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lunes, 21 de septiembre de 2020

Danza Aérea: 10 beneficios de practicarla

La danza aérea lejos de ser sólo una práctica que se le puede atribuir a los circos y al espectáculo, es una excelente manera de ponerte en […]


Danza Aérea: 10 beneficios de practicarla

La danza aérea lejos de ser sólo una práctica que se le puede atribuir a los circos y al espectáculo, es una excelente manera de ponerte en forma, te contamos de todos los beneficios de esta divertida práctica.

Probablemente la has visto en espectáculos circenses o en fiestas, con bailarinas contratadas, la danza aérea es una disciplina que encanta y seduce a muchos con su aparente facilidad y sensualidad de las telas, sin embargo es una actividad que ejercita todo tu cuerpo. Cada vez son más los gimnasios y lugares de fitness que ofrecen entre su variedad de clases, la danza aérea. Si estás interesada en practicarla, te contamos algunos de los beneficios más importantes que puede traer a tu vida esta actividad.

1. Aumenta tu nivel de endorfinas

Así como muchos de los ejercicios, practicar danza aérea te ayuda a aumentar tu nivel de endorfinas haciéndote feliz casi instantáneamente.

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2. Ayuda a la descompresión de los cartílagos

Si buscas un ejercicio de bajo impacto para tus rodillas y articulaciones, este es ideal, ya que debido a que mucho del trabajo se realiza en el aire, tus articulaciones estarán menos expuestas que si salieras a correr.

Foto: Google

3. Reduce el estrés

Debido a que los ejercicios involucrados en esta práctica implican el manejo de la respiración y el entrenamiento de resistencia para los músculos manteniendo ciertas posturas, el estrés tiende a disminuir ya que hay una oxigenación del organismo y una elongación de los músculos.

4. Fortalece el corazón así como el flujo sanguíneo

Aunque no es una disciplina que sea cardio tal cual, sí existe un aumento en la presión cardiovascular al momento de ejercitar el cuerpo, subir a las telas y mantener ciertas posturas que implican una tensión muscular.

Foto: Google

 

5. Tonifica tu cuerpo

Para los ejercicios se requiere fuerza en brazos, piernas y abdomen, de manera que puedas subir a las telas, mantenerte y realizar las posturas y giros que vayan según la rutina, y con ello se realiza una quema de calorías impresionante.

6. Sirve como terapia de autoconfianza

Al inicio puede ser que subir te de miedo, sin embargo a medida que avanzas comienzas a ver lo que es posible con la maravillosa herramienta que es tu cuerpo y desarrollas paciencia, concentración y fortaleza mental, ya que eres tú solamente la que puede sostener tu peso en tan sólo unos centímetros de tela.

Foto: Google

7. Te ayuda a tener más flexibilidad y mejor coordinación

Esto es vital antes y después de realizar una actividad como estas. Antes de empezar una sesión de ejercicio, existe un tiempo de calentamiento en el que es preciso estirar los músculos y adecuarnos antes de subir a las telas, de manera que nuestro cuerpo esté preparado para dicha actividad.

8. Fortalece la zona lumbar

Si padeces de lesiones lumbares, esta actividad puede ayudarte a sanar, ya que no es de alto impacto y con los ejercicios de flexibilidad puede servir de terapia para reactivarte poco a poco.

Foto: Google

9. Ayuda a la salud de tus huesos

Muchos estudios aseguran que el ejercicio ayuda a aumentar la densidad ósea, en este caso en la danza aérea, se trabaja con el peso de tu cuerpo y a su vez convierte a esta actividad en un ejercicio de soporte de peso, siendo éstos los ejercicios más recomendables para fortalecer los huesos si se practican un poco más de 9o minutos por semana.

10. ¡Te divierte!

Además de reírte de tí misma al intentar subir por las telas, resbalarte, caerte, reírte, enredarte en las telas al hacer un giro que no iba y quedar como una sopa, imagínate el desestrés de estar arriba de las telas, manteniendo una postura tan graciosa como un cisne y saber que tu eres capaz de lograrlo. ¿A poco no es motivación suficiente?

lunes, 14 de septiembre de 2020

La flexibilidad y su importancia real

La flexibilidad y su importancia real

La flexibilidad se define como la capacidad de los músculos de adaptarse, mediante su alargamiento, a distintos grados de movimiento articular, es una propiedad morfológico-funcional del aparato locomotor. Es decir, que cuando efectuemos el movimiento de cualquier articulación, los músculos que intervengan en dicho movimiento puedan alcanzar la máxima amplitud posible.

En el mundo deportivo, se entiende por flexibilidad la cualidad que tienen los músculos de estirarse para adaptarse a un nuevo rango en la amplitud de los movimientos. Dentro de este ámbito, la flexibilidad adquiere especial importancia, sobre todo para determinados deportes.

Pensemos en una persona que carece de buena flexibilidad y que practica artes marciales, fútbol o tenis, por poner algunos ejemplos. ¿Sería capaz un karateka de elevar la pierna a una altura más allá de la del torso de su oponente? Probablemente no. ¿Serían capaces un jugador de fútbol o de tenis de llegar a un corte de balón o a una pelota difícil realizando un estiramiento algo forzado? Es probable, pero también será más probable que al realizar dicho movimiento sufran una lesión, porque como bien se ha indicado en la definición de flexibilidad, cuanto mayor sea esta, mayor movimiento articular podrán realizar nuestros músculos sin padecer daños, y este es uno de los motivos por los cuales la flexibilidad adquiere una gran importancia en el ámbito deportivo, además de permitir un mayor rango de movimientos, fundamental en determinadas disciplinas deportivas. Y no pensemos ya en una persona que practica gimnasia rítmica o patinaje artístico y que carece de un buen grado de flexibilidad.

