viernes, 25 de noviembre de 2016

Stretching, Flexibilidad, Elasticidad, Estiramientos. ¿Hablamos de lo mismo?


Son numerosas las publicaciones sobre Fitness que en uno de sus apartados hablan de los Estiramientos. También aparecen en revistas especializadas artículos y comentarios sobre el stretching y sobre la elasticidad. Sin embargo en casi todos ellos suelen deslizarse los mismos errores, que tienen como base común 3 cosas: equivocar los términos (que no siempre quieren decir lo mismo), desconocer las diferentes texturas que se pretenden alargar (confundiendo conceptos anatómicos) y proponiendo métodos y ejercicios que no son los más eficaces.

Mi experiencia tanto con alumnos jóvenes como con la élite de deportes como las artes marciales y la gimnasia entre otros, así como con el aerobic y sobre todo con bailarines de diferentes estilos (más de 5.000 individuos) me ha hecho reflexionar sobre el tema. Por ello voy a intentar en breves líneas hacer entendible lo que ya se sabe "a ciencia cierta" de esta cualidad física.

¿Qué es la Flexibilidad?
Si algo tiene las definiciones es que nos permiten a todos hablar de lo mismo. Por eso es de enorme importancia definir claramente los términos.
"Flexibilidad": podemos considerarla como "la capacidad de alargamiento que tiene un determinado tejido", por ejemplo el músculo, o la piel cuando la pellizcamos. Pero en los gimnasios se suele considerar un concepto más amplio de la flexibilidad al valorar el conjunto del movimiento de una articulación. Así, si tomamos en cuenta el conjunto de los tejidos que rodean a una articulación, para hablar de la flexibilidad de esa zona puede valer la siguiente definición. "Flexibilidad: es la máxima capacidad o rango de movimiento de una articulación".

¿Todos los tejidos son flexibles?
Definitivamente SI. Hasta el hueso en vivo tiene un pequeño coeficiente de deformabilidad. Pero está claro que si un músculo tira de un tendón para acercar un hueso el tendón no podrá ser demasiado flexible pues de lo contrario sería como tirar de una goma. El tendón debe ser suficientemente rígido para transmitir la tracción del músculo hasta el hueso. Otro tanto pasa con los ligamentos: son como esparadrapos que protegen a las articulaciones, que les permiten movimientos hasta un tope que marcan ellos; si se sobrepasa ese tope se lesionan (distensión, desgarro... en definitiva: un esguince). Por lo tanto son poco flexibles. De los tejidos más alargables los principales son los músculos y la piel.

¿Significan lo mismo palabras como Flexibilidad, Elasticidad, Estiramientos y Stretching?
Ya hemos definido antes la Flexibilidad. Entonces, ¿qué es la Elasticidad? Aunque se trate de conceptos que se utilizan por igual hay una enorme diferencia entre ambos, pues todos sabemos lo que es un objeto elástico. Elasticidad es "la capacidad de un objeto de retornar a la posición que tenía antes de ser estirado" (por ejemplo un muelle se deja estirar: es flexible, pero lo que le caracteriza es que retorna: es elástico) y esa capacidad de retornar le ayuda a mantener la firmeza. Por lo tanto si un elemento es muy elástico quiere decir que tiene una gran tendencia a volver a su estado anterior: es decir, ¡es muy resistente al estiramiento! De todas formas se acepta el uso de elasticidad por el de flexibilidad y viceversa, pero ojo: sepamos de qué estamos hablando.
Estiramientos y Stretching es lo mismo sólo que en castellano y en inglés. Se trata de procedimientos para aumentar la flexibilidad de los tejidos y por ello son numerosas las técnicas que han surgido para conseguir efectos parecidos.

¿Hay un límite para el estiramiento?
Imaginemos que un músculo se deja estirar todo lo que queramos, como el anuncio de los chicles "Goomer". ¿Qué pasará con otros elementos como los nervios o las venas?, ¿se estirarán también?, ¿resistirán tanto alargamiento o se romperán?.

