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lunes, 24 de agosto de 2020

6 curiosidades que no sabías de los bailes de salón

6 curiosidades que no sabías de los bailes de salón

6 curiosidades que no sabías de los bailes de salón

Ya conocemos los beneficios que la danza aporta a nuestro cuerpo. Pero seguro que hay muchas curiosidades del baile de salón que aún no habéis descubierto. En Dance Emotion hemos hecho una recopilación que hará las delicias de los fans de estos estilos.

6 curiosidades del baile de salón que no conocías

Los bailes de salón son aquellos que se realizan en pareja, de forma coordinada. Son un conjunto de danzas que, se dice, surgieron ya en el siglo XVI. Y se llaman así porque, efectivamente, se bailaban en una sala especialmente preparada para ello. Os dejamos cinco curiosidades más que seguramente no conozcáis:

Curiosidades del baile de salón: Bailar samba podría ser útil para el entrenamiento de futbolistas de alto nivel

La samba es uno de los estilos englobados dentro de los bailes de salón. Y resulta que se ha descubierto que, gracias a sus movimientos y sus ritmos, podrían mejorar ciertas habilidades motoras relacionadas, por ejemplo, con el fútbol. Esto se debe a que se centra en las caderas, zona importante también en este deporte.

Los zapatos influyen en tu forma de bailar

Existen zapatos específicos para practicar bailes de salón. Por lo general, tienen una suela específicamente diseñada para permitir que nos deslicemos mejor en la pista, creando giros y pasos mucho más fluidos. Además, tienen una fijación específica para sujetar el pie y evitar lesiones, y tacón, que permite que la figura sea más estilizada.

Son terapéuticos

Los bailes de salón son especialmente beneficiosos para la tercera edad. Pero no sólo eso. Estudios con personas mayores demuestran que son terapéuticos para ellos, ya que favorecen la memoria, la coordinación y el equilibrio.

¿Los bailes de salón se te dan particularmente bien? ¡Puede ser cosa de la genética!

Hay bailarines que han nacido para ello. Se les da particularmente bien. Y esto puede ser cosa, según un estudio de la Universidad de Jerusalén, de la genética. Parece que aquellos que tienen un don innato tienen sutiles diferencias entre los genes que codifican el transporte de la serotonina, y un receptor. Ambos vinculados con los aspectos más emocionales del baile.

Otras curiosidades del baile de salón: Nuestros antepasados ya bailaban

Esta es una de las curiosidades del baile de salón que más nos gusta. Porque aunque los orígenes de estos ritmos, como ya hemos visto, están bastante bien definidos, un psicólogo evolutivo de México cree que es posible que nuestros ancestros, allá por la época de las cavernas, ya realizaban danzas en pareja al ritmo de la música. ¿Pueden ser los primeros bailes de salón de la historia?

Entrenamiento mental

Hace años que un equipo de investigadores del Reino Unido demostró que, cuando un bailarín ve a otro realizando una vuelta o paso que aún no conoce, analiza cómo se hace. O cómo podría él mejorarlo. Así, podemos entrenar mentalmente nuestros pasos para el baile de salón, aún cuando no estemos practicando.

Fuente: https://dancemotion.es/

https://www.escuelaflow.es/clases


viernes, 21 de julio de 2017

Lindy Hop

El Lindy Hop es sin duda una tendencia en el mundo del baile, que está cada vez más extendida.

Es la primera variante del baile del swing y se trata de un baile popular que nació en Nueva York de la mano de bailarines afro-americanos. Se baila en pareja y siempre con un compás de 8 tiempos. Si quieres saber más sobre el Lindy Hop, su historia y cómo bailarlo descubre a continuación todo lo que necesitas saber al detalle.

Historia del Lindy Hop

El Lindy Hop nace a mediados de la década de los años 20 en Nueva York. Se trata de un baile popular que bailaban los afro-americanos, en una conocida sala de la ciudad, Savoy Ballroom. El Lindy Hop se baila con música swing, y surge gracias a los lindy hoppers que empezaron a introducir variaciones a los pasos básicos, con figuras abiertas, que más tarde evolucionarían también a los “aerials”, esas pequeñas acrobacias en el aire.

El Lindy Hop se extendió velozmente por todos los Estados Unidos, y ganó muchísima popularidad y aficionados a este baile, hasta llegar al punto de que la edición de la revista Life del 23 de agosto de 1943, declaró el Lindy Hop como baile nacional. Con el tiempo, el Lindy Hop evolucionó en gran variedad de estilos de swing. Otros estilos de swing que conocemos actualmente: West Coast, Jive, Boogie Woogie, Balboa, Wendy, etc.