Como podemos ver, la flexibilidad es una cualidad beneficiosa en algunas disciplinas deportivas, y fundamental en otras.

De qué depende la flexibilidad

No todas las personas tienen la misma flexibilidad, ya que esta va a depender principalmente de dos factores: por un lado, de la elasticidad de nuestros músculos, es decir, su capacidad para estirarse y contraerse, y por otro lado va a depender también de la movilidad articular, es decir, el grado máximo de movimiento que es capaz de realizar la articulación en cuestión.

Podemos definir pues a la flexibilidad con una sencilla ecuación:

Flexibilidad = elasticidad muscular + movilidad articular

En el que estos dos factores resulten más o menos favorables va a influir:

  • El tipo de articulación. Dependiendo de si es una articulación de bisagra, pivotante, esférica... tendrá diferentes características, entre ellas su resistencia interna al movimiento. Cuanto menor sea esta, más flexible será.
  • La estructura de nuestros huesos. Es posible que se dé el caso de que exista la presencia de topes óseos en nuestros huesos. Estos topes son prominencias de tejido óseo que limitan el movimiento al final de su recorrido, es decir, impiden que una articulación realice el recorrido completo.
  • El tejido muscular, los ligamentos y los tendones. La resistencia que presenta a la elongación el tejido conectivo de los músculos es uno de los factores clave para medir la capacidad de flexibilidad. Además, también influye la elasticidad que presentan los ligamentos y los tendones, que va a ser muchísimo menor que la que presenta el tejido muscular y que va a restringir la flexibilidad general que presente la articulación.
  • La temperatura a la que se encuentren el músculo y la articulación. A mayor temperatura muscular y articular mayor flexibilidad. En general, cuanto mayor sea la temperatura ambiente, mayor será la flexibilidad.
  • La herencia genética.
  • El sexo, ya que se ha observado que, en general, las mujeres poseen mayor flexibilidad que los hombres.
  • La edad. Un niño es notablemente más flexible que un adulto, se trata pues de una cualidad que vamos perdiendo conforme vamos cumpliendo años. Sobre este aspecto vamos a incidir más adelante.
  • La falta de entrenamiento de esta cualidad y el sedentarismo en general. Personas que no realizan ningún tipo de actividad física presentan menor movilidad articular que otras que realizan deporte de manera habitual.

Y ya no hablamos solo de entrenar esta cualidad como tal, sino que el propio estiramiento después de entrenar, suele ser a menudo la primera cosa que se deja de lado con la rutina y el paso del tiempo.

Si le preguntas a alguien sobre su entrenamiento, te dirá los largos que nadan, los kilómetros que corren, las vueltas que dan, y el tiempo que hacen. Muy pocas personas hacen referencia a la parte de estiramientos y flexibilidad cuando entrenan o hablan de su entrenamiento. Esto significa que están dejando de lado un aspecto importante de la aptitud física real.

En efecto, realizar una tabla de estiramientos, por pequeña que sea, al finalizar una actividad física, además de mantener y mejorar nuestra flexibilidad va a ayudar a nuestros músculos a que, por ejemplo, su recuperación sea mucho más rápida de lo que sería si prescindimos de realizar dichos estiramientos, ya que de esta manera se favorece el riego sanguíneo en los músculos ejercitados y con ello se consigue un mayor aporte de nutrientes necesarios para su recuperación.

Si pensamos en el acondicionamiento físico como un triángulo, un lado sería la actividad física, otro sería la fuerza, y otro sería la flexibilidad. Nadie debería renunciar a la flexibilidad ya que cualquiera de las tres partes es esencial para una buena rutina de ejercicio bien estructurado.

¿Que es la flexibilidad?

¿Qué beneficios nos puede ofrecer el realizar un buen entrenamiento de la flexibilidad?

Puede ayudarnos a mejorar nuestro rendimiento físico y a reducir el riesgo de padecer alguna lesión. Cuanto mayor sea la capacidad de nuestros músculos para alargarse, mayor será su rango de movimiento articular, además de necesitar menos energía para realizar este recorrido.

Todo esto lleva aparejado un menor riesgo de lesión, ya que, a mayor flexibilidad del músculo, menor riesgo de que llegue a realizar un recorrido excesivo para él. Volvamos a los ejemplos citados al principio del artículo y pensemos en un portero de fútbol que en ciertas paradas tiene que realizar estiramientos bastantes bruscos para poder alcanzar el balón e impedir que cruce la línea de gol. En una de estas estiradas, si su flexibilidad muscular es la adecuada, el músculo no padecerá ningún tipo de daño, en cambio, si su flexibilidad es limitada, al realizar el mismo movimiento el músculo sufrirá daños. El mismo ejemplo es aplicable a un tenista que llega in extremis a una bola lanzada por su oponente, si su flexibilidad es buena llegará sin problemas y continuará el partido, si su flexibilidad es mala es posible que llegue a esa misma bola fruto de la tensión del partido, pero las posibilidades de sufrir una lesión serán mayores al verse el músculo sometido a realizar un estiramiento mayor al que está capacitado.