Ya sabemos que todos los tejidos tienen un cierto componente de flexibilidad a partir del cual se producen micro-roturas de sus fibrillas. En el caso de las arterias y las venas como su recorrido no es completamente recto, tienen un cierto margen para ser estirados, pero en casos extremos pueden llegar a colapsar la llegada de sangre al músculo y provocar lesiones. Pero el caso de los nervios es más frecuente; los nervios tienen un recorrido muy directo hacia los músculos y la piel; si los estiramos excesivamente los podemos lesionar (micro-roturas de su envoltorio o de sus fibras) y este tipo de lesiones provoca síntomas como hormigueos, sensaciones raras de calor/frío, anestesia de una pequeña zona, falta de sensibilidad... Un caso que es típico ocurre sobre todo en gente poco deportista (aunque también en deportistas) cuando tienen que llevar bolsas pesadas, normalmente del supermercado, hasta casa y luego aparecen dolorimientos en cuello, hombros, brazos, codos que tienen que ver muchas veces con ese estiramiento del nervio.

Por otro lado, la gente hiperflexible llega a provocar el contacto entre los huesos en articulaciones como el tobillo, la cadera o las vértebras y esos contactos repetitivos al final pasan factura en forma de lesiones del hueso (fracturas de estrés, periostitis, artrosis...)
Así pues, sí que podríamos hablar de que debe existir un límite al estiramiento.

¿Qué técnicas producen mejores resultados?
Las numerosas técnicas de estiramiento para mejorar la flexibilidad pueden agruparse en 2 tipos: las que se realizan pasivamente y las que uno interviene de forma activa.

  • Pasivas. Entre las pasivas están las que provocan "rebotes" o sea, estiramientos breves y repetidos, que sirven para "despertar" los reflejos que protegen al músculo, pero que sirven poco si lo que pretendemos es conseguir su alargamiento. Un tipo interesante de estiramientos es el que produce un alargamiento muscular pero manteniéndolo durante más de 2-3 minutos que es el tiempo que el sistema nervioso está reaccionando a ese estiramiento, y a partir del cual se relaja con lo que conseguimos alargar el músculo. Dos cosas esenciales para obtener resultados: que la parte a estirar esté caliente (como los chicles: cuando se calientan se dejan estirar sin esfuerzo) y que realmente consigamos que los extremos donde se inserta el músculo a estirar se alarguen (de nada sirve un streching que "arrastra" el origen del músculo: hay que sujetarlo bien). La respiración es un factor muy importante en cualquier técnica de streching. 

  • Activas. Entre las técnicas activas destaca la que primero provoca un alargamiento, en segundo lugar realiza un contracción de las fibras más profundas (pero sin que haya acortamiento muscular) y en un tercer tiempo se relaja acompañando ese momento del estiramiento en sí. Y lo que realmente permite estirarse bien es: saber qué zona vamos a trabajar, cómo es, de dónde a dónde va, qué parte del músculo estamos estirando; en definitiva concentrarnos para que el estiramiento sea un tiempo de gozo para nosotros mismos.

Artículo original: http://www.corporapilates.com
Autor: Juan Bosco Calvo.
Médico. Especializado en Medicina de las Artes (Danza, Música) y Terapias Cororales (Pilates, Alexander, Feldenkrais, Rolfing, Eutonia...). Diplomado en Medicina Deportiva. Profesor Titular de Anatomía. Director de la Clínica SANART: Traumatología, Fisioterapia  y
Rehabilitación en Danza y Música. Fundador CORPORA PILATES

jueves, 17 de noviembre de 2016

Cómo la danza mejora la salud emocional

Bailar involucra un proceso físico, tanto como psicológico y social. De tal modo, el movimiento puede resultar beneficioso y saludable para disparar la creatividad, ampliando límites psicológicos y emocionales. 

El movimiento del cuerpo no sólo es un proceso físico, sino también emocional y social, que puede potenciar y favorecer la salud de las personas en diversos planos.

