volumen del “hipocampo”, una estructura que está directamente relacionada con la memoria.

En sus conclusiones anotaron que mientras completar crucigramas y otros pasatiempos reduce el riesgo de demencia hasta en un 47%, el baile lo hace en un 76%.

En McGill, una universidad canadiense, realizaron un curioso estudio en el que comprobaron que las personas con enfermedad de Parkinson mejoraban notablemente cuando bailaban tango de manera continuada. Varios de los enfermos reportaron que al disponerse a bailar al son de la música, el temblor de sus cuerpos comenzaba a desvanecerse.

Bailar para enriquecer la vida

Bailar para enriquecer la vida

Para bien o para mal, a medida que nos hacemos adultos y nos llenamos de responsabilidades, nuestro cuerpo comienza a adoptar posturas repetitivas. Buena parte de nuestro cuerpo parece convertirse en algo ajeno.

Rara vez pensamos en ello, excepto cuando aparece una molestia aquí o un dolorcito allá. Si acaso, el cuerpo aparece como una preocupación estética o médica, pero no como un canal para el arte.

Al comenzar a practicar el baile, comenzamos también a hacernos conscientes de nuestro cuerpo. En particular, se vuelven evidentes las rigideces y las desconexiones. Las preguntas que se hace todo nuevo bailarín son ¿por qué no puedo “soltar” la cintura, las caderas o los hombros? ¿Por qué no logro sintonizar los pies con las manos y la cabeza o el tronco?

La verdad es que el cuerpo refleja nuestra personalidad y nuestros conflictos internos. Nada como bailar para que todo eso se torne evidente. Y ese es el primer gran aporte del baile: nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, permite que se exprese nuestro mundo interior.

La capacidad para seguir el ritmo de la música con el cuerpo promueve el reconocimiento de uno mismo y revela nuestras asincronías.

El aspecto social del baile

Bailar para enriquecer la vida

Y no solo lo que se ha mencionado. El baile es una actividad eminentemente social y, por lo mismo, no solamente nos permite conectarnos con nosotros mismos, sino también con los demás.

En la mayoría de los casos, bailar nos exige adaptarnos al cuerpo y a los movimientos de otra persona. Sin darnos cuenta, esto incrementa la empatía y la sociabilidad. Además, es un excelente antídoto contra la timidez, especialmente durante la adolescencia. Bailar es, sin duda, capturar el ritmo de la vida en nuestro corazón.

 

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