Realizar estiramientos estáticos de forma lenta al finalizar la actividad física puede ayudarnos a reducir las molestias musculares que se puedan producir en los momentos posteriores a dicha actividad, para ello deberemos mantener la posición durante 30 segundos aproximadamente en el punto más lejano que seamos capaces de alcanzar, pero en el cual no sintamos dolor.

También ayuda a mejorar nuestra postura natural corrigiendo los defectos que en esta produce la gravedad y el mantenimiento durante largo tiempo de ciertas posturas incorrectas, especialmente cuando permanecemos sentados durante mucho tiempo. El estiramiento ayuda a que la estructura del tejido muscular se reordene haciendo que nos cueste menos esfuerzo mantener la postura correcta.

Algo muy importante es que puede ayudarnos a reducir o eliminar los dolores que suelen aparecer en la zona lumbar. Cuando estiramos estamos favoreciendo la relajación muscular. Buena parte de las molestias que se sufren en esta zona son consecuencia de la contracción constante y continuada de los músculos presentes en ella. Estos músculos que se encuentran en constante contracción va a necesitar, además, mayor cantidad de energía para realizar la misma actividad que en el caso de que se encontrasen relajados. Si queremos aliviar de tensión la zona lumbar deberemos trabajar la flexibilidad de los isquiotibiales (bíceps femoral, semitendinoso y semimembranoso), de los flexores de la cadera, de los cuádriceps, de los erectores de la columna vertebral, y de los glúteos.

Así pues, ser cada vez más flexible, puede significar el final de algunos tipos de dolor crónico, ya que como acabamos de exponer, muchos músculos tensos pueden causar dolor en lugares inesperados. Es bastante común en las personas adultas tener por ejemplo dolor en la zona baja de la espalda, y puede ser causado por una tensión muscular en las caderas. Lo ideal sería, en vez de tener que recurrir a medicamentos para el dolor, atajar estos dolores, corrigiendo los desequilibrios de su cuerpo estirando correctamente. Siempre prevención antes que reacción.
Otro beneficio ya lo hemos comentado con anterioridad, y es que al estirar se produce un aumento sanguíneo al músculo, con ello aumentamos el aporte de nutrientes hacia este tejido lo que favorece, entre otras cosas, a que la recuperación post-entrenamiento sea más rápida.

También se ve favorecida la coordinación neuromuscular, ya que al realizar estiramientos se aumenta la velocidad del impulso nervioso que emite nuestro cerebro en dirección al músculo para que realice el movimiento, logrando que llegue en un tiempo menor. Con ello se consigue que los músculos opuestos puedan realizar movimiento más coordinados.

En definitiva, aumentar la flexibilidad nos ayudaría en casi todas las tareas que realizamos a lo largo del día, desde salir del coche, hasta atarse los zapatos. La flexibilidad puede ayudar con la coordinación, por lo que tendremos menos probabilidades de caer, además dota a las articulaciones de experiencia en su rango completo de movimiento, lo que permite, sobre todo con la edad, estar más activo, ágil, y tener menos posibilidades de lesión.

La importancia de la flexibilidad

¿Qué problemas o consecuencias vamos a padecer con el tiempo si dejamos de lado el entrenamiento de nuestra flexibilidad?

Evidentemente, y tras lo expuesto anteriormente, aumentaremos el riesgo de padecer una lesión debido al menor rango de movimiento que van a tener los músculos.

Este menor rango de movimiento va a producir que los movimientos sean más torpes y además más lentos, este hecho supondrá una limitación a la hora de practicar ciertos deportes ya que no se podrán efectuar dichos movimientos con el nivel de técnica que se requiere, recordemos los ejemplos citados anteriormente, las artes marciales, patinaje artístico, gimnasia rítmica... Por lo tanto, esta falta de flexibilidad va a influir de manera negativa en el momento de aprender y de perfeccionar determinados gestos o movimientos necesarios para el adecuado desarrollo de la actividad.

Si antes hemos comentado que la flexibilidad ayudará a mejorar nuestro rendimiento físico, aquí debemos exponer que la falta de esta va a producir exactamente lo contrario: el rendimiento deportivo se va a ver mermado debido a esta carencia de flexibilidad.

El motivo es que cuando realizamos un movimiento nuestros músculos gastan energía para producir dicho movimiento, este gasto de energía es proporcional a la resistencia que deben vencer para realizar este movimiento. Eliminando los factores externos y centrándonos únicamente en los factores que afectan a las fibras musculares, si la flexibilidad no se encuentra trabajada, la resistencia que van a ofrecer los tejidos musculares va a ser mucho mayor que la que ofrecerían en el caso de contar con una buena flexibilidad. A mayor flexibilidad del tejido muscular, menor resistencia ofrecerá al movimiento y, por lo tanto, menor gasto energético se producirá y mayor cantidad de energía quedará disponible para ser empleada en el alcance de la meta deportiva en la que estaremos inmersos.

Otro inconveniente, contrario otro a citado anteriormente, va a ser que el tiempo de recuperación que van a necesitar los músculos implicados en la actividad física va a ser mayor debido a los motivos que se han expuesto, por lo que, si por ejemplo, debemos realizar una actividad como puede ser salir a correr, una ruta en bicicleta o practicar escalada en dos días muy próximos entre sí, durante la segunda sesión vamos a padecer este inconveniente ya que notaremos los músculos agarrotados o tensos. Estirar tras el entrenamiento va a ayudar a aumentar el flujo sanguíneo con el correspondiente aumento de nutrientes, a evacuar el ácido láctico que ha quedado acumulado si la actividad física ha resultado muy intensa, y favorecerá también a que los iones de calcio, que son los que se encargan de las contracciones musculares, vuelvan a las cisternas del retículo sarcoplasmático, el principal almacén del calcio intracelular de los músculos, de esta manera esa sensación de rigidez que suele aparecer durante las horas posteriores al entrenamiento o a la mañana siguiente no sea tan acusada.

