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lunes, 24 de mayo de 2021

¿Puede el estrés ser el detonante de una enfermedad grave?

 ¿Es el estrés el factor clave para el inicio de una enfermedad grave? Los estudios no llegan a ser del todo concluyentes. ¡Infórmate aquí!

El estrés puede definirse como un tipo de respuesta del organismo para cubrir las demandas del ambiente. Esta respuesta puede ser de mayor o menor intensidad, pues en muchos casos la persona puede verse desbordada por tales demandas y carente de recursos.

En este último caso, las respuestas al estrés se han relacionado con enfermedades físicas tales como las cardiopatías, cáncer, enfermedades autoinmunes, etc. Lo cierto, es que existe relación entre el estrés y algunas enfermedades físicas según algunos estudios. No obstante, ¿es causa directa para su desarrollo?

Chica estresada

La teoría del estrés de Hans Selye

Como se ha comentado en párrafos anteriores, el estrés aparece cuando la persona se da cuenta de que las demandas del ambiente pueden exceder sus recursos. Hans Selye fue denominado como el padre del estrés y postulaba que era una respuesta del organismo ante cualquier demanda que se le hiciera del exterior.

En su teoría, Selye lo mencionaba como una respuesta biológica global en todos los organismos y estereotipada. Aquí se mencionan dos tipos de respuesta: una adaptada al ambiente, estando en armonía las demandas del ambiente con los recursos del organismo, y otra respuesta más intensa o desagradable, apareciendo distrés.

El síndrome general de adaptación (SGA)

Selye, en su teoría, mencionaba el síndrome general de adaptación (SGA), el cual aparece cuando la respuesta al estrés es intensa y se prolonga en el tiempo. De esta forma, el organismo intenta utilizar todos sus recursos para poder regularse.

El SGA se divide en tres fases: alarma, resistencia y agotamiento. Durante dichas fases se encuentran en funcionamiento tres ejes fisiológicos: el neural, el neuroendocrino y el endocrino. Los niveles de cortisol aumentan en el organismo, la hormona principal del estrés.

Los efectos del cortisol en el organismo son necesarios para un correcto funcionamiento. De hecho, es necesaria para realizar tareas de manera óptima. El problema surge cuando rebasan los límites del organismo, dando una respuesta de estrés de manera arbitraria. En estos casos, cuando la respuesta de estrés es crónica, los niveles de cortisol y de activación periférica pueden dar casos como debilidad muscular, fatiga crónica, infecciones, migraña, desórdenes menstruales, falta de concentración, etc.

Cortisol

¿Puede provocar una enfermedad grave?

El estrés también incide en la probabilidad de desarrollar enfermedades más graves que las ya citadas. En el fondo, lo que hace es comprometer a nuestro sistema inmune y hacer que nuestro cuerpo sea mucho más vulnerable ante los ataques que vengan del exterior.

En el caso de enfermedades cardiovasculares, el estrés puede aumentar su riesgo si esta respuesta se mantiene de manera crónica. Por ejemplo, el síndrome coronario agudo (SCA) está muy asociado a factores psicológicos. Las respuesta de estrés en forma de hostilidad es muy importante en las fases tempranas de la enfermedad.

Con respecto a las enfermedades autoinmunes, los estudios no son concluyentes. No obstante se ve cierta conexión debido a la desregulación que sufre el sistema inmune tras una respuesta alargada en el tiempo de estrés, con niveles altos de cortisol. Es el ejemplo de la artritis reumatoide y el comienzo de hipertiroidismo de Graves.

Mencionando a las enfermedades oncológicas, no está demostrado que la respuesta de estrés influya en el inicio del cáncer. Tampoco está demostrado que aumente o reduzca el tiempo de supervivencia y el porcentaje de curaciones. Lo que es incuestionable es el desarrollo de la respuesta de estrés tras un diagnóstico como el cáncer, influyendo en la calidad de vida de los pacientes y los familiares.

