jueves, 12 de febrero de 2015

Musicales y Otras Yerbas: historia del Teatro Musical

El teatro musical, el arte de contar historias a través o con canciones, se remonta a la India antigua, o al menos a los griegos antiguos, que incluyeron la música y el baile en sus comedias y tragedias tan temprano como el siglo V a.c. Las comedias romanas de Plautus del siglo III a.c. incluyeron canciones y rutinas de baile con orquestaciones. En los siglos XII y XIII, se enseñó la liturgia a través de dramas religiosos que a veces alternaban diálogos en prosa y cánticos litúrgicos. Cercano al Renacimiento, estas formas habían evolucionado a la commedia dell'arte, una tradición italiana donde estentóreos payasos improvisaban su arte a través de historias familiares, y desde allí, a la ópera buffa.

Por los años 1700, eran populares en Gran Bretaña, Francia y Alemania, dos formas del teatro musical: las óperas de balada, como The Beggar's Opera (1728) de John Gay, con canciones populares y letras nuevas, y óperas cómicas, con música y letras originales. Además de estas fuentes, el teatro musical remonta su linaje al vaudeville, al music hall británico, al melodrama y al burlesque.

La primera obra de larga duración de cualquier clase registrada fue The Beggar's Opera, que tuvo 62 interpretaciones sucesivas en Londres (1728). Según los mejores estudios contemporáneos, la primera obra musical de larga duración en América fue Flora o The Hob on the Wall, una ópera de balada presentada en Charleston alrededor de 1735. Nueva York no tuvo una presencia teatral significativa hasta aproximadamente 1750, y el primer musical "duradero" de Broadway registrado con 50 interpretaciones, fue The Elves en 1857.

Desarrollo del musical moderno

Se piensa que la primera obra de teatro que se sujeta a la concepción moderna de un musical fue The Black Crook, que se estrenó en Nueva York el 12 de septiembre de 1866. La producción era de una asombrosa longitud de cinco horas y media, pero a pesar de ello, alcanzó unas excepcionales 474 interpretaciones.

Edward Harrigan y Tony Hart produjeron musicales en Broadway entre 1878 y 1884 con caracteres y situaciones tomadas de la vida diaria de las clases inferiores de Nueva York. Cientos de comedias musicales fueron llevadas al escenario en Broadway en los años 1890 y a principios de los años 1900 pero, entre 1875 y la Primera Guerra Mundial, los musicales de más larga duración fueron predominantemente británicos: obras de Gilbert y Sullivan, Alfred Cellier y B. C. Stephenson, George Edwardes, Paul Rubens, George Dance junto al compositor americano Howard Talbot, Seymour Hicks (junto al productor americano Charles Forman) con el compositor Charles Taylor y otros.

Los musicales estuvieron al comienzo bajo la influencia de la ópera ligera y la opereta y luego compitieron con esta última. En Inglaterra, Gilbert y Sullivan crearon un equivalente inglés de la opereta francesa, diseñada entonces simplemente como ópera cómica. Los trabajos de estos compositores en los años 1870 y años 80 (juntos con las formas existentes de burlesque, vaudeville y music hall) influyeron en el desarrollo del musical.

A comienzos del siglo XX, las operetas sentimentales de una nueva generación de especialistas se extendieron desde Europa a través de todo el mundo de habla inglesa, desplazando a los primeros musicales ligeros británicos y americanos. Ellos influyeron en el trabajo posterior de otros compositores como Kern y Hebert, también influenciados por Gilbert y Sullivan y compositores más tempranos, mostrando que un musical podría combinar un ligero toque popular con la verdadera continuidad entre historia y números musicales, al igual que en la siguiente generación de compositores, como Sigmund Romberg, George Gershwin, y Noel Coward, y éstos, a su vez, influyeron en los musicales de Rodgers, Sondheim y muchos otros más tarde.

Los locos años veinte

Al principio, las películas eran silenciosas y representaban sólo un desafío limitado al teatro. Pero hacia fines de los años 1920, películas como el Cantante de Jazz hicieron preguntarse a los críticos si el cine sustituiría al teatro vivo. Los musicales de los años veinte, que toman prestado del vaudeville, el music hall y otros espectáculos similares, tendían a acentuar a las estrellas, a las grandes rutinas de bailes y canciones populares y no así al argumento. Muchos espectáculos eran revistas con poco argumento.