Y otro problema importante y que afecta tanto a deportistas como a no deportistas, es que todos vamos cumpliendo años, y a medida que cumplimos años la flexibilidad decrece, por lo tanto, resulta más que adecuado preocuparse por trabajar la flexibilidad de manera regular. Gracias a esto, llegados a cierta edad contaremos con algo muy importante para realizar nuestras acciones cotidianas y ayudará a prevenir la aparición de determinadas dolencias musculares.

La edad y la elasticidad

Vamos a tratar de profundizar algo más en la relación existente entre la edad de una persona y su grado de elasticidad. Una persona, a lo largo de su vida, atraviesa una serie de etapas que son la infancia, la cual podemos dividir en tres fases: la primera infancia (0 – 3 años), etapa preescolar (4 - 5 años) y etapa escolar primaria (6 – 10 años); la pre-pubertad y pubertad (11 – 14 años), la adolescencia (15 – 18 años) y a partir de aquí se va adentrando poco a poco en la madurez hasta llegar a los 55 – 60 años donde se alcanza la tercera edad. Según la etapa en la que se encuentre una persona la flexibilidad va a variar.

  • Durante la primera infancia (0 – 3 años) las articulaciones presentan una grandísima capacidad de flexión, pero por otro lado la amplitud de los movimientos es bastante reducida. El tejido muscular es blando, frágil, y ofrece escasa resistencia a la deformación.
  • Durante la edad preescolar (4 – 5 años) se mejora la flexibilidad de la etapa anterior, de manera que el grado de flexibilidad en conjunto es muy bueno, pero todavía se presentan estructurar frágiles.
  • Llegada la etapa escolar primaria (6 – 10) sigue contándose con una excelente movilidad articular, pero se observa que se produce una reducción de la abducción coxofemoral y de la extensión escapulo-humeral, es decir, se pueden abrir menos las piernas y cuesta más levantar los brazos extendidos hacia detrás. Por el contrario, se produce una mejora de la flexibilidad de la columna vertebral. Como dato, en la edad comprendida entre los 8 y los 9 años, la columna vertebral se encuentra en su punto óptimo de flexibilidad.
  • A partir de los 11 años en adelante es cuando se empieza a producir una reducción gradual y constante de la flexibilidad a nivel general en todo el cuerpo, por lo que a partir de estas edades es cuando se hace especialmente importante el entrenamiento regular de esta característica. Esta pérdida de flexibilidad se produce más rápidamente desde la pubertad hasta los 30 años aproximadamente, y es consecuencia, en mayor medida, de factores como la deshidratación progresiva que va sufriendo nuestro organismo, el aumento de los depósitos de calcio que se produce en los huesos, la acumulación en ciertas personas de tejido adiposo y de los cambios que se producen en la estructura química de algunos tejidos. De los 30 años hasta llegar a la tercera edad continúa disminuyendo, pero de forma más lenta.

Una manera adecuada de incluir el trabajo de la flexibilidad en nuestras sesiones de entrenamiento es, antes de empezar la actividad y una vez hemos realizado un correcto calentamiento, tomarnos unos 5 minutos dedicados al estiramiento de los músculos que van a estar principalmente implicados en dicha actividad. Remarcar que se debe realizar el estiramiento tras haber calentado adecuadamente los músculos que vamos a estirar, no debemos realizar los estiramientos en frío.

Invertir otros 10 minutos en realizar dichos estiramientos al finalizar la actividad física o entrenamiento.

Debemos realizar siempre los movimientos de forma lenta, notando como el músculo se va tensando, pero sin llegar nunca a la sensación de dolor o incomodidad, y manteniendo la posición en dicho punto durante unos 30 segundos. No realizaremos los llamados rebotes, tan solo mantendremos la posición.

 
Por tanto, es altamente recomendable tomarse un extra al final de cada actividad física para realizar estiramientos, cuando esto se hace con regularidad la sensación de bienestar es superior después del ejercicio, y la facilidad para realizar tareas cotidianas es mayor.


https://www.escuelaflow.es/clases/estiramientos-y-flexibilidad



viernes, 30 de diciembre de 2016

Fitness sobre tacones

¿Necesitas una subida rápida de autoestima respecto a tu cuerpo? Con las clases que te proponemos no sólo mejorarás tu aspecto sino que te sentirás como una diosa, harás mucho ejercicio y sacarás tu lado más sensual. Para practicar algunas disciplinas tendrás que llevar taconazos y ropa para seducir. 

High Heels Dance 

Es lo último en los clubes Físico, una clase que combina baile (jazzfunk, g-go, strip-dance...), desfile de pasarela, estiramientos, entreno cardiovascular y maestría de actor. ¡Una mezcla explosiva para tu cuerpo y espectacular para tu autoestima! Con esta nueva disciplina mejorarás tu forma física, aprenderás a bailar y a moverte sobre tus tacones. Los resultados. Aprenderás a moverte con gracia, de forma elegante y sensual, mejorarás tu flexibilidad, tu postura y te sentirás como una auténtica diva. Outfit. Ropa cómoda pero sexy y ¡taconazos! Lo mejor. Aprenderás a caminar con “charme” sobre tacones y serás la reina de la pista cuando salgas de fiesta. fisicoweb.com. 