En resumidas cuentas, la respuesta al estrés no tiene por qué ser causa directa del inicio, desarrollo y mantenimiento de ciertas enfermedades. Para ello debe de haber una confluencia de determinados factores, entre ellos una respuesta elevada crónica donde los niveles de cortisol permanezcan elevados a largo plazo, pues esta hormona puede afectar a la respuesta del sistema inmunitario.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

http://despedidas.escuelaflow.es/ 

lunes, 26 de abril de 2021

La música nos pone en movimiento y mucho más

Illustration of children playing music in a classroom

La música ha existido desde la antigüedad. Es parte de cada cultura conocida. Puede hacerlo mover los pies, levantar su estado de ánimo e incluso ayudarlo a evocar un recuerdo lejano. ¿Sabía que la música puede aportar otros beneficios a la salud? Los científicos exploran las diferentes maneras en que la música estimula y mejora la salud del cuerpo y la mente.

“Escuchar o crear música afecta la manera de pensar, sentir, moverse y mucho más”, dice el neurocientífico Dr. Robert Finkelstein, quien codirige la iniciativa de música y salud de NIH.

“En la actualidad, las tecnologías modernas ayudan a los investigadores a aprender más sobre cómo funciona el cerebro, qué partes del cerebro responden a la música y cómo la música puede ayudar a aliviar los síntomas de determinadas enfermedades y afecciones”, explica.

El cerebro en la música • El cerebro es un centro de procesamiento complejo. Es el centro de control del sistema nervioso, la red de células nerviosas que transmite mensajes hacia y desde el cuerpo y el cerebro. Un cerebro saludable intenta darle sentido al mundo que lo rodea y a la información constante que recibe, incluidos el sonido y la música.

“El sonido es una fuerza importante y profunda en nuestras vidas”, explica la Dra. Nina Kraus, neurocientífica de la Universidad Northwestern. Cuanto más ejercitamos nuestro procesamiento de sonido en el cerebro, mejor funciona el cerebro para dar sentido al sonido y al mundo que nos rodea. La música logra esto más que cualquier otro sonido.

La música y otros sonidos entran al oído como ondas sonoras. Estas crean vibraciones en nuestro tímpano que se transforman en señales eléctricas. Las señales eléctricas viajan por el nervio auditivo hasta la corteza auditiva del cerebro. Esta área del cerebro interpreta el sonido como algo que reconocemos y entendemos.

Pero la música afecta otras áreas del cerebro aparte de las que procesan el sonido. Mediante el uso de técnicas que toman imágenes del cerebro, como la resonancia magnética funcional, los científicos han descubierto que la música afecta otras áreas del cerebro. Cuando la música estimula el cerebro, aparecen en las imágenes del cerebro destellos de luz brillante. Los estudios demostraron que la música “ilumina” las áreas del cerebro involucradas en la emoción, la memoria e incluso el movimiento físico.

“La música puede ayudar a facilitar el movimiento”, explica Finkelstein. Los científicos financiados por NIH investigan si la música puede ayudar a los pacientes con trastornos motores, como la enfermedad de Parkinson. Los pacientes con esta afección pierden lentamente su capacidad de caminar y moverse con el paso del tiempo.

“Los estudios demuestran que cuando la música tiene un determinado ritmo puede ayudar a las personas con la enfermedad de Parkinson a caminar”, dice Finkelstein. Otro estudio analiza cómo el baile se compara con otros tipos de ejercicio en personas con la enfermedad de Parkinson.

También hay evidencia de que la música puede ser útil para personas con otras afecciones, como la enfermedad de Alzheimer, la demencia, las lesiones cerebrales traumáticas, los derrames cerebrales, la afasia, el autismo y la pérdida de audición.

Cómo fortalecer la mente

Tocar un instrumento musical involucra muchas partes del cerebro a la vez. Esto puede beneficiar en particular a niños y adolescentes, cuyos cerebros todavía están en desarrollo. La introducción de la música a los niños pequeños puede influir positivamente en su capacidad de concentración, la manera de actuar y el desarrollo del lenguaje.

El equipo de investigación de Kraus en Northwestern estudia cómo la formación musical influye en el desarrollo del cerebro. Descubrieron que la música tiene efectos positivos en las habilidades de aprendizaje de los niños, incluso cuando la formación comienza en la escuela secundaria.