El equipo de profesionales creadores de la Tecnicatura Superior en Artes Comunitarias del Movimiento -en grupo de coreógrafos y bailarines de danza teatro y expresión corporal, formados en el IUNA, y de psiquiatras y psicólogos– nos explican cuáles son las motivaciones emocionales que promueve el movimiento corporal y su desarrollo como práctica artística: “La experiencia senso-perceptiva de nuestro entorno y de nuestro propio cuerpo, o la vivencia de nuestros recuerdos o aspectos psicológicos representan estímulos que tienen la capacidad de despertar en nosotros algún tipo de emoción. Las emociones por su parte, sin importar su naturaleza, van a condicionar nuestra conducta y por lo tanto nuestra forma de movernos. Por lo tanto, un objeto, persona, lugar, acontecimiento, sensación corporal, o recuerdo despierta emociones en relación con nuestra propia vivencia -histórica o cultural- y tiene la capacidad de promover el movimiento, o una forma particular de movimiento”.

Indican que el movimiento, desde el punto de vista psíquico, puede ser un fenómeno complejo ya que “pone en juego simultáneamente casi todos los aspectos psicológicos de una persona: es consecuencia de la atención, de la memoria, es necesario tomar decisiones y ponerlas en ejecución; se despiertan sensaciones, ideas, sentimientos y emociones; emerge el subconsciente, y se despiertan los vínculos sociales. En realidad la potenciación es bilateral ya que los aspectos psíquicos potencian el movimiento y viceversa”.

La danza como medicina

La danza es la medicina recetada ante varias circunstancias de afecciones que involucran el sistema nervioso: uno de los ejemplos recientes que mayor notoriedad ha cobrado es el programa desarrollado por el English National Ballet junto a la organización Dance for Parkinson’s, que propone enseñar esta disciplina a adultos mayores que sufren esta enfermedad como un modo de paliar algunos sus efectos y estimular su integración social y cultural. Nuestros especialistas cuentan cuál es el principal beneficio en este sentido: “Particularmente en la enfermedad de Parkinson existe una alteración progresiva de las vías neuronales encargadas del movimiento. Con la danza además de las vías neuronales del movimiento se ponen en juego áreas encargadas de las emociones, los sentimientos, el ritmo, que se encuentran vinculadas con las vivencias personales del movimiento. Esto permitiría que las vías aún intactas se refuercen y aquellas que se encuentran afectadas sean estimuladas desde distintas regiones funcionales del cerebro.  Entonces el movimiento se vería potenciado por retroalimentación positiva facilitando el entrenamiento y el reaprendizaje de patrones de movimiento fundamentales en la intervención con personas con enfermedad de Parkinson”.

El caso es que, de todos modos, todo estado psicológico puede verse beneficiado por la danza. Explican que: “Ya sea que implique una vivencia positiva o negativa, la danza puede ser una herramienta para transformar, desarrollar, fortalecer, promover estados psicofísicos cada vez más adecuados según lo que cada cual necesite. Debido a que la danza involucra aspectos psicológicos, físicos y sociales específicos, es cuestión de orientar dichos aspectos según las necesidades de cada persona y de sus posibles afecciones psicológicas”.

Por su parte, la danza, al tratarse de una disciplina artística, pone en juego uno de los aspectos más complejos que envuelven al desarrollo del ser humano: la creatividad. “Es, tal vez, la síntesis de todas las funciones mentales puestas en práctica a través del movimiento corporal. No importa en qué disciplina, profesión o actividad se desarrolle el ser humano, su búsqueda se orienta a la búsqueda constante de nuevas relaciones entre los objetos que lo rodean, con el objetivo de optimizar la vivencia personal y vincular. Por este motivo, cuando se despierta la capacidad creativa, se despierta el cuerpo y la mente, se abren posibilidades y caminos para enfrentar los conflictos inherentes a la vivencia personal, se amplían los límites psicológicos y emocionales, se refuerzan y fortalecen hábitos adecuados, y además se regulan los estados físicos. Con lo cual se promueven estados cada vez más saludables en todos los sentidos”, acentúan nuestros especialistas.