Pole Dance 

Lleva tiempo haciendo furor en USA y cada vez son más las escuelas de baile con barra vertical en nuestro país, como Flow Pole Dance en Madrid. Una forma diferente de hacer ejercicio que te proporcionará un cuerpo escultural, ya que se trata de un intenso entrenamiento físico que combina fitness con danza y movimientos sensuales. Las clases de iniciación se hacen con barra fija y, cuando la forma física y la técnica mejoran, se pasa a la barra giratoria. Muchos beneficios. Mejora tu figura, aumenta tu flexibilidad y coordinación, eleva tu tono muscular y resistencia, potencia tu autoestima, desarrolla tu sensualidad y te permite quemar hasta 500 calorías por sesión. Psst. También hay clases para niños y para chicos.

XMove

Se hace con zapatillas pero es una clase que te permitirá entrenar y sentirte muy sexy gracias a la combinación de gimnasia y baile. XMove es una actividad de coreografía sencilla y llena de energía al ritmo de los mejores hits musicales. Cada clase está diseñada para que tonifiques todo el cuerpo, hagas ejercicio cardiovascular y quemes muchas calorías, lo que se traducirá rápidamente en tu figura. Las sesiones son de 55 minutos, en las que bailarás entre cuatro y diez canciones que aprenderás progresivamente. Terminarás con estiramientos y ejercicios de relajación y respiración. Además de los beneficios físicos, con XMove te sentirás llena de energía, sacarás tu parte más sexy bailando, te lo pasarás genial y experimentarás una gran subida de autoestima

Sexy & Strip Dance 

¿Quieres ponerte en forma y mejorar tus artes de seducción? Entonces te recomendamos las clases de Sexy & Strip Dance de la escuela de baile Flow, que combinan pasos de baile (jazz, pop…) con movimientos divertidos y sexys tomados de las técnicas de strip, lap y chair dance. Tu cuerpo ganará tono, fuerza y flexibilidad y tú tendrás tu momento para bailar, desinhibirte y sacar tu lado más sensual. Las clases se dan en grupos reducidos y existen diferentes niveles. Psst. Te encantarán sus intensivos de Sexy Dance y Fantasía, perfectos para hacer con tus amigas en fin de semana. Pasaréis un rato muy divertido quemando calorías.

Danza con telas aéreas 

¿Te acuerdas del sensual baile con telas de Penélope Cruz en la película "Nine"? Una forma espectacular y muy sexy de sacarle el máximo potencial a tu cuerpo. Aunque no hace falta una preparación física previa, te adelantamos que tendrás que estar dispuesta a esforzarte, ya que se trata de un entrenamiento intenso y de tipo acrobático. En estos cursos aprenderás a trabajar la flexibilidad, la resistencia, la fuerza y la coreografía artística sobre la tela. Expresarte con tu cuerpo y notar cómo se va fortaleciendo con el ejercicio te hará sentir poderosa y segura de ti misma

Yoga Vinyasa 

Dinámico, vigoroso y placentero. Este estilo de yoga te harán sentirte muy bien en tu cuerpo. A través de secuencias e movimiento fluidas y coordinadas con la respiración trabajarás cada músculo de tu cuerpo y generarás energía interior, lo que mejorará inmediatamente tu tono vital. Saldrás de cada clase con la sensación de haber hecho ejercicio, pero también relajada y feliz. Practicando esta disciplina conseguirás conectar cuerpo, mente y espíritu, lo que potenciará tu belleza desde el interior y te hará sentir mucho más segura de ti misma y de tu feminidad. ¿El resultado? Un cuerpo fuerte, atlético y elástico, y la autoestima por las nubes.

lunes, 20 de octubre de 2014

Ashtanga yoga

Sincroniza movimientos y respiración para fortalecer el cuerpo y serenar la mente.

Yo pensaba que el yoga no era tan físico», dijo María tras su primera sesión de ashtanga yoga, «creía que era mucho más tranquilo». En general se ignora que el yoga cuenta con variantes físicas y dinámicas, entre ellas el Ashtanga Vinyasa Yoga, una técnica energética para mejorar la salud física y conseguir calma interior. Como cualquier estilo de yoga (que en sánscrito significa «unión») favorece el bienestar integral de la persona, pero se diferencia de otros por la práctica del vinyasa, un sistema de movimientos y respiración sincronizados. Estos movimientos actúan de hilo conductor entre las posturas (asanas) y permiten una práctica fluida y dinámica.

Un yoga dinámico 
 La práctica continuada de ashtanga yoga estiliza y fortalece el cuerpo, proporciona un estado mental sereno y purifica el organismo, la mente y las emociones. Sus beneficios son innumerables y por ello se ha convertido en uno de los estilos de yoga más de moda en Occidente a pesar de proceder de la India, de un texto llamado Yoga Kurunta con más de mil años de antigüedad. Personas con estilos de vida muy diferentes lo practican con asiduidad. Se trata de una actividad exigente, puesto que requiere tenacidad, resistencia y concentración, pero cualquier persona puede iniciarse; el único requisito es ser constante y paciente. María había practicado distintos deportes, entre ellos la natación, el spinning y el footing, pero no conseguía «engancharse» a ninguno. Se inició en el yoga en una época en la que sufría mucho estrés. «Me había provocado una subida de colesterol, ansiedad y tensión en la espalda, y no conseguía mejorar. Fue empezar a hacer yoga y lograr relajarme», explica. «Se me equilibró todo».Lleva un año y medio practicando ashtanga y ha notado muchos cambios, tanto físicos como mentales y emocionales. Los más notables: un cambio en su postura corporal, la desaparición de tensiones externas e internas, el fortalecimiento de los abdominales, una mejora en su digestión y circulación, una mayor capacidad de concentración y, lo más importante, la desaparición del estrés. «Tras unos meses practicando ashtanga, noté que había creado una resistencia al estrés; ya no me afectaban cosas que antes sí lo hubieran hecho. Me encontraba mucho mejor». 