“Los adolescentes que formaron parte de nuestro estudio mostraron cambios biológicos en el cerebro después de dos años de participar en actividades constantes de creación musical en la escuela”, explica ella. Kraus dice que estos cambios afectan la capacidad de aprendizaje y pueden ayudar a mejorar las habilidades de lectura y escritura. Estos beneficios también pueden ser duraderos.

“Una vez que le enseñe al cerebro a responder al sonido de manera efectiva, seguirá haciéndolo aun cuando las lecciones de música finalicen”, explica Kraus. Un poco de música ayuda mucho, pero cuanta más música escuche, más fuerte se volverá el cerebro.

El contacto permanente con la música también puede protegerlo de la pérdida de audición a medida que envejece. Naturalmente, perdemos nuestra capacidad auditiva con el tiempo. En particular, se hace más difícil escuchar conversaciones en un entorno ruidoso. Pero los investigadores han descubierto que los músicos distinguen mejor la voz de una persona en un ambiente ruidoso.

Musicoterapia

Escuchar y hacer música por su cuenta puede ser beneficioso para la salud. Pero algunas personas también pueden beneficiarse con la ayuda de un musicoterapeuta certificado. Los musicoterapeutas saben cómo usar la música para satisfacer las necesidades mentales, sociales y físicas de las personas con diferentes afecciones. La musicoterapia puede adoptar muchas formas que trascienden el hecho de escuchar música, explica la Dra. Sheri Robb, musicoterapeuta e investigadora de intervención conductual en la Universidad de Indiana.

Los musicoterapeutas pueden usar determinadas partes de la música, como el ritmo o la melodía, para ayudar a las personas a recuperar las habilidades que han perdido por una lesión cerebral o discapacidad del desarrollo. Por ejemplo, una persona que sufrió un derrame cerebral puede decir palabras cantando, pero no puede hablar.

Los musicoterapeutas también se basan en las cualidades sociales de la música. Las experiencias musicales compartidas pueden ayudar a un miembro de la familia a conectarse con un ser querido que tiene demencia. La música también se puede usar para ayudar a los jóvenes con trastornos de conducta a aprender formas de controlar sus emociones.

La investigación de Robb se centra en desarrollar y probar intervenciones de musicoterapia en niños y adolescentes con cáncer y sus familias. En un estudio, los musicoterapeutas ayudaron a los jóvenes sometidos a tratamientos contra el cáncer de alto riesgo a escribir letras de canciones y crear videos musicales sobre lo que era más importante para ellos.

Con la ayuda de musicoterapeutas, estos adolescentes pudieron identificar sus fortalezas y maneras positivas de sobrellevar la situación, permanecer conectados con familiares y amigos y mejorar la comunicación durante un momento difícil, explica Robb.

La música en su vida

La música puede ofrecer muchos beneficios para la salud, pero puede no ser útil para todos. Las lesiones traumáticas y las afecciones cerebrales pueden cambiar la forma en que una persona percibe y reacciona ante la música. Algunas personas pueden considerar que algunos tipos de música son demasiado estimulantes. Otras pueden considerar que determinada música evoca recuerdos emotivos o traumáticos.

“Es importante que los proveedores de atención médica identifiquen y comprendan cuándo la música no es útil y puede ser perjudicial”, dice Robb. “Y esta es un área donde los musicoterapeutas pueden ser útiles”.

A medida que los científicos continúen aprendiendo más sobre la música y el cerebro, intente encontrar la melodía justa para cuidar su salud. Ya sea que esté buscando mejorar su estado de ánimo, mantenerse conectado con los demás o mejorar los síntomas de un problema de salud, agregue un poco de música a su vida.

“Hay que pensar en la música como uno piensa en verse bien y alimentarse”, dice Kraus.

“Para ver la mayor cantidad de beneficios de salud, intente incluir la música como un componente regular y constante de su vida. Nunca es demasiado tarde para agregar música a su vida”.

Fuente: https://salud.nih.gov/

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lunes, 15 de febrero de 2021

La vida es un Cabaret y hay que bailar

 

La vida es un Cabaret y hay que bailar. No pensemos en lo malo que vendrá, no le demos tanta importancia a nuestros miedos e incertidumbres. Vamos a vivir la vida tal y como nos viene; sintiéndonos felices y contentos cuando algo bueno nos sucede.