No haberse movido “nunca antes” en términos dancísticos no debiera ser motivo para dejar de hacerlo en cualquier momento de la vida: “De una u otra forma, todos tenemos la capacidad de movimiento con variables en el grado de habilidad. Esto en sí, es suficiente para acercarse a la danza. Inicialmente uno debe tomar consciencia del estado en él se encuentra respecto al movimiento corporal y en relación a su vivencia psicológica. De acuerdo a esto no existe una sola forma conveniente de empezar en la danza, sino que depende de estado particular en el cada uno se encuentra respecto al movimiento”, concluyen.



miércoles, 16 de noviembre de 2016

La importancia de realizar ejercicios de flexibilidad

Pocas personas que hacen ejercicio, incluyendo a los deportistas o atletas competitivos, han tomado consciencia de la gran importancia de realizar ejercicios de flexibilidad.


¿Por qué es importante realizar ejercicios de flexibilidad? 
Porque:

  1. Es una de las cualidades físicas más importantes si queremos tener y mantener un adecuado nivel de condición física. 
  2. Nos permite proteger nuestros músculos y articulaciones de posibles lesiones. 
  3. Nos provee de un mayor y mejor rango de movimiento, lo que influye positivamente en nuestra postura física, en la forma en que nos movemos y desplazamos. 
  4. Un músculo relajado tiene mayor facilidad de realizar una contracción rápida y por ende mayor posibilidad de desarrollar una mayor fuerza en forma más vertiginosa. 
  5. Existe una relación directa entre la flexibilidad a la capacidad de ejecutar movimientos con potencia, la potencia es la mezcla de velocidad y fuerza en el movimiento, se dice que un músculo flexible tiene una adecuada capacidad para ejercer toda su potencia. 
  6. Está directamente relacionada con la capacidad de movernos con soltura y de realizar movimientos con una adecuada amplitud, por eso para ejecutar movimientos coordinados y amplios hay que ser flexible. 
  7. Influye a un mejor rendimiento muscular ya que no solo se ocupa fuerza y velocidad para contraer el músculo sino también un buen nivel de coordinación para que el músculo trabaje con libertad y aproveche así toda su amplitud.
Es interesante oír a las personas, a los deportistas o atletas competitivos que no tienen tiempo de realizar ejercicios de flexibilidad. Esto nos da una idea de que la mayoría de las personas no tienen ni la menor idea del daño a largo plazo que se están ocasionando. Esto ha ocurrido porque las rutinas de entrenamiento o acondicionamiento físico han dado más importancia al nivel de fuerza, resistencia y velocidad, o bien perder peso, relegando de esta manera a la flexibilidad a un  plano muy secundario.

Por lo general descuidamos los ejercicios de estiramiento ya que no vemos su real importancia, así que enumeremos las repercusiones de no realizar ejercicios de flexibilidad:

  1. El músculo se vuelve más propenso a lesionarse, no por falta de fuerza, sino por falta de ejecutar movimientos con un rango de amplitud adecuado. 
  2. Al perder elasticidad muscular se pierde el rango de movimiento muscular efectivo, lo que hace que la persona se vuelva torpe en su actuar, podríamos decir más duro en los movimientos que normalmente realiza. 
  3. Un bajo nivel de flexibilidad hace que el movimiento a realizar se más tardío, en palabras más simples, sea más lento. 
  4. En el caso los deportistas o atletas de nivel competitivo, la falta de flexibilidad implica realizar una peor técnica en la destreza a ejecutar. 
  5. Un músculo tenso trae como consecuencia que el movimiento que se realice gaste ligeramente más energía, porque se requiere aplicar una fuerza ligeramente mayor a la habitual para realizar el movimiento, lo cual con lleva a un mayor gasto energético. 
  6. Un músculo o sectores de músculos contraídos da como resultado una recuperación intermuscular es más lenta, de ahí que cuando nuestros músculos se sienten tensos o duros busquemos a alguien que nos realice un masaje. 
  7. Un músculo contraído más de lo normal acarrea una limitación en la capacidad muscular de utilizar toda la fuerza que posee ese músculo. 
  8. Con el pasar del tiempo la persona que no hace flexibilidad va padeciendo de múltiples lesiones, entrando y saliendo de ellas en forma continua.
Recomendaciones