El vestuario de Lindy Hop: Ropa y zapatos

El Lindy Hop tiene sus propios códigos, y en la inmensa mayoría de los casos, los bailarines utilizan un vestuario de “Swing Era”, que es como se le llama al vestuario típico de la época en la que nació este baile, a mediados de los años 20.

Como requisito indispensable está la comodidad, ya que vas a bailar durante horas, vas a hacer mucho ejercicio, puedes saltar haciendo aerials, etc… No se aconseja llevar demasiadas joyas o abalorios, para evitar lastimarse, y el calzado en Lindy hop debe deslizar bien, ya que es un baile que se baila “contra el suelo”, es decir, siempre en fricción con el suelo. A pesar de que muchas bailarinas llevan un poco de tacón, es cierto que para los principiantes es mejor llevar zapatillas de suela plana y ligeras.

Cómo se baila el Lindy Hop

Técnicamente, el baile del Lindy Hop tiene un paso básico de 8 tiempos, que se define a partir de su patrón básico de “Swing Out” o posición abierta. En estos patrones básicos del baile, se define la estructura, que suele tener una forma rectangular formada por la pareja de bailarines. En el Lindy Hop siempre hay un eje central, que no suele variar de sitio, ya que no es un baile que requiera grandes desplazamientos.

Música Lindy Hop: Swing


El Lindy Hop es el baile de la música swing, aunque también existen otras variantes del Lindy Hop, que también se bailan con swing, como por ejemplo el Balboa, Wendy, West Coast o Boogie Woogie. Te proponemos algunas canciones de música swing y Lindy Hop:


1. Rose Room – Django Reinhardt
2. Polly Wolly Doodle – Red Norvo
3. Humoresque – John Kirby
4. Broadway – Count Basie
5. Cotton Pickin – Harry James
6. Shout Sister Shout – Lucky Millinder
7. Bandstand Boogie – Les Elgart
8. King Of The Vongo Bong – Roy Eldridge
9. Well, Git It! – Tommy Dorsey
10. Rum & Coca Cola – The Andrews Sisters

Lindy Hop en imágenes

El Lindy Hop se extendió a finales de la década de los años 20 por todos los Estados Unidos y la edición de la revista Life del 23 de agosto de 1943, declaraba el Lindy Hop como “baile nacional”, con imágenes del Lindy Hop en portada.



Publicado en http://guiafitness.com

viernes, 10 de octubre de 2014

'Swing’, el baile que se impone como un estilo de vida

El lindy hop, el estilo más popular dentro de los bailes de swing, ve cómo sus seguidores aumentan como nunca en España. 
Sí, el lindy hop atrapa. Quienes lo empiezan a bailar no tardan en sentirse atraídos por su música, sus figuras, su buen rollo y hasta por su look. Héctor Artal, profesor en Barcelona y ganador, junto a su pareja Sonia Ortega, del tercer puesto de la categoría Open Classic en los Campeonatos del Mundo de Lindy Hop de este año, bailaba salsa y tango a nivel profesional hasta que descubrió esta disciplina. «Me encantan el jazz y la época del swing. Su sonido alegre y los ambientes agradables en los que se practica hacen que uno se sienta bien». Y es que, a juicio de los entendidos, es mucho más que un baile; casi una terapia. Un estudio reciente de la Arizona Lindy Hop Society, que propone la práctica de estas coreografías en los colegios, afirma que «incrementa la autoestima, mejora la percepción del entorno, potencia el ejercicio físico y disminuye las dificultades de relación y comportamiento». Quizá esa sea la razón que ha motivado la apertura de una veintena de escuelas en nuestro país en los últimos 15 años y que ya haya más de 3.000 lindyhoppers españoles (se calcula que existen unos 40.000 en el mundo), principalmente en Madrid, Barcelona, Valencia y Vitoria. Una dura competencia para la bachata y el reguetón. 

El lindy apareció en los años 20, en pleno periodo de entreguerras, en un momento en el que la población necesitaba desconectar, brincar y llenarse de energía y buenas vibraciones. De ahí su libertad de movimiento, que se debate entre los ritmos afroamericanos –fueron principalmente los ciudadanos afroamericanos quienes lo popularizaron– y el charlestón. No hay más reglas que seguir la música, guardar la conexión con la pareja (aunque no siempre) y sonreír. Al principio, como decía Frankie Manning, uno de sus mentores, la gente queda atrapada por la parte más espectacular del baile, «pero en cuanto uno entiende que hace falta dialogar con el cuerpo, controlar la técnica para llegar a interpretar y al mismo tiempo soltarse, este estilo se convierte en una escuela de vida».

