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lunes, 25 de enero de 2021

El estrés cambia la forma en que el cerebro procesa la información

 

El estrés tiene múltiples efectos sobre el organismo y uno de ellos es reducir la capacidad del cerebro para procesar la información de manera adecuada. Esto, a su vez, hace que disminuya el rendimiento intelectual.

El estrés se ha convertido en uno de los grandes males del mundo actual y las cifras al respecto no dejan de crecer. La ciencia ha venido estudiando los diferentes efectos que ese estado puede provocar en el organismo y cada vez hay más evidencias de que son muy negativos e incluso desastrosos en algunos casos.

Hoy en día se sabe que el estrés cambia la forma en que funciona el cerebro y, de hecho, todo el organismo. Esto, entre otros aspectos, se manifiesta en la manera de procesar la información. Si los episodios estresantes son duraderos o repetitivos, el cerebro termina modificando su estructura.

Un cerebro positivo es 31 % más productivo que un cerebro en negativo, neutral o estresado”.

-Shawn Achor-

En concreto, el estrés favorece las conductas impulsivas y las pautas de inmediatez en la toma de decisiones. A la vez, reduce los patrones de reflexión y de conciencia. Todo en conjunto afecta el procesamiento y el almacenamiento de la información que proporciona el entorno. El resultado es menos acciones inteligentes y más conductas dispersas y erráticas.

El estrés y el rendimiento intelectual

Mujer estresada en el trabajo

El estrés altera la forma en la que el cerebro procesa la información y, en consecuencia, el rendimiento intelectual. En principio, el estrés es una reacción física y mental que se activa frente a una posible amenaza. Desde ese punto de vista, estar estresados supone disparar las alertas y, por lo tanto, estar más atentos.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo por la doctora Candace Raio, de la Universidad de Nueva York, señala que a diferencia de lo que se cree, el estrés también lleva a que se preste menos atención a los cambios producidos en el medio ambiente. Así mismo, ese sentimiento reduce la flexibilidad para responder a los estímulos externos.

Esto, en otras palabras, significa que una persona estresada es menos capaz de reconocer acertadamente los estímulos que percibe. En términos de aprendizaje, supone una reducción de la capacidad de atención y procesamiento de la información. Para probar su teoría, Raio y su equipo llevaron a cabo un experimento.

El experimento

Los voluntarios del experimento fueron divididos en dos grupos. A los integrantes de un grupo se les conectó a un dispositivo que enviaba una señal eléctrica. A ambos grupos se les presentaron una serie de imágenes; los que estaban conectados recibían un pequeño choque cuando iba a aparecer una imagen de “peligro”.

Mientras esto se llevaba a cabo, se monitorearon los cerebros de los participantes. Se detectó que, al recibir la señal eléctrica, los cerebros aprendieron a prepararse para recibir un estímulo de peligro, en este caso, una lámina que representaba algún tipo de amenaza.

Al día siguiente, los miembros del grupo que había recibido el choque eléctrico tuvieron que meter su brazo en una tina con hielo. Esto desató una sensación de estrés, que se corroboró por la presencia de dos hormonas: cortisol y alfa-amilasa.

Tras vivir esa experiencia, se hizo una sesión similar a la del día anterior. En esta ocasión se cambiaron las láminas, pero se mantuvo el procedimiento: choque eléctrico seguido de imagen de amenaza. Así se detectó que esta vez el cerebro no lograba “prepararse” para recibir el estímulo de amenaza, luego del choque. En otras palabras, no era igual de atento y eficaz frente a los peligros.

El estrés y la memoria

El estrés puede afectar la memoria.

Otros estudios han demostrado que el estrés afecta la memoria. Esto se debe a que en situaciones estresantes las hormonas terminan afectando la función de varias zonas cerebrales como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal medial. La consecuencia de esto es una alteración en los procesos de almacenaje de la información.

Se ha detectado que los episodios de estrés agudo, es decir intensos, pero momentáneos, incrementan la recordación. A corto plazo, la memoria se incrementa y registra con mayor agudeza todos los detalles. Sin embargo, si los episodios estresantes se vuelven repetitivos o tienen una duración muy larga, se produce el efecto contrario, es decir, disminuye la capacidad para recordar.

Al parecer, todo esto tiene lugar por acción de la famosa hormona del estrés, el cortisol. Este se produce en las glándulas suprarrenales cuando hay una situación de peligro o amenaza. En cantidades excesivas, modifica la forma en que el cerebro procesa la información y esto incide en el correcto almacenamiento de los recuerdos.