  1. Realice al memos 6 minutos de ejercicios de flexibilidad antes de iniciar su rutina de entrenamiento ya sea correr en la calle o en la banda, andar en bicicleta o hacer spinning, nadar, o bien hacer ejercicios de fuerza en el gimnasio, divida estos 6 minutos así: 2 minutos de ejercicios para su tren inferior (piernas) + 2 minutos de ejercicios para su tren medio (abdomen y lumbares) + 2 minutos de ejercicios para su tren superior (hombros, peco, espalda y brazos). 
  2. Al finalizar su rutina de entrenamiento haga lo mismo pero aumente a 9 minutos dividiendo en porciones en 3 minutos para cada tren corporal. 
  3. Independientemente del ejercicio de flexibilidad a realizar, mantenga la posición que va a realizar por 10 segundos y luego suelte la posición, ejecute cada ejercicio 2 veces, o sea 2x10”. 
  4. Nunca sobre elongue demasiado los músculos o sea no los estire con violencia, estire hasta donde sienta que duele un poquito y ahí mantenga la posición por los 10 segundos recomendados.

Fuente: http://www.geosalud.com
Autor: Yamil Brenes 
Asesor Internacional en Entrenamiento Deportivo, Triton Multi Sport
https://www.escuelaflow.es/clases/estiramientos-y-flexibilidad

martes, 15 de noviembre de 2016

Los bailarines tienen un mejor cerebro



Un estudio en Estados Unidos encontró que las personas mayores que practican danza se ven menos afectados por el deterioro de su función mental que quienes practican otras actividades. Para prevenir la demencia senil o enfermedades degenerativas como la enfermedad de Alzheimer, la danza parece realmente eficaz.

Los investigadores en neurología de la Escuela de Medicina Albert Einstein, en Estados Unidos, estudiaron la relación entre la práctica de actividades de ocio y la aparición de la demencia. La demencia senil (o senilidad) es un deterioro de las facultades intelectuales que ocurren en personas mayores de 70 años. El estudio se centró en seis actividades de ocio -leer, escribir, hacer crucigramas, tarjetas, charlas, música- y nueve actividades físicas -natación, ciclismo, danza, gimnasia, juegos de equipo, caminar, limpiar, cuidar niños-, atribuyendo puntos particulares de acuerdo a su frecuencia de la práctica anterior -diario, varias veces por semana, una vez por semana, mensual, o nunca-. Los sujetos tenían más de 75 años.

Entre las actividades físicas estudiadas, el baile es la única que reduce significativamente el riesgo de desarrollar demencia senil. Practicado con regularidad, reduce este riesgo en un 76%, el doble de la lectura. Otras actividades físicas no indican un impacto significativo. A diferencia de la mayoría de otras prácticas físicas, la danza implica interacciones mentales y sociales significativas. La danza integra diversas funciones mentales en una sola actividad -kinética, racional, musical y emocional-, lo cual estimula la conectividad neuronal. La sola actividad física no ha demostrado ser beneficiosa en prevención de la senilidad, aunque por supuesto es buena para la salud en general.

Entre las actividades cognitivas, leer, jugar juegos de mesa y tocar un instrumento musical quedaron asociadas también con un menor riesgo de demencia. El riesgo de la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular es 47% menor para los que hacen crucigramas cuatro veces a la semana que para aquellos que lo hacen una vez por semana.

Además, si bien la danza puede ayudar a un envejecimiento saludable, también tiene un efecto inmediato en la inteligencia, a cualquier edad. Según Howard Gardner, un psicólogo del desarrollo en la Universidad de Harvard, hay 9 tipos de inteligencia, entre las que se cuenta la inteligencia corporal-cinestésica, aquella referida al movimiento. Los bailarines son, como  los atletas y los cirujanos, “cuerpos inteligentes”, lo que significa que tienen la capacidad de manipular objetos y grandes habilidades motoras: tienen mejor capacidad para mantener el equilibrio, la coordinación, la velocidad, la fuerza y la flexibilidad. Los grandes bailarines suelen ser grandes atletas. Por otra parte, les resulta más fácil comunicar sus pensamientos y sentimientos utilizando los movimientos del cuerpo, así como también les es fácil aprender mediante la imitación de las acciones de una persona.


viernes, 28 de octubre de 2016

Para sentirte mejor, ¡baila!