Cambios inmediatos 
Los cambios que la práctica provoca en el cuerpo y la mente son inmediatos si es continuada (se recomienda empezar con un mínimo de dos sesiones a la semana). Los más rápidamente detectables son los físicos: el cuerpo se estiliza y muscula ligeramente. «Fue lo primero que noté; se tonifica el cuerpo de los pies a la cabeza», apunta María. También mejoran rápidamente la postura, la flexibilidad, la coordinación y la fuerza. A medio plazo Desde un punto de vista interno, la práctica de ahstanga aumenta la capacidad de concentración, la vitalidad y la energía, con lo que se logra un estado físico y mental saludable y despierto. A medio plazo, ayuda a liberar tensiones, a relajar la mente, reduce el estrés y equilibra el metabolismo, mejorando notablemente el proceso digestivo, el estreñimiento, la circulación y la conciliación del sueño. Con el tiempo, se deshacen bloqueos emocionales e incluso se llega a observar los procesos mentales desde el desapego, sin juzgarlos ni identificarse con ellos. 

Cómo es una sesión 
El alumno que se inicia en ashtanga no tiene por qué haber practicado yoga antes ni poseer habilidades específicas. Las sesiones pueden ser guiadas (el profesor explica la secuencia) o, cuando se conocen las posturas, de estilo Mysore (el alumno practica a su ritmo y el profesor le corrige). En cualquiera de las dos formas, la estructura de la práctica siempre es la misma: se repite una misma secuencia de asanas y, a medida que la práctica progresa, el profesor añade nuevas posturas. Cada asana prepara para la siguiente: desarrolla la fuerza, la elasticidad y el equilibrio necesarios para continuar. La sesión se inicia diciendo un mantra en sánscrito que expresa el deseo de salud y prosperidad; siguen los saludos al sol que ayudan a calentar y purificar el cuerpo; las posturas de pie, que proporcionan resistencia y estabilidad; las posturas sentadas, que intensifican y tonifican la práctica; y las finales, que se utilizan para recuperar el equilibrio y la armonía. Es recomendable relajarse un mínimo de 10 minutos después de la práctica para asimilar sus beneficios. Aparte del vinyasa –unión de respiración y movimiento– los principios esenciales del ashtanga son la combinación de la respiración sosegada y regular (ujjayi) con las contracciones musculares del abdomen y suelo pélvico (bandas), y el punto de enfoque fijo de la mirada (drishti). Conocer la serie, sin tener que seguir al profesor o que pensar qué postura sigue, permite concentrarse en el sonido rítmico y regular de la respiración, lo que automáticamente tranquiliza la mente y paraliza los pensamientos continuos que vienen a la cabeza y que, por lo general, constituyen la causa más frecuente de estrés. Con la práctica regular del ashtanga yoga se logran eliminar tensiones internas y externas, concentrar la atención en el ahora, y conseguir así hacer realidad el tan difícil «vivir y disfrutar el momento». 

 Autora: Mercedes de la Rosa
Fuente original: http://www.cuerpomente.com

martes, 14 de enero de 2014

El yoga, muy eficaz en el dolor de espalda


 http://www.yogakundalini-poderpersonal.com/wp-content/uploads/2011/01/Flexibilidad-Espinal.jpg


El yoga podría ser un buen tratamiento para el dolor de espalda en relación coste-efectividad, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de York (Reino Unido).

La práctica del yoga podría ser la solución para los pacientes con dolores recurrentes y para los crónicos que están siendo atendidos en la sanidad pública. Para llegar a esta conclusión los expertos de este centro universitario evaluaron durante 12 semanas a dos grupos de pacientes. Mientras el primero practicó clases de yoga y recibió asistencia sanitaria, el segundo solo tuvo asistencia.
Así, tal y como publica la revista Spine, los científicos han determinado que si el sistema de salud británico incluye el yoga en su programa de rehabilitación y consigue que el paquete de 12 clases no suponga un coste superior a 382 euros, la medida “será rentable con una probabilidad del 70 por ciento”.
Además, otra de las muestras de la eficacia de este sistema es el hecho de que en el estudio se ha evidenciado que los practicantes de yoga “tienen muchos menos días de baja laboral que los pacientes del grupo de control”. En concreto, los primeros tomaron de media cuatro días de baja, y 12 días en el caso de los segundos.
Para el investigador jefe del estudio, el profesor David Torgerson, el dolor de espalda “representa una carga significativa para el sistema de salud en el Reino Unido”, por lo que el hallazgo obtenido en relación al uso del yoga como tratamiento supone una noticia alentadora.
Y es que este problema supone más de la mitad del gasto sanitario en el Reino Unido, ya que es una de las patologías más comunes en las consultas de Atención Primaria en este país. En concreto, más de dos millones y medio de personas acuden anualmente a su médico de familia aquejados de esta dolencia.
Otro de los expertos participantes en la investigación ha sido el director médico de la Arthritis Research, el profesor Alan Silman, que afirma que el yoga “es otra opción para las personas que están luchando para controlar su enfermedad”. Según su criterio, se ha comprobado que la práctica “puede hacer la vida cotidiana más fácil y el dolor más manejable”.