Oriundo de la costa Este de Estados Unidos, la historia del lindy hop –«lindy» es el diminutivo de Charles Lindbergh, el primer piloto en cruzar el océano Atlántico, de América a Europa, en un vuelo sin escalas y «hop» hace referencia al salto que dio de costa a costa– se divide en tres grandes periodos. El primero, en el que surge, se desarrolla y se consolida, se sitúa en Nueva York, aproximadamente entre 1927 y 1945. En la ciudad, el swing se adueñó de los salones de baile de Harlem, especialmente del Savoy, el Cotton Club, el Roseland y el Apollo Theater, en plena explosión de las big bands (como la de Chick Webb, con la gran Ella Fitzgerald al frente, la orquesta de Benny Goodman o Count Basie). Tanta fue su repercusión que la revista Life lo declaró baile nacional en su número del 23 de agosto de 1943. En él, se publicaron «las imágenes más clásicas del lindy, las que tenemos en el imaginario, realizadas por Gjon Mili», nos explica Eric Esquivel, profesor de la escuela Brotherswing de París y fotógrafo de swing.
En la segunda etapa, de 1945 a 1980, este movimiento sufre un gran parón, debido a que los impuestos a los clubs de música derivados de la crisis postbélica son muy altos. Las bandas, en consecuencia, no tienen más remedio que desaparecer y la irrupción del rock and roll, el bebop o el cool jazz acaban por desplazar al lindy.

De 1980 hasta hoy, este estilo ha revivido en Estados Unidos, Reino Unido y Suecia y se ha extendido, con mayor o menor impacto, por todo el mundo. Películas como The Artist o El gran Gatsby han contribuido también a su proliferación. En Francia, por ejemplo, en los últimos tiempos el número de bailarines se ha multiplicado por seis: «Hace cinco años, teníamos una cuarta parte de los alumnos que tenemos ahora», explican Paolo Thierry y Melanie Ohl, de la escuela Brotherswing, que cada año organiza uno de los festivales más importantes de Europa, el Jazz Roots de París. En Londres, el fenómeno es similar: «Ya hay bailes cada noche en los que la escena swing se entrega al vintage. Se cuida muchísimo la forma de vestir, hasta el último detalle», cuenta Gemma Modinos, quien imparte clases en la capital.

Y es que desde sus inicios, y a pesar de los vaivenes de su historia, el lindy hop ha conservado un denominador común que aún perdura hoy en día: siempre se asocia a una estética muy concreta y quienes siguen fielmente esta (que algunos ya llaman) cultura rememoran la vestimenta y los peinados que pasearon por el Savoy durante los años 30 y 40. Así, arreglarse para ir a bailar se convierte en un aliciente más para profesores y alumnos, quienes, en ocasiones, también trasladan este estilo a su imagen diaria. El swing, por tanto, también ha permitido que prolifere el negocio de la moda retro. «Se llevan los estilismos que puedan recordar los tiempos en los que surgió el lindy hop, pero teniendo en cuenta que vivimos en el siglo XXI. Es decir, hay que actualizarlos», cuenta Sonia Ortega, pareja de Héctor Artal, y ganadora, además, del tercer puesto de All Star Strictly Lindy de los Campeonatos del Mundo de este año. Los lindyhoppers acuden también a las marcas especializadas. «En el armario swinguero, Susie Sweet Dress se está imponiendo como la gran firma para chicas», explica Elena García, bailarina desde hace cinco años. También suenan los nombres barceloneses de Kova Marron y Xenia Cruz. «Lo normal es que para bailar al aire libre ellas vayan con vestidos ligeros sin demasiados complementos. Sin embargo, si se acude a locales como la Sala Apolo de Barcelona –uno de los clubs actuales donde se vive el swing– es fácil ver tanto a hombres como a mujeres con estilismos muy trabajados», asegura.

Cada fin de semana hay por lo menos un festival de lindy en alguna parte del mundo. Los más importantes son el International Lindy Hop Championships (Washington) y el Camp Hollywood (Los Ángeles), ambos en agosto; el Lindy Shock (Budapest), en octubre; el Snow Ball (Estocolmo), en Navidad; el Lone Star Championships (Texas), en marzo; y en verano, en Suecia, el Herräng Dance, una especie de campamento que dura cinco semanas en el que se concentran masterclass, fiestas y conciertos hasta el amanecer.

El negocio crece y firmas como Keds o Victoria ya patrocinan estas reuniones en las que el sentimiento de comunidad se respira por todas partes: muchos participantes ofrecen alojamiento en sus casas o comparten gastos. «Cada vez que tenía baja la moral me iba al Savoy, donde antes de poder decir “uf” ya se me había olvidado todo. Para mí el swing es la mejor medicina del mundo», contaba Frankie Manning. Lo dicho: mucho más que un baile.

 Autora: Laura Berdejo y Francesca Rinciari
Fuente original: smoda.elpais.com

Ofrecido por : www.escuelaflow.es