Si tus fuerzas están flaqueando y tu autoestima no está en el nivel que desearías, ¡un excelente antídoto es bailar!

¿Sabías que el baile y, en general, todos los movimientos físicos mejoran nuestro estado de ánimo y la imagen que tenemos de nosotros mismos?

Este artículo publicado por el diario La Nación y escrito por Lorena Guzmán H. (El Mercurio) presenta esta interesante teoría.
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Mover el cuerpo a un determinado ritmo es parte del ser humano, dicen los especialistas. Todo comenzó con los primeros intentos de comunicación del hombre cuando aún no había lenguaje, pero luego se convirtió en parte de la cultura y, por sobre todo, en una forma de pasarlo bien.

El Centro de Psicología del Baile de la Universidad de Hertfordshire descubrió que el baile no sólo mejora el ánimo, sino que también ayuda a la autoestima, a la búsqueda de pareja e, incluso, a mejorar la vida de quienes tienen Parkinson.

“Bailar es fundamentalmente instintivo”, dice Peter Lovatt. Bailarín profesional y psicólogo, este inglés decidió unir ambas pasiones para estudiar los efectos de la danza en el cerebro. Lo que ha encontrado es de lo más variado.
“En sociedades como la inglesa y otras europeas, en general, la gente baila más cuando está buscando pareja -dice-. Esto es evidente con la gente joven, pero también se ve un alza cuando se está en la edad promedio del primer divorcio. En el Reino Unido, hay muchas discos para «mayores de 30» o clubes de salsa que son muy populares entre hombres y mujeres por igual.”

Pero el estado civil no es lo único que puede revelar las destrezas rítmicas. Un estudio hecho en discotecas descubrió que los hombres son más atractivos al bailar cuando tienen altos niveles de testosterona, mientras que las mujeres lo son cuando están en la etapa fértil de su ciclo.

“Las mujeres fértiles mueven pronunciadamente las caderas y casi no agitan otras partes del cuerpo -explica el psicólogo-. Pusimos detectores de movimiento oculares a los observadores masculinos y su vista se centraba en las caderas, foco que consideraron atractivo. Pero si estaban frente a una mujer que meneaba todo su cuerpo por igual, la vista de ellos se dispersaba provocando la pérdida del interés en ellas.”

Lovatt también quiso saber qué pasa con la autoestima y el desempeño del bailarín. Luego de encuestar a casi 14.000 personas, concluyó que las mujeres se sienten más seguras al bailar que los hombres, pero que ambos tienen altibajos de confianza.

Ellas bailan sin temor desde la preadolescencia hasta los 16 -momento en el que aparece el temor al ridículo-, y al entrar en la veintena recobran la confianza, descubrió Lovatt. En cambio, los hombres entran en confianza lentamente y en forma sostenida hasta que pasan los 30, momento en que la pista de baile los vuelve a intimidar. Sólo a mediados de los 50 ellas vuelven a confiar en su baile, mientras que ellos lo logran pasados los 60.

Pero el baile no sólo cambia las percepciones internas y externas, también tiene consecuencias en las acciones. “Moverse al ritmo de la música tiene efectos tanto psicológicos como fisiológicos. Entre estos últimos están la producción de hormonas y cambios en el ritmo cardíaco, presión sanguínea y el tono muscular.”

Incluso, agrega Lovatt, agiliza la mente. Tras seguir una rutina de pasos dada -como la coreografía de “Macarena”-, aumenta significativamente la velocidad con que el bailarín resuelve multiplicaciones simples. Pero si esa misma persona pasa 15 minutos bailando con pasos improvisados, su capacidad mental mejorará para resolver problemas con más de una respuesta correcta.