Sobra decir que todos estos efectos negativos son razones de peso para ocuparse en disminuir el estrés. El cuerpo y la mente, en especial a largo plazo, pagan un alto precio si no se logra reducir este factor.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 18 de enero de 2021

La rutina de mañana que cambiará tu vida: 6 hábitos para el éxito

Los hábitos y actividades con los que comenzamos el día pueden determinar nuestra motivación y productividad. Así, te presentamos una de las metodologías que más éxito están cosechando.

Son muchas las personas que desean mejorar su productividad y su motivación. Anhelan emprender y sacar adelante diversos proyectos, quieren mejorar y ocuparse de su desarrollo personal. Sin embargo, sienten que no tienen tiempo para ello. ¿Y si te dijera que la clave del éxito se encuentra en tu rutina de mañana? Esta es la propuesta de Hal Elrod en su libro Mañanas milagrosas: los 6 hábitos que cambiarán tu vida antes de las 8:00h.

Y es que muchos de nosotros nos levantamos con el tiempo justo y comenzamos el día en piloto automático, sin conciencia. Vencer la pereza y la desmotivación para lograr cumplir con nuestras obligaciones matutinas ya parece una tarea lo suficientemente dura.

En resumen, nuestras mañanas son agobiantes y desorganizadas. Sin embargo, en su método basta con levantarnos una hora antes y dedicar 60 minutos a nuestro desarrollo para experimentar un cambio profundo en este sentido.

Mujer apagando el despertador

Los 6 hábitos de tu rutina de mañana

Estos son los seis hábitos que el autor de Mañanas milagrosas nos propone incorporar en nuestra rutina matutina. Tras beber agua, ponerte ropa deportiva cómoda y salir de tu dormitorio, estarás listo para comenzar. 

1. Silencio

Dentro de nuestro frenético ritmo de vida no parece haber lugar para el silencio. Incluso en muchas ocasiones lo evitamos a toda costa, tapándolo con la radio o la televisión, pues lo consideramos aburrido o perturbador. Sin embargo, el silencio nos proporciona un espacio de sosiego y autoconocimiento realmente necesario.

Así, inicia tus mañanas con unos minutos de silencio con propósito. Puedes utilizarlo para respirar de forma consciente y profunda, realizar alguna meditación o simplemente rememorar y agradecer por todo lo bueno que acontece en tu vida.

2. Afirmaciones

Nuestros pensamientos (conscientes e inconscientes) se articulan en torno al lenguaje. Y este mismo es una de las herramientas más valiosas de las que disponemos para generar un cambio en nuestros patrones internos.

Por ello, la siguiente actividad de tus mañanas ha de consistir en repetir afirmaciones profundas y significativas que te acerquen a la versión de ti mismo que has dibujado en el horizonte.

Escríbelas en presente, en modo afirmativo y en primera persona. Pueden referirse a cualquier área de tu vida que desees mejorar.

Por ejemplo: “todas mis relaciones son sanas y armoniosas”, “soy una persona segura de sí misma”, “me siento realizado y enriquecido por el trabajo que desempeño”. A base de repeticiones, tu inconsciente captará los mensajes y comenzará a trabajar de acuerdo a ellos.

3. Visualización

La visualización creativa es una técnica que nos ayuda a enfocarnos en lo que deseamos y en cómo podemos alcanzarlo. Para ello, dedica unos minutos cada mañana a visualizarte en esas situaciones que deseas experimentar.

Imagínate viviéndolo en primera persona, utiliza todos tus sentidos para introducirte en la escena. El ensayo mental te pondrá en el camino de lograr aquello que visualizas.

4. Ejercicio para activarte en tu rutina de mañana

Comenzar el día practicando algún tipo de deporte o actividad física nos proporciona numerosos beneficios. Mejora nuestra salud, nuestra autoestima y nos llena de energía para el resto de la jornada.

Puedes escoger practicar deporte del modo que más te guste, con unos minutos cada mañana será suficiente.

5. Lectura

Todos tenemos un libro que deseamos leer y para el que nunca encontramos tiempo o un área sobre la que deseamos aprender y formarnos, pero que siempre queda pospuesta y relegada por el resto de nuestras obligaciones.

Este es el momento de que lleves a cabo esta tarea. Reserva un tiempo cada mañana para ponerte al día con tus lecturas pendientes.

