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lunes, 28 de diciembre de 2020

Cómo conseguir lo que quieres según la neurociencia

 

Comprender cómo funciona el cerebro puede ser el mejor punto de partida para alcanzar aquello que deseas. Se trata de estar en sintonía con cada proceso, con cada necesidad psicobiológica para desarrollar al máximo su potencial. Veamos cómo lograrlo.

Para conseguir lo que quieres no necesitas pedir un deseo a un cometa o soplar un diente de león. Los deseos son metas y las metas propósitos que uno puede planificar con esfuerzo, resolución, compromiso y unas pequeñas pinceladas de entusiasmo. En ese camino hacia el logro puede ayudarnos la neurociencia y lo consigue al permitirnos, entre otros hitos, comprender cómo funciona el cerebro en dicho proceso.

Si bien es cierto que últimamente vemos un exceso de disciplinas que llevan como prefijo el término «neuro» (neuroeducación, neuromárketing, neuroplasticidad, neuroeconomía…) hay un hecho innegable. Nos interesa todo aquello que tenga que ver con nuestro cerebro. Comprender su funcionamiento es un primer paso para entendermos mejor, para ser menos disonantes.

Como señaló una vez Carl Sagan en su libro El cerebro de Broca, la comprensión es sinónimo de alegría y pocas cosas nos satisfacen más que el aprendizaje, que adquirir un saber que nos es útil. Así, entender qué enfoques, estrategias y dimensiones facilitan la satisfacción de nuestros deseos nunca está demás.

Puede incluso, que pueda cambiarnos la vida. Descubrámoslo.

Cerebro representando cómo conseguir lo que quieres

Conseguir lo que quieres es posible y el cerebro puede ayudarte

Las personas tenemos poderes, capacidades que, lejos de ser sobrenaturales, se nutren de habilidades que todos podemos despertar, desarrollar y aplicar. Hablamos de dimensiones, como la creatividad, la confianza, la capacidad de ilusionarnos, de no rendirnos, de planificar, de soñar y hacer uso, en esencia, de todo ello que articula y facilita el cerebro.

Por tanto, saber qué es lo que más le favorece puede servirnos de valiosa estrategia para lograr lo que deseamos. Muchas veces, y casi sin saberlo, actuamos en su contra y asumimos unos hábitos claramente nocivos para su equilibrio interno. De esta manera seremos capaces de sintonizarnos mucho más con él, conectando con nuestras necesidades para sacar el máximo rendimiento.

Como señalaba el genetista Francis Collins, el cerebro es el órgano más complicado del universo. Tiene cien mil millones de neuronas y cada una de ellas conforma, a su vez, unas 10 000 conexiones. Usémoslo para el bien, porque más allá de los misterios que encierre, es emocionante ponerlo a nuestro servicio para ser más felices, para hacer de este mundo un escenario mucho mejor.

Descubramos por tanto qué estrategias te ayudarán a conseguir lo que quieres.

Si tienes un deseo, traza un plan y establece unos hábitos que repetir día tras día

El cerebro necesita hábitos, rutinas, actividades que organicen el tiempo y que le ofrezcan seguridad. Todo ello, reduce el estrés y regula un sin fin de procesos internos. Asimismo, la región cerebral que nos permite adecuarnos a esos hábitos para poder concentrarnos y focalizarnos en objetivos, es el cuerpo estriado.

Gracia a esas rutinas, cuerpo y mente trabajan en armonía para ayudarnos a conseguir metas y propósitos. Por otro lado, el saber qué debemos hacer en cada momento, nos permite reducir la dilación y la procrastinación.

Así pues, no lo dudes: si deseas algo traza un plan y diseña un horario.

Desactiva los pensamientos negativos mediante la actividad física y la música

Para conseguir lo que quieres debes hacer frente a tu peor enemigo: el derrotismo y la negatividad. Estas dimensiones harán acto de presencia mediante frases como «mejor olvídate de esa meta porque no la vas a conseguir» «eso que tienes en mente es un imposible… »

Cada vez que surjan estas ideas tenemos dos estrategias. La primera, es movernos, dar actividad al cuerpo mediante el ejercicio físico, el baile, etc. Se trata simplemente de activar el cuerpo y el corazón para dar un aporte de endorfinas y serotonina al cerebro. A veces, basta con media hora de actividad para ver las cosas de otro modo.