Típicas de la década fueron producciones alegres como Sally, Lady Be Good, Sunny, Tip Toes, No, No, Nanette, Oh, Kay! y Funny Face. Sus libretos pueden haber sido olvidables, pero produjeron músicas memorables de George Gershwin, Cole Porter, y Richard Rodgers y Lorenz Hart, entre otros. Los auditorios aplaudieron estos musicales a ambos lados del océano Atlántico, mientras seguían frecuentando las operetas populares que seguían saliendo de Europa, y también de compositores como Sigmund Romberg en América. Claramente, el cine no había matado el teatro en vivo.

Dejando estos espectáculos alegres, se estrenó en Nueva York el 27 de diciembre de 1927 Show Boat, con una completa integración de libreto y música, con temas dramáticos, dichos tanto a través de la música como del diálogo. Con un guión y letras adaptado de la novela de Edna Ferber por Oscar Hammerstein II y P. G. Wodehouse, con música de Jerome Kern, presentó un nuevo concepto que fue abrazado por los auditorios inmediatamente. La producción original llegó a un total de 572 interpretaciones.

Los años 1930

Animados por el éxito de Show Boat, los equipos creativos siguieron con ese popular " formato". Of Thee I Sing (1931), con música y letras de George Gershwin e Ira Gershwin y M. Ryskind. The Band Wagon (1931), con música de Arthur Schwartz y Howard Dietz, protagonizado por Fred Astaire y su hermana Adele, más bien una revista que originó dos versiones en película con "libretos" musicales en el verdadero sentido. La obra Anything Goes (1934) de Porter afirmó la posición de Ethel Merman como la Primera Dama del teatro musical. Porgy and Bess (1935) de Gershwin, un paso más cercano a la ópera, en algunos aspectos presagió otros musicales "de ópera" como West Side Story y Sweeney Todd.

El musical había evolucionado finalmente más allá de los gags y musicales de coristas de los alegres años noventa y locos años veinte, integrando historias dramáticas a las formas cómicas más tempranas añadiendo la herencia romántica y musical que había recibido de la opereta.

La Época de Oro (1943 a 1968)

Se piensa generalmente que la Edad de Oro del musical en Broadway comenzó con Oklahoma! (1943), terminando con Hair (1968).

Oklahoma!de Rodgers y Hammerstein tenía un argumento cohesivo, con canciones que promovían la acción de la historia, con ballets que apoyaban al argumento y desarrollaban a los personajes. Desafió las convenciones musicales levantando la cortina del primer acto, no con un grupo de muchachas de coro, sino con una mujer que hace mantequilla, con una voz en off cantando las líneas de Oh, What a Beautiful Morning. Este fue el primer espectáculo "éxito de ventas” de Broadway, alcanzando un total de 2,212 interpretaciones. Los dos colaboradores crearon varios de algunos de los clásicos del teatro musical más amados y más duraderos, incluyendo Carousel (1945), South Pacific (19 49), The King and I (1951) y The Sound of Music (1959).

Lo americano fue mostrado en Broadway durante esta época. Por ejemplo "On The Town" (1944), escrito por Betty Comden y Adolph Green, compuesto por Leonard Bernstein y coreografía de Jerome Robbins. El musical transcurre durante tiempos de guerra, cuando un grupo de tres marineros está con un permiso de 24 horas en Nueva York.

Oklahoma! inspiró a otros a continuar la tendencia. Irving Berlin usó la fama de la tiradora Annie Oakley como base para su Annie Get Your Gun (1944); Cole Porter encontró inspiración en The Taming of the Shrew de Shakespeare para Kiss Me, Kate (1948); los carácteres eclécticos de Damon Runyan estuvieron en la base de Guys and Dolls de Frank Loesser y Abe Burrows, (1950); y la fiebre del oro fue usada por Alan Jay Lerner y Frederick Loewe para Paint Your Wagon (1951), que colaboraron otra vez en una adaptación de Pygmalion de George Bernard Shaw - My Fair Lady (1956), con Rex Harrison y Julie Andrews. Se hicieron populares películas de Hollywood de todos estos musicales.

Como en Oklahoma!, el baile fue una parte integrante de West Side Story (1957), que transportó a Romeo y Julieta hasta los tiempos modernos en la ciudad de Nueva York . El libreto fue adaptado por A. Laurents, con música de Leonard Bernstein y letras del recién llegado Stephen Sondheim. Laurents y Sondheim formaron un equipo otra vez en Gypsy (1959).