Vamos a vivir sin que nos importe lo que digan los demás. Siempre que no le hagamos daño a nadie, siempre que no ofendamos o rompamos sus sentimientos, vivamos lo bueno de la vida sin más.

Afronta las cosas con valentía y coraje cuando te lleguen los malos momentos. Y es que como en el Cabaret… no caben grandes pausas para llorar o cansarnos… el espectáculo continúa. Llora o rómpete en mil pedacitos si quieres, pero luego levántate con más fuerza y fortaleza. Y es que la vida es un Cabaret… el espectáculo continúa. ¿Te lo vas a perder?

El tiempo vuela entre cuna y cajón… la vida es un cabaret sin más, vamos al Cabaret…

Niña feliz sonriendo entre amapolas

Vive, baila y disfruta de tu vida

Si te paras a leer la letra de esta canción que tantas veces hemos escuchado y que no nos hemos parado a reflexionar, encontrarás mil verdades escritas de la forma más simpática que se puede hacer. La vida es un Cabaret, sin más….

Vive. La vida es un sorprendente viaje con momentos buenos y también con momentos malos, pero a pesar de todo, la experiencia de la vida es maravillosa. Todos pasamos por este Cabaret durante un tiempo hasta que finalmente todo se acaba y se apaga el telón…

Por eso, mientras estamos en este Cabaret en el que encontraremos buenos y malos compañeros, mejores y peores momentos, tenemos que seguir… el espectáculo no puede terminar, solo se admiten pequeñas pausas para continuar. Y es que a veces, estamos en un letargo del que alguien o algo nos tiene que ayudar a salir.

“¿Por qué encerrarte en la habitación?
Ven y decídete
La vida es un cabaret sin más
Vamos al cabaret.

Basta de radio escoba y sillón
Dadles un puntapié
La vida es un cabaret sin más…”

Cierto es ¿estás dispuesto a encerrarte en la habitación por miedo o aburrimiento? ¿Prefieres quedarte paralizado o salir a probar cosas nuevas? Olvida tus preocupaciones. Sal y encuentra experiencias nuevas. Olvida los temores y vive.

Disfruta de los pequeños placeres de la vida. De la música, del baile, de las risas y olvídate de las penas. No podemos vivir anclados en malos recuerdos, porque la vida no es más que como nosotros queramos que sea. Y tu, ¿cómo quieres que sea tu vida?

tropiezos

Olvídate de lo que puedan decir los demás, de las críticas, de los cotilleos, son solo suposiciones e hipótesis, son solo sus pensamientos. Vive tu vida a tu manera, como prefieras y más te guste. Sin hacerle daño a nadie, pero sé feliz.

“El tiempo vuela entre cuna y cajón
Ese es el ABC
La vida es un cabaret sin más
Solo es un Cabaret sin más
Y yo amo a este Cabaret”

Y es que la vida es tan corta… que se va en un plis-plás y luego te arrepientes de todo lo que no has vivido cuando ya eres un anciano y la vida se te ha pasado viviendo para y por los demás. Dicen que la caridad bien entendida empieza por uno mismo, así es que empieza por disfrutar tú de tu vida.

El poder de las palabras para ayudarnos

Hay mil escritos, mil canciones que muchas veces nos dan en el hombro para decirnos ¡oye! ¡para ya! empieza a ver las cosas de otra manera. Las canciones, los escritos, etc. ponen en boca de otros lo que todos hemos sentido alguna vez.

Nos enseñan, nos conmueven, nos sorprenden y en definitiva, tienen un poder inigualable para ayudarnos. A pesar de que el dicho rece como que ” Una imagen vale más que mil palabras”, no siempre es así.

Este artículo va dedicado a todas esas personas que están pasando un mal momento. No te preocupes porque la vida continúa y muchas cosas hermosas están esperando, si tú abres la puerta con ilusión…

Fuente:https://lamenteesmaravillosa.com/

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lunes, 4 de enero de 2021

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

¿Conseguiremos este año cumplir nuestro propósito de hacer deporte? Descubre qué importancia tienen la motivación y la disciplina.