Numerosos beneficios para la salud

Algunas investigaciones ya han demostrado que el yoga reduce el ritmo cardiaco y la presión arterial, mejora la capacidad pulmonar, la relajación muscular y la composición corporal, ayuda a disminuir de peso e incrementa la resistencia física en general. Además, se ha demostrado que causa cambios en las funciones mentales, en la percepción, atención, procesamiento de información sensoria y percepción visual. El estudio británico sobre el dolor crónico de espalda se suma a todas estas confirmaciones de los efectos beneficiosos del yoga. Sólo hay que buscar un buen profesor, con conocimientos en la materia. En general, se considera que el yoga es seguro para las personas saludables cuando se practica de manera apropiada, y puede ser adaptado a una variedad de necesidades específicas, incluso para personas que están en cama o en silla de ruedas. Sin embargo, algunas posturas y técnicas de respiración deben evitarse cuando se padecen ciertas condiciones, como enfermedades en los discos de la columna, ateroescleróticas, riesgo de coágulos sanguíneos, cardiopatías o enfermedades del pulmón. 

Fuente del artículo:http://www.yogaenred.com
Ofrecido por : www.escuelaflow.es
 

 

miércoles, 17 de julio de 2013

Ashtanga Vinyasa Yoga


 Ashtanga Vinyasa Yoga, tal y como lo enseñó Sri K. Pattabhi Jois durante más de 65 años en la ciudad de Mysore, India, es un sistema de yoga dinámico y enérgico que utiliza técnicas de control  de la respiración (Ujjiayi y Vinyasa) para fluir desde una postura o asana hacia la siguiente.







[Acompañando nuestra respiración y centrándonos en las sensaciones que vienen y van en cada asana, poco a poco vamos dándonos cuenta de la no permanencia de lo que consideramos la realidad pero de la existencia de una realidad subyacente, sí permanente. Una práctica regular es esencial, pero la potencia de este sistema se puede sentir desde la primera práctica.]
Los asanas están agrupados en secuencias y cada conjunto de secuencias forma una serie. Hay tres grupos de secuencias en el sistema de ashtanga y cada una tiene su función. La primera serie (Yoga Chikitsa) desintoxica y alinea el cuerpo. La serie intermedia (Nadi Shodhana) purifica el sistema nervioso abriendo y despejando los canales de la energía. Las series avanzadas A, B, C, y D (Sthira Bhaga) integran la fuerza y la tolerancia de la práctica, requiriendo niveles más altos de flexibilidad y humildad.

El estilo Mysore
En el estilo Mysore se enseña a cada alumno de forma individual pero dentro de un grupo. De esta forma, cada uno avanza a su ritmo , de acuerdo con sus necesidades, al tiempo que se beneficia de la energía del grupo. El alumno progresa siguiendo su propia respiración y acompañando la apertura de su cuerpo en cada asana. El profesor va añadiendo asanas a la práctica de cada alumno según observa la integración de una respiración ecuánime con una alineación íntegra en cada postura. A menudo, los ajustes del profesor abren limitaciones previamente impuestas por la mente del alumno. La quietud y el carácter meditativo de la práctica proporcionan la serenidad necesaria para que este proceso de toma de conciencia de nuestro cuerpo, mente y espíritu se despliegue.

Aunque la secuencia de asanas es universal, se pueden abordar de formas muy diferentes dependiendo de las necesidades de cada alumno. Esto nos brinda la oportunidad de obtener una clase individualizada –casi como una clase privada- con los beneficios de la energía, de la comunidad y el coste compartido de una clase de grupo.

El Método de Ashtanga Vinyasa Yoga:

Ashtanga Vinyasa Yoga es un sistema antiguo de Yoga que fue recopilado y enseñado por el Rishi (sabio) Vamana en un texto llamado Yoga Korunta. Sri T. Krishnamacharya recibió las enseñanzas del Yoga Korunta a principios del siglo XX de su Guru, Rama Mohan Brahmachari, para luego él pasárselo a Sri K.Pattabhi Jois, que fue alumno suyo desde 1927. Sri K. Pattabhi Jois enseñó este sistema durante más de 65 años en su casa de Mysore en la India a locales y extranjeros, y fue así como se popularizó en Occidente.
 Pero para entender los engranajes de este antiguo sistema de Yoga tenemos que retroceder en el tiempo hasta el siglo III A.C. cuando el gran sabio hindú Patanjali recopiló un conjunto de técnicas diseñadas para alcanzar la liberación mediante la cesación del las fluctuaciones de la mente. Estas recopilación en forma de 196 aforismos recibió el nombre de Yoga Sutras  y es un manual  filosófico y práctico a la vez. Este texto constituye el legado más importante, si bien no el más antiguo, de la historia del Yoga y es el pilar fundamental de la rama del yoga denominada Ashtanga Yoga.
Más adelante, el sabio Vamana recopiló en el texto Yoga Korunta el sistema Ashtanga Vinyasa Yoga. La peculiaridad y atractivo del Yoga Korunta es que contiene el sistema de Vinyasa (descrito más adelante), además los Yoga Sutras de Patanjali. De esta forma, la teoría filosófica de los Yoga Sutra y la parte práctica del método Vinyasa, se unen para formar las dos caras de una misma moneda: una práctica física no acompañada de estudio de la  filosofía yógica no conduce a la liberación, así como estudiar solo filosofía  sin tener una práctica constante o sadhana se convierte en mera teoría.
Por lo tanto, Ashtanga Vinyasa Yoga facilita las herramientas necesarias para ir trabajando hacia la liberación a través de las 8 fases descritas en los Yoga Sutras de Patanjali. La palabra sánscrita Ashtanga significa “que consta de ocho partes o fases”, siendo Ashtau: ocho y Anga: miembros, partes, fases. La palabra Vinyasa significa sincronización movimiento-respiración, y se refiere por tanto a la parte práctica del sistema, en la que se integran el asana y el pranayama.
La relevancia de este antiguo sistema a día de hoy es importante, pues aunque tradicional, fue esencialmente concebido por Vamana para ser practicado por los cabezas de familia -es decir, para personas que tienen un trabajo y una familia, que viven y trabajan en una sociedad- en contraposición a los monjes, ermitaños o ascetas que viven retirados pudiendo dedicarse a la contemplación durante casi todo el día. Asi el Bhagavad Gita dice: “Aquel que externamente cumple con sus obligaciones sociales pero que internamente permanece libre es un Yogi”