Por otro lado, tenemos a nuestro alcance otra herramienta sensacional: la música. Esta, no solo mejora nuestro estado de ánimo. Además, algo tan relajante como escuchar música de fondo favorece nuestra capacidad de atención. Estudios, como el llevado a cabo en la Universidad de Ginebra, apoyan esta interesante relación.

Para conseguir lo que quieres debes confiar en ti

Científicos del Wellcome Trust, un centro de investigación biomédica de Londres realizaron un interesante trabajo en el 2012. La finalidad era comprender por qué hay personas que toman mejores decisiones y eligen mejor, personalidades que aciertan en lo que hacen y que a menudo, logran lo que desean.

Algo que descubrieron mediante resonancias magnéticas es que ante cada decisión tomada, se activa en mayor grado una región en la parte frontal del cerebro, la corteza prefrontal ventromedial. ¿Qué significa esto? Esta área tiene como finalidad el ayudarnos a valorar las opciones que se nos presentan. Para hacerlo de manera correcta, debe activarse también un proceso muy decisivo: la autoconfianza.

Es necesario por tanto que confíes en ti. Solo cuando tenemos claro lo que deseamos y confiamos en nuestras capacidades, tomamos mejores decisiones al discriminar qué es mejor para nosotros y qué no lo es. Así, quien duda, quien tiene miedo o se muestra inseguro, difícilmente se abrirá camino hacia su objetivo.

Chica escuchando música

Cuando estés cansado, haz algo creativo

En nuestro trayecto hacia esa cima dorada en la cual se asientan nuestros deseos, de vez en cuando, aparece el agotamiento psicológico. Lo habitual cuando surge ese cansancio que da paso a la niebla mental es hacer algo mundano, como ver series; actividades que no nos requieran esfuerzo y en las que seamos sujetos pasivos.

Ahora bien, hay una iniciativa más interesante que tu cerebro agradecerá: haz algo creativo. Tareas como dibujar, modelar, componer, pintar o cualquier otra tarea en la que activar la creatividad, logran que la mente se encienda y surja de nuevo la motivación. Entramos además en ese estado de flujo del que nos habla el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi y al poco, aparece el bienestar.

La ansiedad debe estar a nuestro favor, nunca en contra

Por último, en ese propósito por conseguir lo que quieres, nos queda por tener en cuenta un aspecto capital. Más allá de lo que podamos pensar, para lograr algo necesitamos una adecuada activación interna y por tanto, la ansiedad debe estar presente.

No obstante, hablamos de esa ansiedad saludable que enciende la motivación, que nos insta a movernos a estar pendiente de los estímulos que nos rodea, atentos a las oportunidades. Un nivel justo y adecuado de activación es siempre necesario.

Ello implica por tanto, ser conscientes de que esta no debe sobrepasarnos en ningún momento. Porque entonces, la mente dejará de ser nuestra aliada, la ilusión se transformará en preocupación y ese viaje hasta nuestra meta se volverá muy dificultoso. Tengámoslo presente.

Para concluir, estas estrategias no son más que pequeños puntos de partida que tener en cuenta en el día a día. Son también, estrategias de bienestar que cuidarán un poco más de nuestro cerebro. Pongámoslas en marcha.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/clases 

lunes, 21 de diciembre de 2020

Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

 Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

El tiempo ha dejado de ser una realidad física para convertirse en una enfermedad. Vivir lentamente se ha convertido en un sinónimo de ineficiencia o de error. “Perder el tiempo” es para muchos casi un sacrilegio, porque siempre se asume que “cuanto más rápido, mejor”. Lo grave es que ya no se pierde el tiempo, sino que es la vida lo que se funde en ese ritmo de vértigo.