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

Hacer deporte es uno de los propósitos de año nuevo que, casi todas las personas, se plantean llevar a cabo. Por eso, no es extraño que durante las primeras semanas del año los gimnasios estén abarrotados y las calles se llenen de ciclistas y runners.

Estas ganas con las que todos solemos iniciar el año nuevo son fruto de una motivación que, a medida que pasa el tiempo, se va disipando. Pero, ¿qué es lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo, pero otras no?

Como bien expone en su libro Estudio de la motivación humana, David McClelland (profesor de psicología de la Universidad de Harvard) afirma que la motivación de cumplir un propósito nace de un deseo inicial, de la emoción por adquirir una nueva habilidad y la agradable sensación de progreso.

Sin embargo, ¿por qué sin la disciplina será difícil que las personas cumplan sus propósitos de año nuevo?

Hombre pensando en no precipitarse

Se necesita la disciplina para cumplir los propósitos

Debemos tener en cuenta que cuando iniciamos el año acabamos de llegar de las vacaciones. Estamos descansados, repletos de ganas por hacer cosas nuevas y con esa sensación del nuevo año que invita a un cambio.

Sin embargo, las agujetas, los cambios que no se manifiestan, el cansancio del trabajo, las agujetas, las responsabilidades… Todo esto empieza a notarse a partir del segundo mes.

Es entonces cuando nos olvidamos de hacer deporte, nos ponemos excusas (llueve, hace frío, estoy enfermo) y, poco a poco, esa motivación inicial se diluye. A todo esto, le sumamos que en un mes y sin haber hecho modificaciones en la dieta no se aprecia casi ningún cambio en nuestro físico, lo que nos frustra y hace que tiremos la toalla sin miramiento. Esto todo se podría evitar con la disciplina.

La disciplina es un conjunto de normas y reglas que cumplimos porque nos hace sentir bien o porque debemos. Por ejemplo, todos los días al levantarnos nos lavamos los dientes, por mucha pereza que esto no dé. Esto es la disciplina y se puede incorporar, también al deporte. ¿Cómo? Haciendo lo más importante que es empezando a introducirlo en nuestras vidas de forma progresiva.

¿Cómo mantenernos motivados?

Lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo es la motivación que consiguen mantener. Por eso, para no perder de vista nuestro objetivo y seguir practicando deporte es conveniente que tengamos en cuenta algunos consejos.

  • Escoger una actividad que nos interese: no tiene por qué ser correr, sino practicar yoga, spinning o dar un paseo cada noche después del trabajo. Será imposible sentirnos motivados y ser disciplinados si una actividad no nos gusta o no nos interesa. ¡Hay un amplio abanico entre el que elegir!
  • Empezar poco a poco: un hábito no se construye de la noche a la mañana. Es importante ir introduciendo algunos cambios, por ejemplo, ir al gimnasio dos días a la semana, tras un mes sumarle un día más y, así, progresivamente. De esta forma, se irá ajustando a nuestra vida.
  • Conocer a gente a la que le guste el deporte: si nos apuntamos a clases dirigidas o vamos a correr todos los días por el mismo sitio, terminaremos conociendo a las personas que nos cruzamos y que también practican este deporte. Quizás, acabemos quedando para hacer deporte juntos o trabando amistad.

“Nunca cambiarás tu vida hasta que no cambies algo que haces todos los días”.

-John C. Maxwell-

Hombre corriendo

Todos estos consejos serán fundamentales para conseguir esa disciplina que nos ayudará convertirnos, por fin, en personas que cumplan sus propósitos de año nuevo. Además, con el tiempo, empezaremos a ver cambios. Notaremos cómo perdemos peso, nos sentimos más ágiles, nuestros abdominales se marcan. Esto nos animará a seguir esforzándonos y mejorando.

A pesar de que la motivación nos permita tomar decisiones y empezar a dar esos pasos para introducir el deporte en nuestras vidas, solo la disciplina conseguirá que este propósito de año nuevo, al fin, lo cumplamos. No siempre nos vamos a sentir con ganas, a veces el tiempo no será el mejor…

Pero, ¿cuántas veces hemos vencido la pereza y, tras haber hecho deporte, nos hemos sentido genial? No dejemos que este año sea otro intento frustrado de introducir el ejercicio entre nuestros hábitos.