6. Escritura

Escribir nos conecta con nosotros mismos, con nuestras emociones, deseos y temores. Nos aporta perspectiva y claridad. Por ello, cada mañana dedica unos momentos a escribir.

Puedes anotar tus principales logros, avances o vivencias del día anterior. O puedes emplearlo para generar gratitud y optimismo en ti plasmando por escrito los aspectos más positivos que te han ocurrido o esperas que te ocurran.

Mujer escribiendo propósitos

Personaliza tu rutina de mañana

Puedes adaptar y personalizar los anteriores pasos de modo que se adapten más a tu personalidad. Escoge el orden en el que vas a implementarlos y el tiempo que dedicarás a cada uno de ellos.

Igualmente, puedes elegir cómo utilizar el silencio o que escribirás cada día en el diario. Únicamente asegúrate de ser constante y de cumplir todos los puntos.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/clases 

lunes, 11 de enero de 2021

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando bailamos o escuchamos música?

 

Aprender a bailar cualquier estilo no sólo es bueno para nuestro cuerpo, sino también para el cerebro. Así como lo estás leyendo. Los movimientos que se requieren para las coreografías permiten que los músculos generales se impliquen, incluyendo los del lóbulo frontal. Pero atención que lo mismo ocurre cuando se nos da por bailar frente al espejo o cuando estamos solos en casa y en la radio pasan ese tema que tanto nos gusta.

En nuestro cerebro muchos son los acontecimientos que ocurren mientras estamos bailando. Por ejemplo, se evalúan señales de ubicación en el espacio, se deciden qué músculos estirar y cuáles contraer, se mantiene el equilibrio, se perfeccionan los movimientos, etc.

No hay dudas que bailar es bueno para la salud, seguramente eso lo sabías o lo habías leído antes. Pero se ha comprobado que contonearte al escuchar cierto tipo de música es la terapia perfecta para huir de la depresión, la tristeza y el estrés. Pero además, sirve para mejorar la capacidad pulmonar y cardíaca, bajar de peso y quitarnos la vergüenza.

Los científicos de la Escuela de Medicina de Nueva York dicen que bailar es la actividad más efectiva para evitar el envejecimiento del cerebro. Está incluida dentro del grupo de tareas que no podemos dejar de realizar, tales como resolver crucigramas, hacer sudoki o leer. Si aún no practicas nada de ello, no tardes más ya que los doctores dicen que cuánto antes lo hagas, más estimularás los dos hemisferios cerebrales y conservarás tu lucidez.

La gerontología durante años ha tratado de identificar cuáles son las acciones que permiten a las personas no padecer problemas de la ancianidad. Entre las conclusiones a las que llegaron, se encuentran el hecho de bailar asiduamente, sea de manera profesional o casera. La danza o el baile exigen creatividad para realizar cada paso, produciendo reestructuraciones en las estructuras neuronales. Entonces, se recomienda bailar 20 minutos por día cada mañana para llenarse de energía y afrontar la jornada con una gran sonrisa, dejando de lado los problemas.

Los movimientos que se realizan al bailar nos ayudan a liberarnos de las contracturas musculares y dejar de tener la postura erguida. Además, oxigena la sangre, nos ejercitamos y nos divertimos. Como si todo esto fuera poco, bailar mejora la flexibilidad y evita el dolor en las extremidades, así como también disminuye los niveles de colesterol y fortalece las actividades pulmonar y cardíaca.

El estilo de música tiene mucho que ver

Además de los beneficios detallados por bailar, se sabe también que cada subgénero de música tiene una relación diferente en el cerebro de quiénes la escuchan.

El Hard Rock permite quitar la angustia y el dolor, que olvidemos los problemas, mejoremos los ánimos, reduzcamos el estrés y “seguir adelante”.

La música clásica hace que las personas estén más tranquilas y concentradas (una terapia muy interesante consiste en que las mujeres embarazadas escuchen Mozart o Vivaldi para que su bebé sea más calmado al nacer). Además fomenta hábitos de aprendizaje, nos hace más inteligentes y razonables.

La música romántica estimula la hormona “del amor”, conocida científicamente como oxitocina. Abre los sentimientos y la excitación, permite que una persona se sienta más confiada de si misma al tener una cita.

El “Metal” aumenta la producción de las hormonas calmantes y estimulantes de una manera especial, ya que el cerebro recibe como si fuera una “explosión de energía” y al terminar de escuchar esos compuestos se disuelven y nos permiten sentirnos más reflexivos o nostálgicos.