Vivir de prisa casi es no vivir. El contacto que tienes con cada experiencia es mínimo, casi como si no la vivieras. Apenas te queda tiempo para saborear, de manera epidérmica, cada vivencia. La rapidez más bien te lleva a eludir, a pasar por una situación sin realmente pasar por ella. A dejar de lado los detalles y, con ellos, la esencia de muchas realidades.

“El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”

–Alejandro Dumas–

Cuando vives a alta velocidad, difícilmente encuentras tiempo para pensar. No hay lugar para que te detengas a reflexionar sobre lo que estás haciendo o sobre la manera en la que estás viviendo. Simplemente tienes que pedalear más rápido, tratando de alcanzar ese segundo inmediato, para que no se pierda.

Quien lentamente vive, lentamente envejece

La cultura de la prisa trae consecuencias obvias. La primera de ellas, que tu organismo permanece hiperestimulado todo el tiempo. Tienes altas descargas de adrenalina constantemente y también de cortisol, la hormona del estrés. Actúan casi como un psicoactivo dentro de tu cuerpo y te haces más o menos adicto a ellas.

mujer nenúfares

Sin embargo, el precio es muy alto. Cuando tu cuerpo se acostumbra a vivir a ese ritmo y no te queda tiempo ni siquiera para respirar profundamente, aumentan las probabilidades de que caigas enfermo. Este estrés es el mejor caldo de cultivo para que empiecen a aparecer esos dolores que se vuelven compañeros inseparables.

Por el contrario, vivir lentamente -o lo que es mejor, manejar las dos velocidades- conduce a tener una salud más sólida y estable. Es algo que te permite digerir adecuadamente tanto las experiencias que vives, como todo lo que comes y hasta el aire que respiras. A mediano y largo plazo, esto se traduce en mayor bienestar orgánico, lo que a su vez contribuye a tu buena salud mental.

La multitarea: uno de los males de la época

Estamos en el tiempo de la multitarea. Ahora resulta que ya no solo importa hacer todo con mucha rapidez, sino que para algunos lo ideal es que también se puedan hacer muchas cosas a la vez. Se supone que si realizas varias actividades a gran velocidad y al mismo tiempo eres alguien “eficiente”.

Quizás es algún aspecto lo seas -aunque muchos estudios apuntan en sentido contrario-, pero esa eficiencia no te beneficia a ti, sino a un sistema en el que el tiempo es dinero. El mundo está lleno de baratijas, zapatos que no aguantan más de 5 posturas o ideas que duran lo que dura la moda. Para fabricar artículos básicamente desechables se necesita gente que produzca en cantidad. Y, por supuesto, rápidamente.

Hombre estresado en su trabajo

Estamos en una cultura en la que lo importante es abarcar mucho, aunque se apriete poco. Lo de menos es si te gusta o no lo que haces o si logras ponerle un plus a ello. La lógica de la gran producción es otra, pese a que está completamente comprobado que trabajar menos y más lentamente genera mejores resultados.

La rapidez es un elemento tóxico en tu vida

La extrema velocidad reduce tu nivel de tolerancia, porque para soportarla tienes que desarrollar un importante nivel de estrés. Si no estás en alerta, difícilmente puedes seguir el ritmo frenético de una producción en serie, o de un plan de metas ansioso, o de los 3 ó 4 trabajos que has conseguido.

Sin darte cuenta, olvidas cómo disfrutar de los pequeños placeres cotidianos. Estos solo se pueden experimentar si vives lentamente. ¿Con qué tiempo vas a detenerte para contemplar la sonrisa de tu hijo?, ¿con qué cabeza podrías lograr percibir que la vida se te está pasando y que no eres el protagonista de ella? En una carrera de gran velocidad solo hay tiempo para pensar en no demorar el siguiente paso.

gif hojas mojadas

Cuando te vuelves un adicto de la rapidez, la paciencia es una palabra que no tiene significado para ti. De hecho, te exasperas continuamente y el motivo de esa irritación suele ser alguna demora, por mínima que sea. Cuando menos lo piensas, estás también haciendo el amor en 3 minutos y almorzando en 2. Un día te miras al espejo y no sabes a dónde fue a parar ese joven vital que ahora se ve como un adulto fatigado y vencido.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/horarios-y-tarifas