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lunes, 1 de marzo de 2021

La danza: el lenguaje del cuerpo

 

La danza ha pasado a formar parte del grupo de las artes creativas en psicoterapia. Se aprovecha de nuestra disposición para el movimiento, facilitando de esta forma una vía para la expresión de emociones y sensaciones que por otros senderos no son capaces de materializarse -en el mundo consciente, de una forma que las podamos comprender-.

La vida es movimiento, desde el ciclo vital de la naturaleza hasta las mareas del mar. Movernos conecta nuestra relación con la vida. Cuando nos movemos (actuamos), creamos un puente entre lo que pasa por dentro y lo que mostramos al mundo, dando forma a una danza que revela más sobre nosotros mismos de lo que creemos.

Los rituales de danza han conformado el núcleo donde se centra la vida comunitaria para miles de personas desde la antigüedad. La danza ha marcado las principales experiencias de vida, los ciclos vitales, los ritos de paso e incluso los actos de guerra.

Pensemos que durante el siglo XX, los conceptos de movimiento y la danza se han desarrollado como especialidad en el campo de la psicología y la neurociencia está aportando muchos datos sobre cómo se relacionan el cerebro y la danza. Cuando una persona baila, varias entidades psicológicas emergen: su guion de vida, la forma en que conecta con el mundo y hasta sus principales áreas de problemas.

Mujer bailando

La danza es un medio para volver a conectar mente y cuerpo

Expresarse a través de la danza es beneficioso para la mente y para el cuerpo. El solo hecho de bailar produce endorfinas, que además de hacernos sentir bien, ayudan a la concentración y mejoran la calidad del sueño. Aportan energía de afrontar desafíos mentales y emocionales.

Los complementos terapeúticos que se basan en la danza forman parte de la psicoterapia transpersonal. Una disciplina de la psicología que emergió de la psicología humanista centrada en la conexión cuerpo-mente-emoción. A pesar de no estar reconocida por muchos como una corriente válida dentro de lo que podríamos llamar psicología científica, se utiliza ampliamente por en el marco de una terapia como un complemento que potencie los efectos de la misma.

Algunas escuelas de pensamiento añadirían que la danza muestra el contenido del inconsciente: fuerzas que motivarían muchos de nuestros impulsos. Por otro lado, el contenido de este inconsciente también se vertería en nuestro diálogo interno, ya fuese para bien o para mal.

La neurociencia de la danza

Los últimos estudios en neurociencia en relación con la danza nos están ayudando a comprender por qué bailamos y cómo el baile puede influir sobre nuestro Sistema Nervioso. Así, una de las principales conclusiones de la investigación llevada a cabo por la Dra. Hanna Poikonen, en la Universidad de Helsinki sobre la sincronización de bailarines, es que los bailarines expertos presentan una sincronización de ondas theta muy significativa. Estas ondas cerebrales están vinculadas a su vez a la sincronización de áreas cerebrales profundas.

Por otros estudios anteriores sabemos que la estimulación magnética transcraneal sobre el vermis cerebeloso (que conecta los hemisferios izquierdo y derecho del cerebelo) aumenta también la sincronización de ondas theta.

¿Qué es la “terapia de baile”?

La terapia de baile o movimiento es el uso psicoterapéutico de la danza y el movimiento como apoyo a las funciones intelectuales, emocionales y motoras del cuerpo. Es una forma de terapia expresiva que trabaja sobre la asociación entre el movimiento y la emoción.

De esta manera, el terapeuta utiliza la danza para ayudar a su cliente a conseguir una integración cognitiva, emocional, física e incluso social. Los beneficios comprobados son muchos. La reducción del estrés, un mejor manejo de los estados de ánimo o la mejora de la autoestima son algunos de ellos.

La terapia de danza es diferente al baile regular

La danza realizada en terapia es mucho más que un simple ejercicio. Los movimientos y la fluidez se interpretan como un lenguaje. Los movimientos comunican sentimientos y el terapeuta evalúa el lenguaje corporal, las expresiones emocionales y en general los comportamientos no verbales.

Algunas de las intervenciones en la terapia de baile son la de emparejar el baile con alguien más y hacer de eco para los movimientos de otra persona a modo de espejo. También se utilizan metáforas de movimiento para expresar un desafío o un logro.

Durante el proceso de terapia de danza hay importantes habilidades que se pueden desarrollar. La confianza en la capacidad de estar presente de manera empática o la habilidad de proporcionar respuestas de manera auténtica y sincera.

Mujeres bailando

Hablar a través del cuerpo

Nuestros sentimientos y experiencias de vida viven dentro de nuestro cuerpo y pueden haber quedado atrapados en él. El cuerpo puede tener las claves para desbloquear nudos emocionales a niveles profundos. Podemos entenderlo como un proceso que habla a través del cuerpo, que es muy diferente a hablar solo a través de la cabeza.