El Hip Hop y la música electrónica tienen efectos similares en el cuerpo, ya que estimulan la producción de hormonas “energéticas”, hacer actividad constante, ejercitar, moverse más rápidamente, etc.

La música Disco y la Pop fomentan la alegría y el gozo, nos permiten perder los miedos, tomar coraje para hacer lo que queramos, disfrutar del momento y no sentir vergüenza.

Por último, el jazz y el blues son sinónimo de liberación espiritual, pero a través de la tristeza y la angustia. Igualmente tienen buenos efectos ya que agudiza los sentidos, permite la seducción, tranquiliza la mente, libera las tensiones, fomenta la sinceridad y la serenidad.

Así que ya lo sabes, para cada sensación, una canción. Y para entrenar el cerebro, un poco de baile.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 4 de enero de 2021

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

¿Conseguiremos este año cumplir nuestro propósito de hacer deporte? Descubre qué importancia tienen la motivación y la disciplina.

¿Qué hace que unas personas cumplan sus propósitos de año nuevo y otras no?

Hacer deporte es uno de los propósitos de año nuevo que, casi todas las personas, se plantean llevar a cabo. Por eso, no es extraño que durante las primeras semanas del año los gimnasios estén abarrotados y las calles se llenen de ciclistas y runners.

Estas ganas con las que todos solemos iniciar el año nuevo son fruto de una motivación que, a medida que pasa el tiempo, se va disipando. Pero, ¿qué es lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo, pero otras no?

Como bien expone en su libro Estudio de la motivación humana, David McClelland (profesor de psicología de la Universidad de Harvard) afirma que la motivación de cumplir un propósito nace de un deseo inicial, de la emoción por adquirir una nueva habilidad y la agradable sensación de progreso.

Sin embargo, ¿por qué sin la disciplina será difícil que las personas cumplan sus propósitos de año nuevo?

Hombre pensando en no precipitarse

Se necesita la disciplina para cumplir los propósitos

Debemos tener en cuenta que cuando iniciamos el año acabamos de llegar de las vacaciones. Estamos descansados, repletos de ganas por hacer cosas nuevas y con esa sensación del nuevo año que invita a un cambio.

Sin embargo, las agujetas, los cambios que no se manifiestan, el cansancio del trabajo, las agujetas, las responsabilidades… Todo esto empieza a notarse a partir del segundo mes.

Es entonces cuando nos olvidamos de hacer deporte, nos ponemos excusas (llueve, hace frío, estoy enfermo) y, poco a poco, esa motivación inicial se diluye. A todo esto, le sumamos que en un mes y sin haber hecho modificaciones en la dieta no se aprecia casi ningún cambio en nuestro físico, lo que nos frustra y hace que tiremos la toalla sin miramiento. Esto todo se podría evitar con la disciplina.

La disciplina es un conjunto de normas y reglas que cumplimos porque nos hace sentir bien o porque debemos. Por ejemplo, todos los días al levantarnos nos lavamos los dientes, por mucha pereza que esto no dé. Esto es la disciplina y se puede incorporar, también al deporte. ¿Cómo? Haciendo lo más importante que es empezando a introducirlo en nuestras vidas de forma progresiva.

¿Cómo mantenernos motivados?

Lo que hace que algunas personas cumplan sus propósitos de año nuevo es la motivación que consiguen mantener. Por eso, para no perder de vista nuestro objetivo y seguir practicando deporte es conveniente que tengamos en cuenta algunos consejos.

  • Escoger una actividad que nos interese: no tiene por qué ser correr, sino practicar yoga, spinning o dar un paseo cada noche después del trabajo. Será imposible sentirnos motivados y ser disciplinados si una actividad no nos gusta o no nos interesa. ¡Hay un amplio abanico entre el que elegir!
  • Empezar poco a poco: un hábito no se construye de la noche a la mañana. Es importante ir introduciendo algunos cambios, por ejemplo, ir al gimnasio dos días a la semana, tras un mes sumarle un día más y, así, progresivamente. De esta forma, se irá ajustando a nuestra vida.
  • Conocer a gente a la que le guste el deporte: si nos apuntamos a clases dirigidas o vamos a correr todos los días por el mismo sitio, terminaremos conociendo a las personas que nos cruzamos y que también practican este deporte. Quizás, acabemos quedando para hacer deporte juntos o trabando amistad.