Elijamos bien, empecemos lento y tengamos paciencia. Con disciplina conseguiremos saber, por fin, por qué algunas personas cumplen sus propósitos de año nuevo y por qué antes, nosotros, no éramos capaces de hacerlo.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

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lunes, 28 de diciembre de 2020

Cómo conseguir lo que quieres según la neurociencia

 

Comprender cómo funciona el cerebro puede ser el mejor punto de partida para alcanzar aquello que deseas. Se trata de estar en sintonía con cada proceso, con cada necesidad psicobiológica para desarrollar al máximo su potencial. Veamos cómo lograrlo.

Para conseguir lo que quieres no necesitas pedir un deseo a un cometa o soplar un diente de león. Los deseos son metas y las metas propósitos que uno puede planificar con esfuerzo, resolución, compromiso y unas pequeñas pinceladas de entusiasmo. En ese camino hacia el logro puede ayudarnos la neurociencia y lo consigue al permitirnos, entre otros hitos, comprender cómo funciona el cerebro en dicho proceso.

Si bien es cierto que últimamente vemos un exceso de disciplinas que llevan como prefijo el término «neuro» (neuroeducación, neuromárketing, neuroplasticidad, neuroeconomía…) hay un hecho innegable. Nos interesa todo aquello que tenga que ver con nuestro cerebro. Comprender su funcionamiento es un primer paso para entendermos mejor, para ser menos disonantes.

Como señaló una vez Carl Sagan en su libro El cerebro de Broca, la comprensión es sinónimo de alegría y pocas cosas nos satisfacen más que el aprendizaje, que adquirir un saber que nos es útil. Así, entender qué enfoques, estrategias y dimensiones facilitan la satisfacción de nuestros deseos nunca está demás.

Puede incluso, que pueda cambiarnos la vida. Descubrámoslo.

Cerebro representando cómo conseguir lo que quieres

Conseguir lo que quieres es posible y el cerebro puede ayudarte

Las personas tenemos poderes, capacidades que, lejos de ser sobrenaturales, se nutren de habilidades que todos podemos despertar, desarrollar y aplicar. Hablamos de dimensiones, como la creatividad, la confianza, la capacidad de ilusionarnos, de no rendirnos, de planificar, de soñar y hacer uso, en esencia, de todo ello que articula y facilita el cerebro.

Por tanto, saber qué es lo que más le favorece puede servirnos de valiosa estrategia para lograr lo que deseamos. Muchas veces, y casi sin saberlo, actuamos en su contra y asumimos unos hábitos claramente nocivos para su equilibrio interno. De esta manera seremos capaces de sintonizarnos mucho más con él, conectando con nuestras necesidades para sacar el máximo rendimiento.

Como señalaba el genetista Francis Collins, el cerebro es el órgano más complicado del universo. Tiene cien mil millones de neuronas y cada una de ellas conforma, a su vez, unas 10 000 conexiones. Usémoslo para el bien, porque más allá de los misterios que encierre, es emocionante ponerlo a nuestro servicio para ser más felices, para hacer de este mundo un escenario mucho mejor.

Descubramos por tanto qué estrategias te ayudarán a conseguir lo que quieres.

Si tienes un deseo, traza un plan y establece unos hábitos que repetir día tras día

El cerebro necesita hábitos, rutinas, actividades que organicen el tiempo y que le ofrezcan seguridad. Todo ello, reduce el estrés y regula un sin fin de procesos internos. Asimismo, la región cerebral que nos permite adecuarnos a esos hábitos para poder concentrarnos y focalizarnos en objetivos, es el cuerpo estriado.

Gracia a esas rutinas, cuerpo y mente trabajan en armonía para ayudarnos a conseguir metas y propósitos. Por otro lado, el saber qué debemos hacer en cada momento, nos permite reducir la dilación y la procrastinación.

Así pues, no lo dudes: si deseas algo traza un plan y diseña un horario.