Stephen Sondheim se convertiría en uno de los compositores/letristas más importantes a partir de 1960 en adelante. El primer proyecto para el cual él escribió tanto la música como la letra fue A Funny Thing Happened on the Way to the Forum (1962), con un guión de Burt Shevelove y Larry Gelbart basado en los trabajos del antiguo escritor romano Plautus y Zero Mostel como protagonista. Sondheim no era de concentrarse en tramas románticas típicas de producciones de la época; su trabajo tendió a ser más denso.Él encontraba inspiración en fuentes menos gustadoras: Company (1970), Follies (1971), y A Little Night Music (1973). Pacific Overtures; Sweeney Todd, Sunday in the Park with George, Assassins. Sus trabajos son generalmente conocidos por su sofisticación lírica y complejidad musical.

Jerry Herman, jugó un papel significativo en el teatro musical americano, empezando con Milk and Honey (1961), continuando con los clamorosos éxitos Hello, Dolly! (1964), Mame (1966), y La Cage aux Folles (1983). Escribiendo tanto letra y música, muchos de las canciones de Herman se han hecho clásicos populares

El musical comenzó a divergir de los límites relativamente estrechos de los años 1950. La música rock se usaría en varios musicales de Broadway, comenzando con Hair, que presentó no sólo música rock sino también desnudez y opiniones polémicas sobre la Guerra de Vietnam. Otros importantes musicales de rock de los años 1960 y 1970 fueron Jesus Christ Superstar, Godspell, y Two Gentlemen of Verona. Algunos de éstos no tenían ningún diálogo o por otra parte tenían reminiscencias de la ópera, con temas dramáticos, emocionales, y fueron tipificados como óperas rock.

Los años 1970

1976 trajo uno de los grandes musicales contemporáneos a la escena. A Chorus Line que surgió de las cintas grabadas de las sesiones de trabajo estilo terapia de grupo conducidas por Michael Bennett con “gypsies” - aquellos que cantan y bailan en apoyo de los actores principales – invitándolos a compartir sus sentimientos y frustraciones en sus carreras. Kirkwood, Jr y N. Dante formaron el libreto sobre el casting para un musical, incorporando en él muchas de las historias verídicas de aquellos que se habían sentado en las sesiones. A Chorus Line barrió con los Tony Awards, ganó el Premio Pulitzer, y su canción hit, What I Did for Love, se hizo de inmediato un clásico

Los auditorios de Broadway estaban impacientes para dar la bienvenida a los musicales que habían extraviado el estilo habitual y sustancia, surgieron Cabaret de John Kander y Fred Ebb, Chicago, Pippin, de Stephen Schwartz. Al final de la década, Evita entregó una biografía política más seria a la que los auditorios estaban acostumbrados en los musicales, y Sweeney Todd fue el precursor de los grandes musicales más densos, de grandes presupuestos de los años 1980. Pero al mismo tiempo, valores pasados de moda todavía eran aplaudidos con éxito como Annie, 42nd Street, My One and Only, No, No, Nanette e Irene.

Los años 1980 y 1990

Los años 1980 y 1990 vieron la influencia de los "mega-musicales" europeos "u óperas pop", que presentaban una banda sonora influida por la música pop y tenían grandes elencos y escenarios y fueron identificados más por sus efectos notables – un candelabro de luces cayendo, un helicóptero que aterriza en el escenario – aún cuando ellos eran algo más que la producción. Muchos estaban basados en novelas u otros trabajos de la literatura. Los escritores más importantes de mega-musicales incluyen al equipo francés de Claude-Michel Schönberg y Alain Boublil, responsable de Les Misérables y Miss Saigon (inspirado por Madame Butterfly); y el compositor británico Andrew Lloyd Webber, que escribió Evita, basado en la vida de Eva Perón de Argentina, Cats, sacado de los poemas de T. S. Eliot, The Phantom of the Opera se derivó de la novela "Le Fantôme de l'Opéra" escrito por Gaston Leroux, y Sunset Boulevard (de la película clásica del mismo nombre).

Los años 90 vieron la influencia de grandes corporaciones en la producción de musicales. El más importante fue Disney, que comenzó a adaptar algunas de sus películas musicales animadas - como Beauty and the Beast y The Lion King y también creó producciones teatrales originales como Aida con la música de Elton John.