La conclusión, dice, es que bailar sirve para el cuerpo y para la mente. ¿Tiene miedo al ridículo? No lo tenga, se trata de “dejar los complejos, relajarse y ser libre”.


EL TANGO Y EL PARKINSON

Estudios recientes han comprobado que personas con Parkinson que han tomado clases de tango recuperan visiblemente la estabilidad al caminar y mejoran su movilidad. En el Centro de Psicología del Baile quieren evaluar si bailar puede retardar el inicio de esa y otras enfermedades degenerativas. 


jueves, 27 de octubre de 2016

La capoeira: ¿danza, deporte, o arte marcial?


“Combina el equilibrio y la flexibilidad de las acrobacias, la gracilidad y fuerza de la danza, la velocidad y astucia de la lucha, y el ritmo de la música.”

Así se expresó un articulista con referencia a la capoeira. De acuerdo con un escritor, este arte brasileño se ha convertido en “todo un fenómeno mundial”.

El coreógrafo e investigador Edward Lunda lo cataloga de “fusión singular de baile, arte marcial, juego y ritual”. También lo han calificado de “danza popular” (The New Encyclopædia Britannica). ¿Cómo se ejecuta? Intérpretes y espectadores forman un círculo, dentro del cual “se enfrentan dos hombres, fingiendo que lanzan y esquivan los golpes de ‘la lucha’ al son del birimbao (arco musical)”.

Aunque su origen es muy debatido, la mayoría de los estudiosos lo sitúa en danzas y ritos tribales africanos. Por lo visto, la capoeira se introdujo en Brasil en la época del comercio negrero. Los esclavos la practicaron por décadas, a pesar de que sus dueños trataron de suprimir su cultura.

En 1888, al abolirse la esclavitud en el país, “los libertos no encontraron su lugar en el orden socioeconómico existente”, señala un escritor brasileño. Como consecuencia, muchos de ellos se unieron a bandas criminales que aterrorizaban los vecindarios y, armados de navajas y palos, se valían de la capoeira en sus violentas luchas callejeras.

La revista Planet Capoeira admite que la danza que se practicaba en las calles era “ruda”. Explica: “Sus maestros eliminaron todos los movimientos hermosos que no servían para mucho en las peleas de verdad. Por ejemplo, las patadas eran más bajas y se dirigían al cuerpo, en vez de a la cabeza. Las manos se empleaban de diversas maneras para engañar, dar puñetazos o meter los dedos en los ojos. No había música ni volteretas laterales ni otras acrobacias inútiles para la lucha”. Se comprende, pues, que fuera prohibida en toda la nación en 1890. Los capoeiras se exponían a terminar en el calabozo, recibir hasta 300 azotes o incluso ser deportados*.


En la década de 1930, Manuel dos Reis Machado, conocido en los círculos de este arte como mestre Bimba, abrió una academia dedicada a su difusión. Claro, como todavía era ilegal, tuvo cuidado de no decir públicamente que lo estaba enseñando. En 1937, al recibir la aprobación del presidente brasileño Getúlio Vargas, la capoeira se convirtió en deporte nacional, al grado de que hoy existen en el país unos dos millones y medio de practicantes, y su aprendizaje se realiza en escuelas, universidades, academias militares y muchas otras instituciones públicas.

¿Baile popular o arte marcial?

Aunque la capoeira tenga movimientos que recuerdan a la danza, muchos aún la clasifican entre las artes marciales. Por ejemplo, Augusto, que aprendió a practicarla con su padre, está convencido de que “si bien es un tipo de baile, incita a la violencia y contraviene los principios de la paz y el amor”. Asimismo añade: “En un arrebato de ira sería fácil valerse de ella para agredir a alguien”. Hasta si los ejecutantes evitan el contacto físico, un movimiento fuera de tiempo podría causar graves lesiones.

Muchos también opinan que esta práctica presenta claras connotaciones religiosas. Pedro Moraes Trindade, maestro de este arte en el estado brasileño de Bahía, lo describe como “fusión de cuerpo y mente”, y agrega: “Reducir la capoeira a deporte es disminuir su lado subjetivo, su historia y su filosofía”. Edmilson, quien la practicó durante ocho años en Niterói (Río de Janeiro), hace este comentario: “Hay chulas [cantos de presentación] y rituales de la capoeira que están estrechamente ligados al espiritismo”.