Desactiva los pensamientos negativos mediante la actividad física y la música

Para conseguir lo que quieres debes hacer frente a tu peor enemigo: el derrotismo y la negatividad. Estas dimensiones harán acto de presencia mediante frases como «mejor olvídate de esa meta porque no la vas a conseguir» «eso que tienes en mente es un imposible… »

Cada vez que surjan estas ideas tenemos dos estrategias. La primera, es movernos, dar actividad al cuerpo mediante el ejercicio físico, el baile, etc. Se trata simplemente de activar el cuerpo y el corazón para dar un aporte de endorfinas y serotonina al cerebro. A veces, basta con media hora de actividad para ver las cosas de otro modo.

Por otro lado, tenemos a nuestro alcance otra herramienta sensacional: la música. Esta, no solo mejora nuestro estado de ánimo. Además, algo tan relajante como escuchar música de fondo favorece nuestra capacidad de atención. Estudios, como el llevado a cabo en la Universidad de Ginebra, apoyan esta interesante relación.

Para conseguir lo que quieres debes confiar en ti

Científicos del Wellcome Trust, un centro de investigación biomédica de Londres realizaron un interesante trabajo en el 2012. La finalidad era comprender por qué hay personas que toman mejores decisiones y eligen mejor, personalidades que aciertan en lo que hacen y que a menudo, logran lo que desean.

Algo que descubrieron mediante resonancias magnéticas es que ante cada decisión tomada, se activa en mayor grado una región en la parte frontal del cerebro, la corteza prefrontal ventromedial. ¿Qué significa esto? Esta área tiene como finalidad el ayudarnos a valorar las opciones que se nos presentan. Para hacerlo de manera correcta, debe activarse también un proceso muy decisivo: la autoconfianza.

Es necesario por tanto que confíes en ti. Solo cuando tenemos claro lo que deseamos y confiamos en nuestras capacidades, tomamos mejores decisiones al discriminar qué es mejor para nosotros y qué no lo es. Así, quien duda, quien tiene miedo o se muestra inseguro, difícilmente se abrirá camino hacia su objetivo.

Chica escuchando música

Cuando estés cansado, haz algo creativo

En nuestro trayecto hacia esa cima dorada en la cual se asientan nuestros deseos, de vez en cuando, aparece el agotamiento psicológico. Lo habitual cuando surge ese cansancio que da paso a la niebla mental es hacer algo mundano, como ver series; actividades que no nos requieran esfuerzo y en las que seamos sujetos pasivos.

Ahora bien, hay una iniciativa más interesante que tu cerebro agradecerá: haz algo creativo. Tareas como dibujar, modelar, componer, pintar o cualquier otra tarea en la que activar la creatividad, logran que la mente se encienda y surja de nuevo la motivación. Entramos además en ese estado de flujo del que nos habla el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi y al poco, aparece el bienestar.

La ansiedad debe estar a nuestro favor, nunca en contra

Por último, en ese propósito por conseguir lo que quieres, nos queda por tener en cuenta un aspecto capital. Más allá de lo que podamos pensar, para lograr algo necesitamos una adecuada activación interna y por tanto, la ansiedad debe estar presente.

No obstante, hablamos de esa ansiedad saludable que enciende la motivación, que nos insta a movernos a estar pendiente de los estímulos que nos rodea, atentos a las oportunidades. Un nivel justo y adecuado de activación es siempre necesario.

Ello implica por tanto, ser conscientes de que esta no debe sobrepasarnos en ningún momento. Porque entonces, la mente dejará de ser nuestra aliada, la ilusión se transformará en preocupación y ese viaje hasta nuestra meta se volverá muy dificultoso. Tengámoslo presente.

Para concluir, estas estrategias no son más que pequeños puntos de partida que tener en cuenta en el día a día. Son también, estrategias de bienestar que cuidarán un poco más de nuestro cerebro. Pongámoslas en marcha.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

 Vive lentamente, si quieres vivir de verdad

El tiempo ha dejado de ser una realidad física para convertirse en una enfermedad. Vivir lentamente se ha convertido en un sinónimo de ineficiencia o de error. “Perder el tiempo” es para muchos casi un sacrilegio, porque siempre se asume que “cuanto más rápido, mejor”. Lo grave es que ya no se pierde el tiempo, sino que es la vida lo que se funde en ese ritmo de vértigo.