Hubo preocupación de que el gran público había perdido el gusto por el musical. Uno de los escritores más importantes que intentó aumentar la popularidad de los musicales entre un auditorio más joven fue Jonathan Larson, cuyo Rent (basado en la ópera La Bohème) presentó un elenco joven y en cuya banda sonora influyó el rock. El musical ha sido de un enorme éxito. El espectáculo es uno de los de más larga duración en Broadway. Otros escritores que han intentado traer el gusto por la música rock moderna al escenario incluyen a Jason Robert Brown, y el UK's Komedy Kollective cuyo musical Restart combina el baile urbano con música no tradicional

El siglo veintiuno

Algunos productores han querido hacer cambios con producciones nuevas e inusuales, como la Avenue Q (que utiliza a marionetas), Edit:Undo (un musical para estudiantes por estudiantes), "The 25th Annual Putnam County Spelling Bee" (los espectadores pueden hacer "abecedarios" en el espectáculo), o los Bombay Dreams (sobre los musicales "Bollywood" producidos en serie por el cine indio). Pero la mayoría prefiere acercarse a los revivals de obras familiares como Wonderful Town o Fiddler on the Roof o éxitos probados como la La Cage aux Folles. Los compositores de hoy encuentran sus fuentes en material ya probado – películas de culto como The Producers, Spamalot, o Hairspray; o literatura clásica como Mujercitas y Drácula. Hay carencia de nuevos espectáculos de concepto.

El musical está siendo empujado en varias direcciones diferentes. Lejos están los días cuando un único productor – un David Merrick o un Cameron Mackintosh – apoyaba una producción. Los patrocinadores corporativos dominan Broadway. Los teatros off - Broadway y regionales tienden a producir musicales más pequeños y por lo tanto menos costosos, y en los tiempos recientes, el desarrollo de nuevos musicales ha ocurrido cada vez más fuera de Nueva York. Wicked, por ejemplo, se abrió primero en San Francisco, antes de que éste alcanzara Broadway, donde por último tuvo su mayor éxito.

Parece también que el formato del espectáculo crece otra vez, como en Starlight Express y más recientemente en Toronto, Canadá donde David y Ed Mirvish presentaron el estreno mundial de " The Lord Of The Rings ", considerada como la producción en escena más grande en la historia del teatro musical.

Renacimiento de la película musical y los "musicales" de TV

Con Moulin Rouge! (2001), Baz Luhrman reanimó la moribunda película musical. Este fue seguido de una cadena de éxitos de películas, incluyendo Chicago en 2002 y Phantom of the Opera en 2004. High School Musical, en 2006, apeló a adolescentes y espectadores adultos jóvenes. Los musicales animados de Disney y otro musicales animados más adultos como South Park: Bigger, Longer & Uncut o South Park: The Movie, prepararon el terreno para éstos. Además, India produce numerosas películas musicales, "Bollywood" y Japón produce las películas musicales "Animé".

Algunos programas de televisión recientes han puesto un episodio como un musical, por ejemplo en Ally McBeal, Buffy the Vampire Slayer, Oz, Space Ghost Coast to Coast - o han incluido escenas donde los personajes comienzan de repente a cantar y bailar en un estilo de teatro musical, como en The Simpsons, South Park y Family Guy.

Los musicales en el teatro internacionales

Estados Unidos y Gran Bretaña, fueron las fuentes más activas de guiones musicales desde mediados del siglo XIX a mediados del siglo XX (aunque Europa produjo varias formas de ópera ligera popular y opereta, por ejemplo la zarzuela española, durante aquel período y aún antes).

Pero la escena musical ligera en muchos otros países se ha hecho más activa en décadas recientes. Exitosos musicales de Europa continental incluyen espectáculos (entre otros) de Alemania (Elixier y Ludwig II), Austria (Dance of the Vampiros y Elisabeth), y Francia (Notre Dame de Paris, Les Misérables, y Romeo & Juliette).

Japón ha visto recientemente un crecimiento de una forma propia que aúna la acción animada y viva, sobre todo basada en Anime y Manga, como Kiki's Delivery Service y Tenimyu. La popular serie Sailor Moon ha tenido veintinueve musicales.

El musical indio Bollywood, sobre todo en la forma de películas, es tremendamente exitoso. 


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