Al examinar con detenimiento los principios de las Escrituras, Edmilson y Augusto —de quienes hablamos antes— decidieron dejar la capoeira. Consideraron que no tenía sentido poner en peligro su valiosísima salud espiritual y física. Aunque en un tiempo disfrutaron de su ritmo pegadizo y sus gráciles movimientos, vieron que no era compatible con la Biblia, la cual indica que los siervos de Dios no “aprenderán más la guerra”


miércoles, 26 de octubre de 2016

¿Por qué los bailarines de ballet pueden dar vueltas sin marearse?

Un estudio halla que al entrenar durante años se suprimen las señales de desequilibrio; los hallazgos podrían ayudar a las personas con mareos crónicos.

Los giros de ballet son impresionantes y difíciles de realizar, y un nuevo estudio sugiere que los años de entrenamiento ayudan al cerebro de los bailarines a adaptarse de tal manera que pueden evitar sentirse mareados al realizar las piruetas.

Los investigadores concluyeron que los bailarines son capaces de eliminar las señales procedentes de los órganos del equilibrio del oído interno, y sugirieron que los hallazgos podrían contribuir a mejorar el tratamiento de las personas con mareos crónicos, que afectan a aproximadamente el 25 por ciento de las personas en algún momento de sus vidas.

El estudio incluyó a 29 bailarinas de ballet y a 20 remeras que tenían aproximadamente la misma edad y unas condiciones físicas parecidas. Las participantes dieron vueltas en una silla en una habitación oscura. Las bailarinas experimentaron un nivel de mareo menor que las remeras, según el estudio publicado en línea el 26 de septiembre en la revista Cerebral Cortex.

Los escáneres cerebrales revelaron unas diferencias entre las bailarinas y las remeras en dos partes de cerebro: la corteza cerebral, que es responsable de la percepción de mareo, y un área del cerebelo donde se procesa la información sensorial procedente de los órganos vestibulares del oído interno. El sistema vestibular incluye a las células capilares que descansan en un fluido que detecta el sonido y el movimiento de la cabeza.

Los escáneres mostraron que el área del cerebelo de las bailarinas era más pequeña. Esto podría deberse a que las bailarinas quizá estén mejor si no usan sus sistemas vestibulares, y en lugar de eso confían en unos movimientos preprogramados con una alta coordinación, afirmó el autor del estudio, el Dr. Barry Seemungal, del Colegio Imperial de Londres, en Inglaterra.

"Para un bailarín no es útil sentirse mareado o desequilibrado. Su cerebro se adapta a lo largo de años de entrenamiento para eliminar la entrada de esa información. Consecuentemente, las señales que van a las áreas cerebrales responsables de la percepción del mareo en la corteza cerebral se reducen, lo que hace que los bailarines sean resistentes al sentimiento de mareo. Si podemos actuar sobre la misma área cerebral o controlarla en los pacientes con mareos crónicos, podemos empezar a comprender cómo tratarlos mejor", indicó Seemungal en un comunicado de prensa del colegio.

Los investigadores también hallaron que la percepción de estar dando vueltas de las remeras se correspondía con los reflejos oculares desencadenados por las señales vestibulares, pero esto no se observó en las bailarinas. Los hallazgos pueden resultar importantes con respecto al modo en que los médicos realizan pruebas a los pacientes con mareos crónicos.

"Esto muestra que la sensación de dar vueltas está separada de los reflejos que hacen que los ojos se muevan de un lado para otro", señaló Seemungal. "En muchas clínicas, es habitual que solo se midan los reflejos, lo que significa que cuando los resultados de estas pruebas vuelven a ser normales, se dice al paciente que no hay ningún problema. Pero eso es solo la mitad de lo que sucede. Es necesario que se observen las pruebas de evaluación tanto de los reflejos como de la sensación".