Vivir de prisa casi es no vivir. El contacto que tienes con cada experiencia es mínimo, casi como si no la vivieras. Apenas te queda tiempo para saborear, de manera epidérmica, cada vivencia. La rapidez más bien te lleva a eludir, a pasar por una situación sin realmente pasar por ella. A dejar de lado los detalles y, con ellos, la esencia de muchas realidades.

“El bien es lento porque va cuesta arriba. El mal es rápido porque va cuesta abajo”

–Alejandro Dumas–

Cuando vives a alta velocidad, difícilmente encuentras tiempo para pensar. No hay lugar para que te detengas a reflexionar sobre lo que estás haciendo o sobre la manera en la que estás viviendo. Simplemente tienes que pedalear más rápido, tratando de alcanzar ese segundo inmediato, para que no se pierda.

Quien lentamente vive, lentamente envejece

La cultura de la prisa trae consecuencias obvias. La primera de ellas, que tu organismo permanece hiperestimulado todo el tiempo. Tienes altas descargas de adrenalina constantemente y también de cortisol, la hormona del estrés. Actúan casi como un psicoactivo dentro de tu cuerpo y te haces más o menos adicto a ellas.

mujer nenúfares

Sin embargo, el precio es muy alto. Cuando tu cuerpo se acostumbra a vivir a ese ritmo y no te queda tiempo ni siquiera para respirar profundamente, aumentan las probabilidades de que caigas enfermo. Este estrés es el mejor caldo de cultivo para que empiecen a aparecer esos dolores que se vuelven compañeros inseparables.

Por el contrario, vivir lentamente -o lo que es mejor, manejar las dos velocidades- conduce a tener una salud más sólida y estable. Es algo que te permite digerir adecuadamente tanto las experiencias que vives, como todo lo que comes y hasta el aire que respiras. A mediano y largo plazo, esto se traduce en mayor bienestar orgánico, lo que a su vez contribuye a tu buena salud mental.

La multitarea: uno de los males de la época

Estamos en el tiempo de la multitarea. Ahora resulta que ya no solo importa hacer todo con mucha rapidez, sino que para algunos lo ideal es que también se puedan hacer muchas cosas a la vez. Se supone que si realizas varias actividades a gran velocidad y al mismo tiempo eres alguien “eficiente”.

Quizás es algún aspecto lo seas -aunque muchos estudios apuntan en sentido contrario-, pero esa eficiencia no te beneficia a ti, sino a un sistema en el que el tiempo es dinero. El mundo está lleno de baratijas, zapatos que no aguantan más de 5 posturas o ideas que duran lo que dura la moda. Para fabricar artículos básicamente desechables se necesita gente que produzca en cantidad. Y, por supuesto, rápidamente.

Hombre estresado en su trabajo

Estamos en una cultura en la que lo importante es abarcar mucho, aunque se apriete poco. Lo de menos es si te gusta o no lo que haces o si logras ponerle un plus a ello. La lógica de la gran producción es otra, pese a que está completamente comprobado que trabajar menos y más lentamente genera mejores resultados.

La rapidez es un elemento tóxico en tu vida

La extrema velocidad reduce tu nivel de tolerancia, porque para soportarla tienes que desarrollar un importante nivel de estrés. Si no estás en alerta, difícilmente puedes seguir el ritmo frenético de una producción en serie, o de un plan de metas ansioso, o de los 3 ó 4 trabajos que has conseguido.

Sin darte cuenta, olvidas cómo disfrutar de los pequeños placeres cotidianos. Estos solo se pueden experimentar si vives lentamente. ¿Con qué tiempo vas a detenerte para contemplar la sonrisa de tu hijo?, ¿con qué cabeza podrías lograr percibir que la vida se te está pasando y que no eres el protagonista de ella? En una carrera de gran velocidad solo hay tiempo para pensar en no demorar el siguiente paso.

gif hojas mojadas

Cuando te vuelves un adicto de la rapidez, la paciencia es una palabra que no tiene significado para ti. De hecho, te exasperas continuamente y el motivo de esa irritación suele ser alguna demora, por mínima que sea. Cuando menos lo piensas, estás también haciendo el amor en 3 minutos y almorzando en 2. Un día te miras al espejo y no sabes a dónde fue a parar ese joven vital que ahora se ve como un adulto fatigado y vencido.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/horarios-y-tarifas