“Nunca cambiarás tu vida hasta que no cambies algo que haces todos los días”.

-John C. Maxwell-

Hombre corriendo

Todos estos consejos serán fundamentales para conseguir esa disciplina que nos ayudará convertirnos, por fin, en personas que cumplan sus propósitos de año nuevo. Además, con el tiempo, empezaremos a ver cambios. Notaremos cómo perdemos peso, nos sentimos más ágiles, nuestros abdominales se marcan. Esto nos animará a seguir esforzándonos y mejorando.

A pesar de que la motivación nos permita tomar decisiones y empezar a dar esos pasos para introducir el deporte en nuestras vidas, solo la disciplina conseguirá que este propósito de año nuevo, al fin, lo cumplamos. No siempre nos vamos a sentir con ganas, a veces el tiempo no será el mejor…

Pero, ¿cuántas veces hemos vencido la pereza y, tras haber hecho deporte, nos hemos sentido genial? No dejemos que este año sea otro intento frustrado de introducir el ejercicio entre nuestros hábitos.

Elijamos bien, empecemos lento y tengamos paciencia. Con disciplina conseguiremos saber, por fin, por qué algunas personas cumplen sus propósitos de año nuevo y por qué antes, nosotros, no éramos capaces de hacerlo.

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/ 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Cómo conseguir lo que quieres según la neurociencia

 

Comprender cómo funciona el cerebro puede ser el mejor punto de partida para alcanzar aquello que deseas. Se trata de estar en sintonía con cada proceso, con cada necesidad psicobiológica para desarrollar al máximo su potencial. Veamos cómo lograrlo.

Para conseguir lo que quieres no necesitas pedir un deseo a un cometa o soplar un diente de león. Los deseos son metas y las metas propósitos que uno puede planificar con esfuerzo, resolución, compromiso y unas pequeñas pinceladas de entusiasmo. En ese camino hacia el logro puede ayudarnos la neurociencia y lo consigue al permitirnos, entre otros hitos, comprender cómo funciona el cerebro en dicho proceso.

Si bien es cierto que últimamente vemos un exceso de disciplinas que llevan como prefijo el término «neuro» (neuroeducación, neuromárketing, neuroplasticidad, neuroeconomía…) hay un hecho innegable. Nos interesa todo aquello que tenga que ver con nuestro cerebro. Comprender su funcionamiento es un primer paso para entendermos mejor, para ser menos disonantes.

Como señaló una vez Carl Sagan en su libro El cerebro de Broca, la comprensión es sinónimo de alegría y pocas cosas nos satisfacen más que el aprendizaje, que adquirir un saber que nos es útil. Así, entender qué enfoques, estrategias y dimensiones facilitan la satisfacción de nuestros deseos nunca está demás.

Puede incluso, que pueda cambiarnos la vida. Descubrámoslo.

Cerebro representando cómo conseguir lo que quieres

Conseguir lo que quieres es posible y el cerebro puede ayudarte

Las personas tenemos poderes, capacidades que, lejos de ser sobrenaturales, se nutren de habilidades que todos podemos despertar, desarrollar y aplicar. Hablamos de dimensiones, como la creatividad, la confianza, la capacidad de ilusionarnos, de no rendirnos, de planificar, de soñar y hacer uso, en esencia, de todo ello que articula y facilita el cerebro.

Por tanto, saber qué es lo que más le favorece puede servirnos de valiosa estrategia para lograr lo que deseamos. Muchas veces, y casi sin saberlo, actuamos en su contra y asumimos unos hábitos claramente nocivos para su equilibrio interno. De esta manera seremos capaces de sintonizarnos mucho más con él, conectando con nuestras necesidades para sacar el máximo rendimiento.

Como señalaba el genetista Francis Collins, el cerebro es el órgano más complicado del universo. Tiene cien mil millones de neuronas y cada una de ellas conforma, a su vez, unas 10 000 conexiones. Usémoslo para el bien, porque más allá de los misterios que encierre, es emocionante ponerlo a nuestro servicio para ser más felices, para hacer de este mundo un escenario mucho mejor.

Descubramos por tanto qué estrategias te ayudarán a conseguir lo que quieres.

Si tienes un deseo, traza un plan y establece unos hábitos que repetir día tras día

El cerebro necesita hábitos, rutinas, actividades que organicen el tiempo y que le ofrezcan seguridad. Todo ello, reduce el estrés y regula un sin fin de procesos internos. Asimismo, la región cerebral que nos permite adecuarnos a esos hábitos para poder concentrarnos y focalizarnos en objetivos, es el cuerpo estriado.