No hace falta ser un bailarín profesional para beneficiarse de este tipo de terapias, de hecho no han sido diseñadas pensando en ellos. En definitiva, la danza se nos ha desvelado como una forma de expresión de emociones y sensaciones que no encuentran un espacio de expresión en otras versiones o lugares.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 18 de enero de 2021

La rutina de mañana que cambiará tu vida: 6 hábitos para el éxito

Los hábitos y actividades con los que comenzamos el día pueden determinar nuestra motivación y productividad. Así, te presentamos una de las metodologías que más éxito están cosechando.

Son muchas las personas que desean mejorar su productividad y su motivación. Anhelan emprender y sacar adelante diversos proyectos, quieren mejorar y ocuparse de su desarrollo personal. Sin embargo, sienten que no tienen tiempo para ello. ¿Y si te dijera que la clave del éxito se encuentra en tu rutina de mañana? Esta es la propuesta de Hal Elrod en su libro Mañanas milagrosas: los 6 hábitos que cambiarán tu vida antes de las 8:00h.

Y es que muchos de nosotros nos levantamos con el tiempo justo y comenzamos el día en piloto automático, sin conciencia. Vencer la pereza y la desmotivación para lograr cumplir con nuestras obligaciones matutinas ya parece una tarea lo suficientemente dura.

En resumen, nuestras mañanas son agobiantes y desorganizadas. Sin embargo, en su método basta con levantarnos una hora antes y dedicar 60 minutos a nuestro desarrollo para experimentar un cambio profundo en este sentido.

Mujer apagando el despertador

Los 6 hábitos de tu rutina de mañana

Estos son los seis hábitos que el autor de Mañanas milagrosas nos propone incorporar en nuestra rutina matutina. Tras beber agua, ponerte ropa deportiva cómoda y salir de tu dormitorio, estarás listo para comenzar. 

1. Silencio

Dentro de nuestro frenético ritmo de vida no parece haber lugar para el silencio. Incluso en muchas ocasiones lo evitamos a toda costa, tapándolo con la radio o la televisión, pues lo consideramos aburrido o perturbador. Sin embargo, el silencio nos proporciona un espacio de sosiego y autoconocimiento realmente necesario.

Así, inicia tus mañanas con unos minutos de silencio con propósito. Puedes utilizarlo para respirar de forma consciente y profunda, realizar alguna meditación o simplemente rememorar y agradecer por todo lo bueno que acontece en tu vida.

2. Afirmaciones

Nuestros pensamientos (conscientes e inconscientes) se articulan en torno al lenguaje. Y este mismo es una de las herramientas más valiosas de las que disponemos para generar un cambio en nuestros patrones internos.

Por ello, la siguiente actividad de tus mañanas ha de consistir en repetir afirmaciones profundas y significativas que te acerquen a la versión de ti mismo que has dibujado en el horizonte.

Escríbelas en presente, en modo afirmativo y en primera persona. Pueden referirse a cualquier área de tu vida que desees mejorar.

Por ejemplo: “todas mis relaciones son sanas y armoniosas”, “soy una persona segura de sí misma”, “me siento realizado y enriquecido por el trabajo que desempeño”. A base de repeticiones, tu inconsciente captará los mensajes y comenzará a trabajar de acuerdo a ellos.

3. Visualización

La visualización creativa es una técnica que nos ayuda a enfocarnos en lo que deseamos y en cómo podemos alcanzarlo. Para ello, dedica unos minutos cada mañana a visualizarte en esas situaciones que deseas experimentar.

Imagínate viviéndolo en primera persona, utiliza todos tus sentidos para introducirte en la escena. El ensayo mental te pondrá en el camino de lograr aquello que visualizas.

4. Ejercicio para activarte en tu rutina de mañana

Comenzar el día practicando algún tipo de deporte o actividad física nos proporciona numerosos beneficios. Mejora nuestra salud, nuestra autoestima y nos llena de energía para el resto de la jornada.

Puedes escoger practicar deporte del modo que más te guste, con unos minutos cada mañana será suficiente.

5. Lectura

Todos tenemos un libro que deseamos leer y para el que nunca encontramos tiempo o un área sobre la que deseamos aprender y formarnos, pero que siempre queda pospuesta y relegada por el resto de nuestras obligaciones.

Este es el momento de que lleves a cabo esta tarea. Reserva un tiempo cada mañana para ponerte al día con tus lecturas pendientes.

6. Escritura

Escribir nos conecta con nosotros mismos, con nuestras emociones, deseos y temores. Nos aporta perspectiva y claridad. Por ello, cada mañana dedica unos momentos a escribir.

Puedes anotar tus principales logros, avances o vivencias del día anterior. O puedes emplearlo para generar gratitud y optimismo en ti plasmando por escrito los aspectos más positivos que te han ocurrido o esperas que te ocurran.

Mujer escribiendo propósitos

Personaliza tu rutina de mañana

Puedes adaptar y personalizar los anteriores pasos de modo que se adapten más a tu personalidad. Escoge el orden en el que vas a implementarlos y el tiempo que dedicarás a cada uno de ellos.