Los elementos distintivos del Ashtanga Vinyasa Yoga y su práctica están hilvanados en diferentes partes del yoga descritas en los Yoga Sutras de Patanjali como una práctica completa holística. Estos elementos son:

Tristhana: significa los tres lugares de la atención o de la acción: postura, sistema de respiración y punto donde fijar la mirada. Estos tres son muy importantes para la práctica del yoga, y cubren tres niveles de purificación: el cuerpo, el sistema nervioso y la mente. Se realizan siempre conjuntamente uno con el otro.


Asana: significa postura y en Ashtanga Vinyasa Yoga se realizan siguiendo una secuencia que ha sido diseñada cuidadosamente, se practicará cada día con ayuda del profesor como guía. Asana y respiración están estrechamente ligados, la respiración será la que comience cada movimiento que nos llevará a una asana. Las asanas se realizan para purificar, dar fuerza, consolidar y dar flexibilidad al cuerpo y estabilizar la mente.

Vinyasa: movimiento sincronizado con la respiración o secuencias movimiento-respiración. A cada movimiento corresponde una respiración, bien una inhalación o exhalación. El propósito del vinyasa es una limpieza interna. La combinación de las asanas con el movimiento y la respiración hacen que la sangre circule alrededor de todas las articulaciones, inhibiendo los dolores del cuerpo. El calor que se genera ayuda a eliminar impurezas que son expulsadas del cuerpo a través del sudor durante la práctica. Si el vinyasa se sigue correctamente el cuerpo llega a ser sano y fuerte.

Ujjayi Pranayama o respiración victoriosa, se mantiene durante toda la práctica con una pequeña contracción de la glotis en la garganta, y tiene como resultado calentar el cuerpo generando un intenso calor interno que ayuda a la eliminación de toxinas.

Las respiraciones largas y uniformes fortalecerán nuestro fuego interno, aumentando el calor en el cuerpo el cual calienta la sangre para la purificación física, expulsando las impurezas. Cuando se consolida este fuego, nuestra digestión, salud y vida mejoran.
Bandhas: las “cerraduras” o “llaves” internas que sellan la energía y la canalizan bien hacia arriba o abajo, aportan ligereza, anclaje y control de nuestro cuerpo. Los más utilizados e importantes en Ashtanga Vinyasa Yoga son: mula bandha (sello de la raiz), uddhyana bandha y janlandara bandha. Sin bandhas, la respiración no será correcta, y las posturas o asanas no darán ningún beneficio.

Drishtis: puntos de mira donde fijamos nuestra concentración, evitando así que nuestros sentidos se dispersen y favoreciendo la internalización de éstos.
Hay nueve dristhis: la nariz, entre las cejas, el ombligo, el pulgar, las manos, los pies, arriba, hacia el lado derecho y hacia el lado izquierdo. Dristhi purifica y estabiliza el funcionamiento de la mente.


Beneficios del Yoga
 
Así como el yoga es la unión entre cuerpo, mente y respiración, los beneficios que trae esta relacionados con esas tres áreas:

Beneficios para el Cuerpo: Movilizar energía, masajear órganos y sistemas, re-equilibrar el metabolismo, mejorar la postura, incrementar el nivel de fuerza, flexibilidad, coordinación, alineación, balance y concentración.

Beneficios para la Mente: La meditación y el desarrollo de la auto-observación logran disminuir los niveles de estrés y calmar la actividad mental a fin de incrementar la de calidad de vida de los practicantes.

Beneficios en la Respiración: En la práctica de Yoga la respiración es un acto consciente que conduce al dominio de las emociones y deseos principales causantes de ansiedad, estrés e infelicidad, ayudando al practicante a mejorar su desempeño llenándose de energía y vitalidad.

Desde Flow queremos potenciar el Ashtanga Yoga no sólo como actividad individual con los beneficios que nos aporta a cada uno, sino también como clase complementaria a otras actividades como son el baile, el pole y las acrobacias. Esto es así ya que los mencionados beneficios que aporta a nuestro cuerpo van a potenciar de forma tangible nuestros logros en otras actividades.

Ofrecido por : www.escuelaflow.es