Gracia a esas rutinas, cuerpo y mente trabajan en armonía para ayudarnos a conseguir metas y propósitos. Por otro lado, el saber qué debemos hacer en cada momento, nos permite reducir la dilación y la procrastinación.

Así pues, no lo dudes: si deseas algo traza un plan y diseña un horario.

Desactiva los pensamientos negativos mediante la actividad física y la música

Para conseguir lo que quieres debes hacer frente a tu peor enemigo: el derrotismo y la negatividad. Estas dimensiones harán acto de presencia mediante frases como «mejor olvídate de esa meta porque no la vas a conseguir» «eso que tienes en mente es un imposible… »

Cada vez que surjan estas ideas tenemos dos estrategias. La primera, es movernos, dar actividad al cuerpo mediante el ejercicio físico, el baile, etc. Se trata simplemente de activar el cuerpo y el corazón para dar un aporte de endorfinas y serotonina al cerebro. A veces, basta con media hora de actividad para ver las cosas de otro modo.

Por otro lado, tenemos a nuestro alcance otra herramienta sensacional: la música. Esta, no solo mejora nuestro estado de ánimo. Además, algo tan relajante como escuchar música de fondo favorece nuestra capacidad de atención. Estudios, como el llevado a cabo en la Universidad de Ginebra, apoyan esta interesante relación.

Para conseguir lo que quieres debes confiar en ti

Científicos del Wellcome Trust, un centro de investigación biomédica de Londres realizaron un interesante trabajo en el 2012. La finalidad era comprender por qué hay personas que toman mejores decisiones y eligen mejor, personalidades que aciertan en lo que hacen y que a menudo, logran lo que desean.

Algo que descubrieron mediante resonancias magnéticas es que ante cada decisión tomada, se activa en mayor grado una región en la parte frontal del cerebro, la corteza prefrontal ventromedial. ¿Qué significa esto? Esta área tiene como finalidad el ayudarnos a valorar las opciones que se nos presentan. Para hacerlo de manera correcta, debe activarse también un proceso muy decisivo: la autoconfianza.

Es necesario por tanto que confíes en ti. Solo cuando tenemos claro lo que deseamos y confiamos en nuestras capacidades, tomamos mejores decisiones al discriminar qué es mejor para nosotros y qué no lo es. Así, quien duda, quien tiene miedo o se muestra inseguro, difícilmente se abrirá camino hacia su objetivo.

Chica escuchando música

Cuando estés cansado, haz algo creativo

En nuestro trayecto hacia esa cima dorada en la cual se asientan nuestros deseos, de vez en cuando, aparece el agotamiento psicológico. Lo habitual cuando surge ese cansancio que da paso a la niebla mental es hacer algo mundano, como ver series; actividades que no nos requieran esfuerzo y en las que seamos sujetos pasivos.

Ahora bien, hay una iniciativa más interesante que tu cerebro agradecerá: haz algo creativo. Tareas como dibujar, modelar, componer, pintar o cualquier otra tarea en la que activar la creatividad, logran que la mente se encienda y surja de nuevo la motivación. Entramos además en ese estado de flujo del que nos habla el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi y al poco, aparece el bienestar.

La ansiedad debe estar a nuestro favor, nunca en contra

Por último, en ese propósito por conseguir lo que quieres, nos queda por tener en cuenta un aspecto capital. Más allá de lo que podamos pensar, para lograr algo necesitamos una adecuada activación interna y por tanto, la ansiedad debe estar presente.

No obstante, hablamos de esa ansiedad saludable que enciende la motivación, que nos insta a movernos a estar pendiente de los estímulos que nos rodea, atentos a las oportunidades. Un nivel justo y adecuado de activación es siempre necesario.

Ello implica por tanto, ser conscientes de que esta no debe sobrepasarnos en ningún momento. Porque entonces, la mente dejará de ser nuestra aliada, la ilusión se transformará en preocupación y ese viaje hasta nuestra meta se volverá muy dificultoso. Tengámoslo presente.

Para concluir, estas estrategias no son más que pequeños puntos de partida que tener en cuenta en el día a día. Son también, estrategias de bienestar que cuidarán un poco más de nuestro cerebro. Pongámoslas en marcha.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

https://www.escuelaflow.es/clases