Igualmente, puedes elegir cómo utilizar el silencio o que escribirás cada día en el diario. Únicamente asegúrate de ser constante y de cumplir todos los puntos.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/clases 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

 Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

El tiempo ha dejado de ser una realidad física para convertirse en una enfermedad. Vivir lentamente se ha convertido en un sinónimo de ineficiencia o de error. “Perder el tiempo” es para muchos casi un sacrilegio, porque siempre se asume que “cuanto más rápido, mejor”. Lo grave es que ya no se pierde el tiempo, sino que es la vida lo que se funde en ese ritmo de vértigo.

Vivir de prisa casi es no vivir. El contacto que tienes con cada experiencia es mínimo, casi como si no la vivieras. Apenas te queda tiempo para saborear, de manera epidérmica, cada vivencia. La rapidez más bien te lleva a eludir, a pasar por una situación sin realmente pasar por ella. A dejar de lado los detalles y, con ellos, la esencia de muchas realidades.

“El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”

–Alejandro Dumas–

Cuando vives a alta velocidad, difícilmente encuentras tiempo para pensar. No hay lugar para que te detengas a reflexionar sobre lo que estás haciendo o sobre la manera en la que estás viviendo. Simplemente tienes que pedalear más rápido, tratando de alcanzar ese segundo inmediato, para que no se pierda.

Quien lentamente vive, lentamente envejece

La cultura de la prisa trae consecuencias obvias. La primera de ellas, que tu organismo permanece hiperestimulado todo el tiempo. Tienes altas descargas de adrenalina constantemente y también de cortisol, la hormona del estrés. Actúan casi como un psicoactivo dentro de tu cuerpo y te haces más o menos adicto a ellas.

mujer nenúfares

Sin embargo, el precio es muy alto. Cuando tu cuerpo se acostumbra a vivir a ese ritmo y no te queda tiempo ni siquiera para respirar profundamente, aumentan las probabilidades de que caigas enfermo. Este estrés es el mejor caldo de cultivo para que empiecen a aparecer esos dolores que se vuelven compañeros inseparables.

Por el contrario, vivir lentamente -o lo que es mejor, manejar las dos velocidades- conduce a tener una salud más sólida y estable. Es algo que te permite digerir adecuadamente tanto las experiencias que vives, como todo lo que comes y hasta el aire que respiras. A mediano y largo plazo, esto se traduce en mayor bienestar orgánico, lo que a su vez contribuye a tu buena salud mental.

La multitarea: uno de los males de la época

Estamos en el tiempo de la multitarea. Ahora resulta que ya no solo importa hacer todo con mucha rapidez, sino que para algunos lo ideal es que también se puedan hacer muchas cosas a la vez. Se supone que si realizas varias actividades a gran velocidad y al mismo tiempo eres alguien “eficiente”.

Quizás es algún aspecto lo seas -aunque muchos estudios apuntan en sentido contrario-, pero esa eficiencia no te beneficia a ti, sino a un sistema en el que el tiempo es dinero. El mundo está lleno de baratijas, zapatos que no aguantan más de 5 posturas o ideas que duran lo que dura la moda. Para fabricar artículos básicamente desechables se necesita gente que produzca en cantidad. Y, por supuesto, rápidamente.

Hombre estresado en su trabajo

Estamos en una cultura en la que lo importante es abarcar mucho, aunque se apriete poco. Lo de menos es si te gusta o no lo que haces o si logras ponerle un plus a ello. La lógica de la gran producción es otra, pese a que está completamente comprobado que trabajar menos y más lentamente genera mejores resultados.

La rapidez es un elemento tóxico en tu vida

La extrema velocidad reduce tu nivel de tolerancia, porque para soportarla tienes que desarrollar un importante nivel de estrés. Si no estás en alerta, difícilmente puedes seguir el ritmo frenético de una producción en serie, o de un plan de metas ansioso, o de los 3 ó 4 trabajos que has conseguido.

Sin darte cuenta, olvidas cómo disfrutar de los pequeños placeres cotidianos. Estos solo se pueden experimentar si vives lentamente. ¿Con qué tiempo vas a detenerte para contemplar la sonrisa de tu hijo?, ¿con qué cabeza podrías lograr percibir que la vida se te está pasando y que no eres el protagonista de ella? En una carrera de gran velocidad solo hay tiempo para pensar en no demorar el siguiente paso.

gif hojas mojadas

Cuando te vuelves un adicto de la rapidez, la paciencia es una palabra que no tiene significado para ti. De hecho, te exasperas continuamente y el motivo de esa irritación suele ser alguna demora, por mínima que sea. Cuando menos lo piensas, estás también haciendo el amor en 3 minutos y almorzando en 2. Un día te miras al espejo y no sabes a dónde fue a parar ese joven vital que ahora se ve como un adulto fatigado y vencido.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/horarios-y-tarifas